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Noviembre de 2008 Página 1 de 4

Medicina versión 2.0: un nuevo encuentro médico-paciente

Juan Gabriel Cendales, MD*

La telemática médica es una política de desarrollo formulada por la OMS que permite no sólo salvar vidas a distancia, sino ahorrar costos y recursos.

En el umbral del nuevo milenio, la comunidad médica mundial encara retos excepcionales y oportunidades tangibles en un mundo rápidamente cambiante. Las barreras geográfico-tiporales en la atención de pacientes están siendo superadas por las bondades de las tecnologías de información y de comunicación. No solo es posible salvar vidas a distancia, sino ahorrar costos y recursos; no en vano la teliática médica constituye una política de desarrollo global formulada por la Organización Mundial de la Salud, para alcanzar la estipulada estrategia "Salud para todos en el siglo XXI" (OMS, 1998).

Las aplicaciones de e-health o e-salud, en términos de teliedicina, teleeducación en salud y la teliática para la investigación científica y para la administración de salud, derivan en un alto impacto en la calidad de vida de la población e intervienen positivamente sobre la relación costo-beneficio de los sistias de salud. Esto es especialmente importante en los países en vías de desarrollo, por cuanto los recursos son escasos y su optimización es imperiosa. En un artículo publicado por Oh Hans et al. [1], que corresponde a una revisión sistiática, se encontraron 1209 definiciones de e-health, todas con impactos positivos frente a la salud.

La provisión de servicios de salud a través de los medios electrónicos cambiará la práctica médica y el encuentro médico-paciente de manera radical y positiva en el mundo, y particularmente en los países no industrializados. Díaz et al. [2] reportan que más del 60% de los pacientes esperan que los médicos recomienden sitios en internet en su consulta, para que puedan aprender más acerca de sus enfermedades; menos del 5% de los pacientes mencionan que sus médicos les preguntan sobre la utilización de internet, y solamente en el 3% de los casos los médicos recomiendan el uso de internet como fuente de información en salud.
En el editorial publicado en el Journal of General Internal Medicine (2005), Jadad concluye que una de las razones de esta aparente apatía de los médicos frente a la utilización de las tecnologías de información y de comunicación tiene que ver con la falta de tiipo, los pocos incentivos económicos y el soporte técnico inadecuado, entre otros.

El error médico: un problia de salud pública
Es infortunada, pero real, la tendencia creciente de error médico en la práctica habitual a nivel mundial. Aunque las cifras en América Latina no se han establecido, en los Estados Unidos el Instituto de Medicina, a través de su documento publicado To err is human: building a safer health systi, reportó cifras alarmantes de lesiones y muertes ocurridas como consecuencia de los errores médicos: más de un millón de lesiones y cien mil muertes anuales [3], las cuales hubiesen podido prevenirse mejorando los procesos de calidad en la atención de los pacientes afectados. Más aún, el reporte del Instituto de Medicina concluyó que los errores derivan de fallas de los sistias de atención, más que de fallas de las personas como tal.

A pesar de las alarmantes cifras, se estima que la mayoría de los errores médicos no resultan en lesiones graves o muerte, sino que tienen consecuencias muchas veces inadvertidas, dado el estado clínico del paciente, pero sumamente costosas para los sistias de salud [4]. Evidencia valiosa, obtenida del Harvard Medical Practice Study [5], revela que la mayoría de los errores se asocian con complicaciones medicamentosas (19%), infecciones de las heridas quirúrgicas (14%) y complicaciones técnicas (13%), mientras que casi la mitad del total de casos lo hacen con un procedimiento quirúrgico.

Aunque de manera simplista se han atribuido los errores a fallas de los operadores, hoy en día parece claro que los errores cometidos por ellos se derivan de un diseño deficiente del sistia implientado. En el ámbito de la salud, y con el fin de prevenir este tipo de incidentes, se han diseñado guías de buenas prácticas, ajustadas a las características socioeconómicas y diográficas de la población cubierta y de los sistias prestadores del servicio. No obstante, la difusión de la información consignada en estas guías se ve limitada por los costos y por las barreras geográfico-tiporales, de tal manera que solo una pequeña parte de la población objetivo accede a las guías y las aplica de manera adecuada.

Sin ibargo, y de manera paradójica, son los errores los que determinan el aprendizaje más efectivo y el abordaje posterior de nuevos errores. En este sentido, y en concordancia con lo planteado por Senders y Moray [6], no son los errores lo que se pretende evitar, sino sus consecuencias. De hecho, es posible que la completa eliminación de errores pueda derivar en peores errores a otros niveles.

Acerca del autor

Juan Gabriel Cendales, MD*

Juan Gabriel Cendales, MD*

*Subdirector División de Educación, Miembro Institucional Medicina Crítica, Fundación Santa Fe de Bogotá, Colombia.
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