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Junio de 2015 Página 2 de 9

Los 10 primeros riesgos de la tecnología médica para el 2015 (Parte 2)

ECRI Institute

Recomendaciones

Primero, entrenar al personal de atención a reconocer los escenarios que podrían requerir el uso de un equipo para manipulación del paciente.  De acuerdo con un reporte en el que es coautor el National Institute for Occupational Safety and Health, el límite de peso máximo recomendado para la mayoría de tareas de levantar un paciente, en condiciones ideales (por ejemplo, un colaborador), es 35 libras (Waters et al. 2009).  Esto significa, que intentar manualmente levantar, movilizar o transferir incluso a pacientes livianos puede ser peligroso.  Son de particular preocupación las actividades que requieran una postura incómoda del personal de atención o que demanden levantar peso exccesivo, por ejemplo:

  • Transferir pacientes del inodoro a la silla, de la silla a la cama o de la ducha al asiento
  • Reposicionar a un paciente de un lado para el otro en una cama o silla
  • Levantar a un paciente de una cama
  • Tender una cama con el paciente acostado en ella
  • Bañar a un paciente en la cama
  • Ayudarle a un paciente durante la movilización
  • Vestir a un paciente

Segundo, facilitar el uso apropiado de equipos para manipulación del paciente para las actividades que impliquen un riesgo de lesión para ellos o el personal.  Para hacerlo:

  • Educar al personal sobre la necesidad de dichos dispositivos y entrenarlo en el uso adecuado de los mismos.
  • Suministrar suficientes equipos para que estén fácilmente disponibles y almacenar los dispositivos y accesorios en ubicaciones convenientes para que se tenga acceso a ellos cuando se requieran.
  • Seleccionar equipos con límites de carga de peso que se adapten a las necesidades de la población atendida.  Adicionalmente, capacitar a los trabajadores sobre el límite de carga de cada elemento y acerca de los riesgos asociados a exceder este límite.
  • Establecer programas para manejar los accesorios (por ejemplo, cargar las baterías, almacenar los arneses de manera organizada y en ubicación conveniente).

Tercero, establecer responsabilidades para la inspección oportuna, el mantenimiento preventivo y la reparación del equipo y los accesorios para manipulación de pacientes (por ejemplo, los arneses) y seguir guías de práctica apropiadas para estas actividades.

7. “Arrastre de dosis”: variaciones inaparentes en la exposición a radiación diagnóstica

El arrastre de dosis es un patrón de niveles de exposición a radiación  (i.e., dosis) que van siendo  aumentados por el personal clínico a través del tiempo con el fin de obtener mejor calidad en las imágenes de las radiografías diagnósticas. Aunque es improbable que produzca un daño inmediato, es un problema insidioso que puede tener consecuencias en el largo plazo y que a través del tiempo  puede afectar a  muchos pacientes. Afortunadamente, en la actualidad están empezando a estar disponibles herramientas para ayudar a las instituciones de salud a combatir este riesgo.

En muchos aspectos, el arrastre de dosis es una consecuencia no intencional de la evolución de la placa radiográfica al uso de detectores digitales en la radiografía diagnóstica.

Con cualquier tecnología de imágenes diagnósticas que utilice radiación ionizante, la exposición a altas dosis está asociada a mayores riesgos para el paciente (por ejemplo, mayor riesgo a largo plazo de desarrollar cáncer).  Ante esto, la práctica estándar especifica que los técnicos utilicen las dosis que sean “tan bajas como sea razonablemente posible” (ALARA, por su sigla en inglés) para adquirir la información diagnóstica deseada.  En otras palabras, la dosis no debería ser mayor ni menor que la necesaria para obtener una imagen de calidad diagnóstica.

En las radiografías con placa, la exposición del paciente a niveles de radiación demasiado altos o bajos, trae una penalidad incorporada:  la placa resultante sería inservible (sobreexpuesta o subexpuesta).  Como consecuencia, las desviaciones grandes respecto a los parámetros  de exposición óptimos serían evidentes.

Los detectores digitales, en comparación, son más indulgentes. Debido que tienen unos rangos mucho más amplios que la placa, pueden tolerar un rango de parámetros de exposición significativamente mayor y todavía entregar una imagen útil. Una ventaja de este rango dinámico más amplio es que reduce la probabilidad de tener que repetir un examen de imágenes –lo cual expondría al paciente a radiación adicional—por haber utilizado una exposición inferior o superior a la óptima.

Un inconveniente, sin embargo, es que el rango dinámico más amplio crea un ambiente en el cual los técnicos de radiología pueden ajustar los parámetros de exposición  por fuera de los niveles recomendados –algunas veces haciendo cambios poco a poco a través del tiempo—sin que haya una indicación obvia para la modificación.  Lo anterior significa que la desviación respecto a la exposición recomendada comúnmente no sería evidente al observar la imagen digital resultante.

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Notas complementarias

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