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Octubre de 2014 Página 1 de 2

Mamografía por contraste de fase en el tamizaje del cáncer

Thomas Kron, MD.

La imagenología por contraste de fase, como tecnología relativamente nueva, brinda imágenes nítidas y establece un avance en el tamizaje del cáncer de mama.

Los beneficios de la mamografía para el tamizaje del cáncer de mama han sido discutidos durante años. Algunos afirman que con el tamizaje los tumores se descubren más temprano, se salvan vidas y se elimina la necesidad de tener que soportar terapias agresivas. Otros sostienen que el tamizaje conduce a menudo a un sobrediagnóstico y a un exceso de tratamiento, además del alto nivel de exposición a la radiación por rayos X.

Lo que no se puede discutir es que la exactitud de la mamografía no es suficientemente buena como para no requerir mejora alguna. Una interesante tendencia en este sentido radica en la imagenología por contraste de fase, un procedimiento basado en rayos X que resulta de mucho interés en el diagnóstico del cáncer de mama, además de otras aplicaciones.

El programa de tamizaje mamográfico establecido en Alemania hace más de diez años, es cada vez más cuestionado. Entre los motivos para dudar de los beneficios del programa de tamizaje, predomina el que cada vez más estudios muestren que la relación riesgo-beneficio del tamizaje puede ser desfavorable. Por su parte, los defensores del tamizaje argumentan que la tasa de diagnósticos y tratamientos superfluos es demasiado baja en relación con la reducción de la mortalidad por cáncer de mama.

El problema básico conocido del tamizaje del cáncer de mama consiste en que, a pesar de que se están identificando más casos de cáncer en etapas preliminares (carcinomas in situ), su potencial de evolución hacia un carcinoma invasivo no ha podido ser evaluado con suficiente confianza, tendiendo un manto de duda sobre la pertinencia de las - frecuentemente agresivas - medidas de tratamiento que suceden el diagnóstico.

En relación con lo anterior, los autores de un estudio canadiense publicado este año en efecto registraron una reducción del 21% en la mortalidad por cáncer en el transcurso de 25 años, pero también determinaron que la tasa de sobrediagnóstico es igualmente del 21%1.

Adicionalmente, un análisis de datos proveniente de los Estados Unidos, profundiza la duda respecto a los beneficios del tamizaje. Por cada 1.000 mujeres sometidas a una mamografía anual, se evitan de 0,3 a 3,2 muertes relacionadas con cáncer de mama. El precio a pagar: por cada 490 a 670 mujeres, se presentó por lo menos una falsa alarma, lo que implica que entre 3 y 14 mujeres terminaron siendo sobrediagnosticadas y sometidas a un tratamiento innecesario2. Por su parte, un análisis del Comité Suizo para la Evaluación de la Tecnología Sanitaria no vio en forma positiva el tamizaje mamográfico.

Desde luego, estos análisis actuales son todo menos indiscutibles, particularmente en vista de que numerosos estudios provenientes de diversas fuentes han dado como resultado una proporción riesgo-beneficio positiva. Por lo tanto, la discusión acerca de los beneficios de los programas de tamizaje mamográfico se prolongará durante mucho tiempo.

Imagenología de rayos X por contraste de fase, una “fuente de esperanza”

Existe un amplio consenso en cuanto a que la mamografía requiere mejoras. Esto se debe a que “a pesar del mejoramiento de la calidad de las imágenes mediante la introducción de la mamografía digital de campo completo, la tasa de detección de lesiones focales malignas de entre el 62 y el 88%, sigue siendo relativamente baja. Particularmente en mujeres jóvenes con tejido glandular mamario denso, así como en mujeres con mayor riesgo debido a la anamnesis familiar, la mamografía digital ha alcanzado sus límites”, explicó la Dra. Susanne Grandl y sus colegas del Instituto de Radiología Clínica del Hospital de la Universidad Ludwig Maximilians de Múnich, Alemania3. Según la radióloga, se considera que la imagenología por contraste de fase constituye un avance significativo. Esta técnica relativamente nueva proporciona imágenes muy nítidas, detalladas y de alto contraste, que muestran estructuras que se verían borrosas o no se reconocerían en absoluto utilizando la mamografía convencional.

Desde el punto de vista técnico y físico - y a diferencia de la mamografía, la tomosíntesis y la tomografía computarizada - la mejor calidad de la imagen se debe a que la imagenología de rayos X por contraste de fase no se limita a medir la cantidad de tejido mamario que absorbe la radiación de los rayos X, como es el caso de la imagenología por rayos X convencionales. También mide “la manera como el tejido desvía lateralmente la radiación y en qué forma afecta la oscilación pico-valle de la onda de radiación, la así llamada fase”.

Acerca del autor

Thomas Kron, MD.

Periodista médico independiente de Worms, Alemania.
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