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Febrero de 2003 Página 2 de 4

La calidad de vida del paciente diabético

Quirantes Hernández, Alberto /López Granja, Leonel /Y otros

En la tabla 2 puede observarse que la elevada inasistencia a consultas esenciales para el diabético, la falta de educación diabetológica, el tabaquismo y la vida sedentaria en una cuantía considerable de estos enfermos, nos dice que esto es debido a una baja percepción del riesgo que entraña esta conducta por parte de los pacientes y sus familiares, por una falta de información y control.

El presupuesto del Ministerio de Salud Pública para todo el país, para la Ciudad de La Habana y para el Hospital Docente "Dr. Salvador Allende", es de $1 187 166 400; $153 025 000 y $8 656 500 respectivamente. El costo de la diabetes mellitus para cada uno de estos 3 niveles es de $118 716 640 (10% del presupuesto nacional), $15 302 500 (10% del presupuesto provincial) y $913 395 (10,5% del presupuesto del hospital).

Discusión
Los grupos etáreos decidimos dividirlos en 4 categorías que llamamos grupos etáreos bio-funcionales (GEBF), ya que cada una de esas categorías refleja claramente cada segmento del desarrollo de la vida: 0-19 años - grupo de desarrollo físico, síquico y educacional; 20-39 años - grupo que define su proyección desde el punto de vista laboral, educacional y familiar; 40-59 años - grupo de productividad laboral e intelectual de máximo rendimiento, etapa de madurez en el entorno familiar y social; 60 años en adelante - grupo en que comienza la declinación de la vida, jubilación laboral, aparición o acentuación de enfermedades crónicas y depresión en muchos casos.

En nuestros resultados, el comportamiento de la diabetes como enfermedad no difiere sustancialmente de lo que clásicamente se conoce y que consiste en una mayor prevalencia en el sexo femenino, en las personas mayores de 40 años de edad, y el claro predominio de la diabetes tipo II sobre la diabetes tipo I con una tasa municipal total de 39,5 por 1000 habitantes.

Las complicaciones encontradas, los ingresos hospitalarios y los fallecimientos en una proporción con certeza importante, evidentemente son el reflejo del estilo de vida de esta población diabética. Incuestionablemente que un estilo de vida inadecuado conduce a un mal control metabólico, lo que es conocido como un factor de primer orden en la aparición de las complicaciones secundarias a esta enfermedad (2,3). Hay que agregar además que casi la tercera parte de los diabéticos analizados presentaron sobrepeso corporal, lo que constituye un elemento de gran importancia en el descontrol de estos enfermos (4-6).

La cuarta parte de los enfermos estuvo compuesta por fumadores, adición extremadamente nociva y, que entre los daños que produce, se ha demostrado que favorece la progresión de las lesiones vasculares de la insuficiencia renal crónica (7).

Las complicaciones macroangiopáticas del sistema nervioso y cardiovascular, así como de miembros inferiores, se asocian muy estrechamente al mal control del paciente diabético (8-10). Puede afirmarse que este descontrol es consecuencia directa de una deficiente o ausente educación diabetológica del paciente con diabetes y de sus familiares, derivándose una baja percepción de riesgo, y la no observancia de medidas elementales de prevención.

En la tabla 2 puede apreciarse la deficiente utilización de diversos servicios médicos que se ofrecen a toda la población, y que resultan esenciales en la prevención de muchas y, a veces muy graves, complicaciones del diabético.

Sobre la base de nuestros resultados podemos darnos clara cuenta de que podemos hacer mucho en cuanto a cambiar inadecuados estilos de vida de la población diabética que conllevarían a mejorar su calidad de vida. Estamos percatados, en efecto, de que hay que cambiar la forma de vivir de muchos diabéticos y de qué cosas hay que cambiar; lo que aún no parece estar muy claro en nuestros programas es "cómo hacerlo".

Acerca del autor

Quirantes Hernández, Alberto /López Granja, Leonel /Y otros

El doctor Alberto Quirantes Hernández es Jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Docente "Dr. S. Allende" en Ciudad de la Habana, Cuba.
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