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Junio de 2016 Página 1 de 2

Láser guiado por resonancia magnética: alternativa contra la epilepsia refractaria en niños

Lina Mechielsen, MD

La epilepsia no se considera una enfermedad, sino una categoría amplia de síntomas complejos, secundarios a funciones cerebrales alteradas y con múltiples facetas individuales para cada paciente.

Este trastorno tiene una prevalencia mundial de 7 x 1.000 habitantes, con una tasa de incidencia entre 20 y 70 por 100.000 nuevos casos por año. En la población menor de 15 años la incidencia llega a 89 x 100.000 habitantes, y entre el 18% y el 54% comienza en los primeros diez años de vida [3, 4].

La epilepsia presenta efectos negativos sobre la calidad de vida del niño y la morbilidad psicosocial de la familia, y en segundo lugar por el reto que representa para el personal sanitario el lograr un diagnóstico rápido, que permita tratar y eliminar las convulsiones antes de que estas deterioren de forma irreversible el desempeño neurológico de los pacientes [1].

En los niños, la epilepsia tiene un comienzo temprano cuando responde a causas orgánicas, como los trastornos en la formación del cerebro (disgenesias), errores congénitos del metabolismo, cromosomopatías, síndromes neurocutáneos o por lesiones hipóxicas del cerebro producidas antes, durante o después del parto [2, 3].

Hasta el 70% u 80% de los enfermos son controlables desde edades tempranas con medicamentos antiepilépticos tradicionales, pero entre el 10% y el 30% tienen una respuesta tórpida y evolucionan a epilepsias de difícil control o farmacoresistentes. Esta refractariedad se define como un escaso control de las crisis después de un año de terapia apropiada, que mantenga niveles adecuados del medicamento en sangre [1, 4].

Cirugía de la epilepsia

La cirugía de la epilepsia es un método ampliamente aceptado como tratamiento de elección, cuando la terapia médica falla. Los pacientes ideales para este tipo de tratamiento son aquellos con epilepsia refractaria, que interfiere la calidad de vida o el desarrollo sicomotor, presentan zona epileptógena focalizada y enfermos que tengan un riesgo bajo de padecer déficit neurológico postoperatorio [2].

La evaluación preoperatoria incluye una historia clínica detallada y examen neurológico completo, electroencefalograma ictal e interictal (EEG), pruebas neuropsicológicas, estudios de neuroimagen (tomografía computarizada, resonancia magnética –RM- y tomografía con emisión de positrones). Los procedimientos quirúrgicos aplicables al tratamiento de la epilepsia se clasifican en curativos y paliativos. Los curativos incluyen las resecciones temporales y extratemporales, y los paliativos la callosotomía y la transección subpial múltiple. La efectividad del tratamiento quirúrgico se reporta en el 68% para la cirugía del lóbulo temporal y en el 60% para el lóbulo frontal. Las complicaciones de la cirugía con resección de tejido cerebral son poco frecuentes, y entre otras figuran: defecto motor contralateral (1-2%), hematoma posquirúrgico, infecciones, hidrocefalia, cambios neuropsicológicos por cirugía del hemisferio dominante y síndrome de desconexión por callosotomía [3, 4].

Durante las últimas décadas , la evolución de las terapias no invasivas con equipos láser en el cuidado de pacientes neuroquirúrgicos ha sido significativa. Recientemente, la terapia térmica inducida por láser integrado (TTIL ) se ha integrado a la formación de imágenes por resonancia magnética (IRM ) para producir imágenes térmicas de resonancia magnética (ITRM). La terapia TTIL ha demostrado ser una herramienta interesante que aporta nuevas opciones para el tratamiento de la zona epileptógena para lesionectomía, así como un avance en los procedimientos de desconexión para los pacientes con epilepsia intratable.

La introducción de la técnica láser para la cirugía cerebral comenzó en 1965 con los experimentos de Earle y Fine. Su trabajo demostró que un solo pulso de alta energía láser dio lugar a una expansión inmediata de los contenidos dentro de la bóveda craneal murina, es decir, una hernia cerebral y la muerte inmediata. Rosomoff y Carroll fueron pioneros en el uso del láser para los seres humanos en el contexto de neurocirugía clínica. Sin embargo, luego de su investigación concluyeron que el efecto térmico de la energía láser de rubí no podía aplicarse con la precisión necesaria en el tratamiento de tumores cerebrales [1, 2, 3].


Palabras relacionadas:
resonancia magnética, industria de imágenes diagnósticas, imágenes por resonancia magnética, tratamientos para la epilepsia, terapias no invasivas, terapias a través de laser, epilepsia infantil

Acerca del autor

Lina Mechielsen, MD

Médica y Máster en Investigación
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