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Agosto de 2004 Página 1 de 3

Intervención coronaria ¿qué tamaño de dispositivo usar?

La determinación del tamaño de los dispositivos para intervenciones vasculares, es vital en el éxito de procedimientos coronarios en pacientes de alto riesgo.

La prevalencia de factores de riesgo cardiovasculares (hipertensión, tabaquismo, obesidad, hipercolesterolemia, diabetes, enfermedad y procedimientos coronarios previos) y el número de lesiones coronarias (en especial derechas) que requieren tratamiento ha aumentado dramáticamente [6].

La determinación exacta del tamaño de los dispositivos necesarios para las intervenciones vasculares, es esencial para el éxito a largo plazo de los procedimientos coronarios, especialmente en los pacientes de alto riesgo. Sin embargo, el tamaño del vaso lesionado y la severidad de la estenosis han sido difíciles de cuantificar [6], lo que ha tenido importantes implicaciones clínicas.

Las características del paciente no predicen certeramente el tamaño del dispositivo [6]. Se ha recurrido a diferentes técnicas de imágenes diagnósticas vasculares que proporcionen información rápida, eficiente y precisa de las características de la geometría arterial, específicas del paciente, para optimizar la selección de los dispositivos necesarios para las intervenciones vasculares y obtener mejores resultados a largo plazo [2, 6].

La angiografía basada en rayos X (biplano o monoplano), usando proyecciones fijas, ha sido el principal método para realizar la angiografía coronaria desde su introducción y su meta es la observación del árbol coronario con la minimización de la superposición de imágenes y el escorzo de los segmentos vasculares en las áreas de interés.

La angiografía coronaria convencional permite determinar la localización y el grado de obstrucción arterial coronaria, expresado en porcentaje de reducción de la luz arterial con respecto a un segmento cercano del vaso considerado sano. Una lesión arterial coronaria es significativa cuando provoca una obstrucción superior al 70%. Además sirve para calificar como ligero o significativo el grado de extensión de la circulación colateral [1].

La angiografía coronaria tradicional es limitada por su inhabilidad de identificar lesiones coronarias intermedias responsables de isquemia, y de proporcionar datos confiables sobre el grado exacto de estrechez de la luz del vaso, la longitud de las lesiones y la morfología de las placas, en especial en presencia de lesiones complejas o excéntricas [2], por las proyecciones subóptimas y la explotación incompleta de la información angiográfica [1].

El diagnóstico tradicional de enfermedad coronaria de 3-D, en un sistema de angiografía de un solo plano, se logra por múltiples inyecciones de medio de contraste a diferentes proyecciones de rayos X. La angiografía coronaria se puede realizar por la técnica de Judkins usando dos catéteres separados para la cateterización selectiva de las arterias coronarias, o por la técnica de Sones usando un solo catéter lo que requiere una extensiva manipulación para la cateterización selectiva de las coronarias. Se han empleado catéteres coaxiales que combinan las características de las técnicas de Judkins y Sones para la cateterización selectiva de ambas arterias coronarias sin cambio de catéter, que permiten acortar el tiempo del procedimiento comparado con el estándar [3].

Los estudios de ecografía intravascular, angioscopia y análisis patológico, han demostrado la limitada precisión diagnóstica de la angiografía tradicional.

A fin de cuantificar con precisión una estenosis coronaria, ésta debe ser vista de perfil, exenta de efectos de escorzo y superposición, lo que se logra con la angiografía rotacional y la modelación coronaria 3-D, las cuales tienden a mejorar en grado significativo la seguridad y la eficacia de la angiografía. La técnica de adquisición rotacional ofrece beneficios significativos en términos de dosis (en promedio un 27,3%), volumen de medio de contraste usado (en promedio un 25%) y la secuencia del video (3 en promedio), pero no en el tiempo total del procedimiento y el tiempo de fluoroscopia [6].

En el laboratorio de cateterización se han validado las pruebas de reserva del flujo fraccional coronario (FFR), medición de la reserva de flujo coronario por Doppler (CFR), y ultrasonido intravascular (IVUS ) para evaluar la significancia fisiológica o limítrofe de la estenosis coronaria, pero cada una de ellas ha mostrado sus limitaciones [5].

La técnica de la cardiorresonancia magnética (CRM) se ha desarrollado hasta alcanzar un cierto grado de implementación en la práctica, pero la experiencia es aún limitada especialmente en los pacientes que presentan lesiones coronarias únicas y sin episodios previos de necrosis miocárdica [1].

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