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Agosto de 2018 Página 1 de 4

Los rankings de hospitales y la acreditación en salud

Carlos Edgar Rodríguez H, MD.

La Acreditación en Salud es un factor que impulsa la calidad de las instituciones colombianas y que afecta la opinión que los pacientes tienen de las mismas.

El término ranking es un anglicismo que se usa para referirse a aquel o aquello que se encuentra en una posición superior a otro, a partir de unos criterios previamente definidos. Un ranking clasifica personas, lugares, objetos, instituciones, entre otras posibilidades, a partir de una o más características que se comparten y de la adjudicación de jerarquía a las más destacadas en los atributos que interesa comparar, a través de la asignación de puntajes o criterios específicos de posicionamiento. Los diccionarios definen en general un ranking como “clasificación que ordena sus elementos por orden de importancia o preferencia”.

Los listados o clasificaciones pueden ser claves a la hora de reconocer rápidamente a los mejores de una serie, por ejemplo, de deportistas, de ciudades o de hospitales, siempre y cuando los criterios de clasificación obedezcan a conceptos claros, previamente determinados y se evite que la clasificación esté influida por intereses o sesgos, o que se cometan errores a la hora de definir las variables a tener en cuenta, al establecer sus pesos ponderados o al calcular los puntajes.

También resulta de enorme importancia que los criterios de comparación sean similares para todos los elementos que constituyen el conjunto de la comparación y la posterior clasificación, lo cual en ocasiones resulta complejo. Se trata en general de comparar aquello que sea comparable.

Algunos comentarios metodológicos

Desde el punto de vista metodológico, los rankings ofrecen toda suerte de dificultades, de las cuales destacan la definición de las variables que se tendrán en cuenta en la clasificación, la homogeneidad de la muestra a comparar, las fuentes de información disponibles, los diseños de encuestas, cuando este instrumento sea fuente de información, las ponderaciones es decir los pesos que se den a cada variable analizada, los mecanismos de publicación de los resultados y las interpretaciones e inferencias que se puedan establecer.

Por otra parte, es obligatorio preguntarse por quién elabora el ranking; de especial interés es la declaración de posibles conflictos de interés y las razones y objetivos que animan la elaboración de la clasificación. Así, por ejemplo, si el ranking es hecho por una empresa privada con ánimo de lucro que explota la clasificación como un negocio, deberíamos estar alerta frente a la veracidad de los resultados.

A la vez, cuando un ranking se fija excesivamente en un atributo, desconociendo otros igual de importantes en la clasificación, entonces los resultados deben ser analizados con cuidado para extraer el provecho que corresponda y no inferir más allá de los alcances de las variables analizadas. Cuando una institución cobra por clasificar, deberíamos evaluar los posibles conflictos que represente el hecho de que aquel que pague más podría ser beneficiado en la jerarquía que se establezca en razón a lo que paga y no necesariamente con base en su cumplimiento de los atributos analizados.

Los rankings que se basan solo en encuestas dependerán, en la calidad de sus resultados, del diseño de la encuesta, de la pertinencia y validez de las preguntas, de los mecanismos de abordaje de los encuestados, de la forma de tabulación, entre otras variables. Aquellas clasificaciones en las que hay sorpresas mayores en los primeros lugares deben ser analizadas en términos metodológicos.

Un aspecto conceptual que vale la pena tener en cuenta es el de los objetivos que animan la realización de un ranking. En el mundo entero y para muchos sectores de la economía se ha vuelto un común denominador el uso de clasificaciones que apuntan a diversos objetivos de los cuales resaltan la competitividad y el prestigio, este último en proporción a la seriedad e idoneidad de quienes elaboren el ranking.

Un objetivo relevante, aunque muy cuestionado, es que la clasificación se constituya en una herramienta de información que contribuya a que los consumidores de determinado bien o servicio tomen decisiones ilustradas. En este caso debe tenerse particular cuidado en que la clasificación apunte a variables que constituyen la mejor calidad posible, pues debe evitarse que las clasificaciones confundan a quienes reciban la información e induzcan a decisiones equivocadas basadas en información falsa o en inferencias que no se podían hacer con los elementos de clasificación utilizados.

Si bien existen clasificaciones de los peores, por ejemplo, la peor película o el peor actor y a veces se premian, se trata de que las preferencias apunten a las mejores cualidades. En otros casos, debe tenerse el cuidado de analizar otros posibles objetivos, así sean ocultos, de una clasificación, por ejemplo, cuando un agente estatal o político pretende hacerla o pagar por su elaboración, en estos casos es posible que los resultados reflejen más las intenciones del patrocinador que la situación real de lo que se pretende clasificar.

Estos argumentos metodológicos generales para las clasificaciones resultan aún de mayor cuidado en el caso de los rankings de instituciones de salud. Desde hace algunos años se han intentado clasificaciones en diferentes niveles, desde las de los sistemas de salud realizados por la OMS (Organización Mundial de la Salud) o por Bloomberg, pasando por las reconocidas clasificaciones de hospitales en Estados Unidos, por ejemplo, las de la revista U.S. News, hasta la elaboración de listados en la región y en nuestro país.


Palabras relacionadas:
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Acerca del autor

Carlos Edgar Rodríguez H, MD.

Carlos Edgar Rodríguez H, MD.

Médico Cirujano de la Universidad Nacional de Colombia. Especialista en Administración de Servicios de Salud y en Gerencia Social. Magister en Bioética y en Docencia e Investigación. Director Nacional de Acreditación en Salud del Instituto Colombiano de Normas Técnicas (Icontec) desde el año 2004.
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LEON ARBEY
03 de septiembre de 2018 a las 17:44

Este articulo del Dr. es muy bueno, ya que hace un paneo general del proceso de Acreditacion en Salud, el cual se constistuye en una estrategia de crecimiento organizacional de nuestros hospitales, en pro del aumento en el nivel de vida de las personas.


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