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Enero de 2005 Página 1 de 8

Las imágenes diagnósticas en pediatría

Patricia Posada, MD

Imágenes en pediatría y recuento detallado de su aplicación específica en malformaciones, anomalías congénitas y multiples enfermedades pediátricas.

El programa científico de la reunión anual de la Sociedad Norteamericana de Radiología (RSNA), que se realizó entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre del 2004, en Chicago, fue determinado por un comité específicamente reunido con este fin, el cual estuvo encabezado por George Bisset III. A su vez, un subcomité de pediatría, cuyo presidente fue el doctor Frush, aprobó los temas que se tratarían durante la reunión. En este artículo haremos una revisión de los principales aspectos contemplados.

Imágenes fetales. No es fácil medir, de manera precisa y con un método no invasivo, el feto dentro del útero. Sin embargo, con el avance de la ultrasonografía (US) esto ha sido posible. El uso de la US en la práctica clínica se inicio en 1958, y gracias al perfeccionamiento de la técnica y los equipos, en la actualidad se pueden obtener imágenes con mejor resolución y nitidez. La adición de sondas de alta frecuencia y el análisis por computación permiten la transmisión de sus imágenes a distancia. El US Doppler, el Doppler en color, las imágenes en 3D y 4D aumentan el alcance de la técnica.

La resonancia magnética (RM) se ha convertido en una herramienta diagnóstica valiosa en la práctica médica. Sus ventajas incluyen excelente definición anatómica, capacidad de efectuar cortes en múltiples planos, muy buen contraste de los tejidos blandos y la no utilización de radiación ionizante, ni medios de contraste yodados.

Omar et al. presentaron por primera vez la biometría fetal normal con RM volumétrica postprocesamiento. Con esta técnica, el diámetro biparietal y las circunferencias craneal y abdominal, obtenidas en fetos de cuatro semanas de gestación, son significativamente mayores que con la US, mientras que las mediciones auriculares son menores. La medición de la fosa posterior fue posible con la técnica [53].

Kazan-Tannüs et al. encontraron que la RM añade nuevos datos en la evaluación de órganos específicos y tiene buena correlación con el US y su biometría (circunferencia fetal y abdominal y diámetro biparietal). Sugieren desarrollar un protocolo sencillo, para usar entre las semanas 17 y 37 de gestación [59].

Encefalopatía isquémica hipóxica (EIH). Es una patología neonatal frecuente y una de las causas más importante de mortalidad y secuelas neurológicas en el recién nacido a término. Meinders y su grupo de colaboradores demostraron que la señal de intensidad (SI) obtenida con la resonancia magnética (RM), entre las estructuras cerebrales, es útil para diferenciar el daño cerebral hipóxico del tejido cerebral mielínico, en neonatos entre 38,4 y 42,8 semanas, con EIH o sin ella. La SI no homogénea fue más frecuente en los neonatos con EIH (33% vs. 8%, p = 0,006). Las diferencias en la SI fueron significativas para algunas estructuras cerebrales, como la médula oblonda, el putamen posterolateral, la parte posterior de la cápsula interna, la corona radiata y la corteza perirrolándica. El investigador concluye que la combinación de dos estructuras cerebrales, como el putamen posterolateral y la cápsula interna, la corona radiata y la corteza perirrolándica, ayuda a predecir mejor la presencia de EIH [1].

Maduración cerebral. Ibrahim et al. demostraron la utilidad clínica la secuencia de inversión-recuperación con atenuación de líquidos (FLAIR) en la evaluación de la sustancia blanca, y concluyen que sus resultados son comparables a las secuencias convencionales con espin-eco, pero con un tiempo de adquisición más rápido y con señal y contraste del ruido más elevados [56].

Zacharia et al. midieron el impacto de la vida intrauterina en la maduración del cerebro, en niños nacidos pretérmino y a término, con una técnica de segmentación basada en RM. Demostraron que la maduración cortical en ambos grupos es similar en la semana 40. En consecuencia, parece ser que no hay retardo en los niños pretérmino nacidos entre las 29-34 semanas, respecto a la volumetría basada en la RM [55].

Mewes et al. afirman que las RM seriales longitudinales muestran cómo la sustancia gris aumenta grandemente entre las semanas 33,3 y 41,7 en los niños pretérmino. Además, que hay equivalencia cuantitativa en el desarrollo normal del cerebro entre los niños pretérmino, con desarrollo apropiado para su edad gestacional, con los escaneados al término y después [57].

Labio leporino. Farhataziz et al. plantean que la evaluación de la cara y el cuello fetal son posibles con la RM entre las 17 y 41 semanas de gestación, edad en la que esta técnica no afecta la visión. El labio leporino y el paladar hendido se evalúan mejor en el plano axial, mientras el plano sagital es mejor para la nuca y las regiones mandibulares. La RM multiplanar de masas grandes de cuello mejora la definición de la extensión de la lesión [51].

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