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Noviembre de 2005 Página 1 de 3

La obesidad en América Latina

Antes de pensar en el tratamiento, es conveniente determinar cuándo un individuo tiene sobrepeso, obesidad o un exceso de tejido adiposo.

La obesidad es una epidemia reconocida en el mundo, que debe tratarse como una enfermedad crónica. Tiene componentes genéticos, ambientales y comportamentales, y un impacto importante sobre otras enfermedades, como mayor riesgo de muerte temprana, especialmente por enfermedad cardiovascular, incluyendo hipertensión, hipercolesterolemia y dislipidemia, diabetes mellitus tipo 2, apnea del sueño, osteoartritis, gota, enfermedad vesicular, cáncer, incremento del riesgo anestésico, anormalidades reproductivas, y numerosas otras alteraciones crónicas, las cuales limitan las expectativas de vida y acarrean un mayor costo de salud para la población.

Ayudar a los pacientes a perder peso puede ser muy satisfactorio, pues los resultados son tangibles: los signos vitales se normalizan, requieren menos medicación y su calidad de vida mejora. Sin embargo, antes de pensar en su tratamiento es conveniente determinar cuándo un individuo tiene sobrepeso, obesidad o un exceso de tejido adiposo, lo cual es difícil y controvertido.

Diagnóstico
El peso normal en los adultos varía con el sexo, la altura y la edad, y el criterio de obesidad difiere con respecto a estas variables. La obesidad se define como un exceso de peso por acumulación de tejido graso. Los métodos para medir con precisión la cantidad de tejido graso son especializados, complejos y costosos e incluyen impedanciometría bioeléctrica, ultrasonido, tomografía computarizada, densitometría por inmersión, medición de potasio 40 corporal, estudios de conductividad, resonancia magnética, agua corporal total y absorciometría dual por rayos X. Métodos más sencillos para medir la obesidad son el índice de masa corporal (IMC), el espesor de pliegues cutáneos y las circunferencias corporales, y la relación entre ellas, cada uno con ventajas y desventajas inherentes.

El IMC se obtiene dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de su altura en metros (kg/m2), o dividiendo la altura en libras por el cuadrado de la altura en pulgadas, y el resultado multiplicarlo por 704. El nomograma de Bray permite obtener fácilmente el valor del IMC, conociendo el peso en kilogramos y la talla en metros, sin necesidad de realizar estas operaciones matemáticas. IMC mayor de 25 indica sobrepeso, y mayor de 30, obesidad (tabla 1 ).

En la actualidad hay básculas que integran una estación electrónica de pesaje y el cálculo automático del IMC.

El peso bruto es un método simple de determinar obesidad. La obesidad leve se define como 20 a 40% de sobrepeso; moderada, 41 a 100%, y severa, más de dos veces el peso esperado para la altura específica. Hay básculas que permiten medir el peso bruto.

La medición de los pliegues cutáneos en tronco y extremidades sirve para evaluar la distribución regional de la grasa. Como la distribución de la grasa subcutánea puede variar significativamente sobre el cuerpo humano, este método no es confiable para medir la obesidad abdominal o central.

La circunferencia de la cintura se utiliza para evaluar la cantidad de grasa abdominal. La presencia de grasa corporal excesiva en el abdomen, al no estar en proporción con la grasa corporal total, se considera predictiva de factores de riesgo y enfermedades asociadas con la obesidad.

El índice cintura-cadera (ICC) es la relación entre la circunferencia de la cintura y la cadera. Permite clasificar anatómicamente la obesidad en androide, ICC de 1 o más en los hombres, o 0,80 o más en las mujeres, y ginecoide. La obesidad androide o central (abdominal) se caracteriza por un acúmulo de grasa en tronco y abdomen, y se subdivide en subcutánea, cuando el exceso de tejido adiposo se localiza en la zona subcutánea abdominal, y visceral, cuando existe un exceso de grasa abdominal perivisceral. Para su evaluación se requieren técnicas de imagen (tomografía computarizada, resonancia magnética) y se utiliza el índice área grasa visceral/área grasa subcutánea. Un índice superior a 0,4 define la obesidad visceral. Solo tiene utilidad en protocolos de investigación. La obesidad central se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, se asocia a hiperinsulinismo, hiperlipidemia, dislipidemia diabetes mellitus tipo II, gota, hipertensión arterial e hipertrofia ventricular izquierda.

En la obesidad ginecoide o periférica: la grasa es mayoritariamente subcutánea a la altura del área glútea. Un índice cintura-muslo inferior a 1,6 en el hombre, o a 1,4 en la mujer, refuerza el diagnóstico de obesidad ginecoide en los casos dudosos.

La masa corporal magra (MCM) mide los sitios del cuerpo que no están compuestos por tejido adiposo y son metabólicamente activos. Su fórmula matemática es: 2.447 – 0,09516 edad (años) + 0,1074 altura (cm) + 0,3362 peso (kg) dividido por 0,732. A mayor MCM, menor obesidad o tejido adiposo.

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