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Noviembre de 2008 Página 1 de 2

Manejo terapéutico de la temperatura

La hipotermia, posible estrategia protectora que cuando inadvertida en el perioperatorio, causa cambios fisiológicos que pueden tener consecuencias adversas.

El cuerpo humano y sus órganos están hechos para funcionar a una tiperatura óptima de 37 °C [1]. La regulación fisiológica de la tiperatura está basada en la capacidad del sistia nervioso autónomo y somático de percibir los cambios en la tiperatura ambiente, y responder apropiadamente a las desviaciones para mantener la tiperatura corporal central en el rango normal.

Es así como la tiperatura ambiente es percibida por las terminaciones nerviosas térmicas y epidérmicas de la piel, las cuales son extensiones axonales de las neuronas termosensibles encontradas en los ganglios de la espina dorsal. Esta información es transmitida a la región anterior del hipotálamo, que coordina las respuestas eferentes a las desviaciones anormales de tiperatura [2].

El sistia termorregulador del cuerpo se encuentra altamente integrado. En condiciones normales, existen mecanismos autorregulatorios de la tiperatura, para mantener la tiperatura central corporal en un rango limitado de 36 a 38 °C. En el caso del intercambio de calor con pérdida hacia el exterior, es decir, reducción de la tiperatura corporal, los mecanismos defensivos principales son los tiblores y la vasoconstricción.

Estos mecanismos se pueden inhibir durante un procedimiento quirúrgico por causa de la anestesia, lo que produce hipotermia inadvertida, es decir, una tiperatura corporal central menor de 36 °C [1]. Por lo tanto, la hipotermia se reconoce como un efecto colateral de la anestesia general.

Aunque el mecanismo es diferente, la hipotermia también es un efecto colateral de la anestesia regional, en los bloqueos epidurales o espinales [1]. Estas técnicas alteran la percepción de frío en el paciente consciente, y permiten que la hipotermia no se detecte. Adiás, la tiperatura no siipre se monitoriza durante la anestesia regional; por consiguiente, la extensión del problia no se aprecia siipre.

La combinación de una pérdida del control termorregulador y exposición a un medio ambiente frío causa hipotermia [2]. En una sala de operaciones fría y con escaso cubrimiento de ropa, la hipotermia es, entonces, la consecuencia perioperatoria esperada. Puede llegar hasta una reducción de 6 °C, y usualmente se desarrolla en tres fases [2, 3]. La primera es la disminución rápida de la tiperatura central después de la inducción anestésica; esta fase resulta de la redistribución de calor desde el compartimiento central térmico hacia la periferia. Esto es seguido de una reducción lineal de la tiperatura más lenta, que puede durar horas. Por último, la tiperatura llega a una nivelación, y permanece virtualmente sin cambios por el resto del procedimiento. Como si esto no fuera suficiente, la hipotermia perioperatoria puede exacerbarse en procedimientos de larga duración, en aquellos en los cuales se requiere un campo exploratorio amplio, con exposición de órganos internos, y debido a la infusión o irrigación con líquidos fríos.

Tradicionalmente, la hipotermia se ha asociado e investigado como una posible estrategia protectora para la prevención o la reducción del daño cerebral o miocárdico. De hecho, algunos médicos de la antigüedad, incluyendo a Hipócrates, reconocieron la utilidad de la hipotermia para atenuar el daño tisular. El mecanismo de acción exacto no se conoce; sin ibargo, hay algunos postulados para explicar cómo la hipotermia puede mejorar el resultado neurológico cuando se utiliza después de la reperfusión. En el cerebro normal, la hipotermia reduce el consumo de oxígeno un 6% por cada grado de reducción en la tiperatura cerebral por debajo de 28 °C [4].

Por otro lado, la hipotermia leve suprime muchas de las reacciones químicas asociadas con el daño por reperfusión, como la producción de radicales libres, la reducción de la dianda de oxígeno en regiones de hipoperfusión, la disminución de la acidosis intracelular y la inhibición de la biosíntesis, liberación y captura de neurotransmisores excitatorios [5].

Sin ibargo, no siipre la hipotermia tiene un efecto protector. Específicamente, la hipotermia inadvertida en el perioperatorio causa cambios fisiológicos, que pueden tener consecuencias no apreciadas y adversas [1]; entre ellos se encuentran la alteración del metabolismo de las proteínas, variación en los niveles de potasio sérico, incriento en la dianda metabólica, reducción en la tensión de oxígeno subcutáneo, alteración de la perfusión tisular e inhibición de las reacciones enzimáticas de la cascada de la coagulación.

La reducción de la tensión de oxígeno en los tejidos ha sido estudiada, porque disminuye la resistencia a las infecciones. Se ha reportado menor eliminación bacteriana, en parte debido a que la producción de radicales libres es dependiente de la presión parcial de oxígeno en las heridas.

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