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Agosto de 2006 Página 2 de 4

Incubadoras pediátricas

Traducido y publicado por El Hospital con autorización de ECRI

Los sistemas de calentamiento y humidificación se encuentran localizados debajo del compartimiento del bebé. Un ventilador o el flujo natural hacen circular el aire que pasa por el calentador y el dispositivo medidor de temperatura, sobre un reservorio de agua que se usa para humidificar el aire (si se desea), y arriba, hacia el compartimiento del bebé. La mayoría de las incubadoras están equipadas con controles de calentamiento proporcional, que proveen electricidad a la bobina de calentamiento, en respuesta a la diferencia entre la temperatura real y la deseada. La mayoría de las unidades tienen dos modos de operación: control de la temperatura del aire y control de la temperatura de la piel. Con el primero (manual), el operador fija la temperatura del aire en el interior de la incubadora; se miden periódicamente los cambios de la temperatura corporal del bebé con un termómetro y se hacen los ajustes respectivos a la temperatura del aire, de acuerdo con ellos. En el modo de control de la temperatura de la piel, también conocido como servo (automático), un sensor se fija con esparadrapo a la piel del bebé, y el calentador responde a los cambios del sensor para mantener la temperatura de la piel en el nivel previamente definido.

La mayoría de las unidades le permiten al usuario variar la humedad relativa, ya sea desde un reservorio incorporado o una fuente externa (por ejemplo, un humidificador, que se conecta a uno de los puertos de entrada). Si bien cuando se aumenta la humedad relativa en una incubadora se puede reducir la pérdida de calor por evaporación, muchos médicos evitan la humidificación suplementaria, por el temor a que proliferen microorganismos infecciosos en el reservorio de agua.

Muchas incubadoras tienen uno o más puertos de entrada de oxígeno y pueden estar equipadas con controladores opcionales de este elemento. Estas también pueden ofrecer soporte y protección para cilindros de oxígeno, cuando es preciso administrar oxígeno al bebé en la incubadora.

Dado que la temperatura ambiente de la unidad de neonatología casi siempre es más baja que la que se encuentra dentro de la incubadora, la pérdida de calor radiante a través de las paredes de la incubadora da cuenta de casi la mitad de la pérdida total de calor del bebé. En algunas unidades de neonatología se dispone un escudo plástico de calor sobre el bebé dentro de la incubadora, a fin de reducir al mínimo la pérdida de calor radiante. Además, algunas incubadoras tienen paredes dobles separadas por un espacio con aire, para evitar la pérdida excesiva de calor. Sin embargo, en un estudio en que se comparó la pérdida de calor desde incubadoras servorreguladas de pared única y de paredes dobles, Bell y Rios (1983) reportaron que aun cuando la incubadora de doble pared disminuía la pérdida de calor radiante, aumentaba la pérdida de calor por convección; la pérdida total de calor y la producción de calor por el metabolismo fueron iguales a las observadas en las incubadoras de pared sencilla.

Incubadoras/calefactores por radiación térmica
Algunas unidades combinan las capacidades térmicas de una incubadora pediátrica con las ventajas de acceso del calefactor por radiación térmica infantil. Esta unidad de tipo híbrido tiene un sistema centralizado de control y monitorización, tanto para la incubadora como para la unidad calefactora; se puede convertir automáticamente de una incubadora cerrada en una unidad abierta de calor radiante, y viceversa, con poco esfuerzo en unos pocos segundos. Esto elimina la necesidad de trasladar al bebé de la incubadora a un calefactor por radiación térmica.

Incubadoras para transportación
Durante el transporte dentro del hospital o hacia otra institución, los bebés requieren soporte térmico. Las incubadoras de transporte se pueden operar con diversas fuentes de energía, que se encuentran en los hospitales o los vehículos de transporte (por ejemplo, 120 VAC, 12 VDC, 24 VDC). La mayoría de las unidades también portan su propio suministro de electricidad (como baterías recargables de 12 VDC de níquel cadmio [Ni-Cd], celdas de gel, o plomo y ácido), que abastecen la unidad durante periodos cortos, ante la ausencia o la falla de otras fuentes de energía. Además de tener una fuente de energía portátil, las incubadoras de transporte también tienen que cumplir requisitos de resistencia para los viajes por aire y tierra, ofrecer aislamiento contra el ruido y las vibraciones externas, y limitar las emisiones electromagnéticas para que puedan ser operadas dentro de aeronaves. Las incubadoras de transporte suelen ser más livianas y pequeñas que las incubadoras móviles o estacionarias, lo cual facilita su maniobrabilidad para meterlas y sacarlas de los vehículos de emergencia.

Problemas reportados
Las muertes y lesiones sufridas por neonatos en las incubadoras han sido atribuidas a la falla de los termostatos, que hacen que la incubadora se sobrecaliente y que el bebé entre en hipertermia, y a defectos de funcionamiento o diseño, que han producido incendios y peligrosos choques eléctricos.

Si un sensor de temperatura de superficie no hace contacto térmico adecuado con la piel del bebé, esto puede dar lugar a lecturas de temperatura falsamente bajas, y la incubadora podría sobrecalentarlo, en respuesta a las lecturas falsas. Sin embargo, el uso de un esparadrapo de buena adherencia, para fijar el sensor, puede ocasionar irritación o lesión de la piel. Por lo tanto, se recomienda revisar periódicamente la colocación del sensor.

El control inadecuado de la cantidad de oxígeno administrado dentro de la incubadora puede ocasionar hiperoxia o hipoxia (cantidad excesiva o inadecuada de oxígeno, respectivamente, en los tejidos corporales). Las concentraciones excesivamente altas de oxígeno pueden contribuir a la fibroplasia retrolental (es decir, formación de tejido fibroso por detrás del cristalino, que conduce al desprendimiento de la retina y a la detención del crecimiento del ojo) en los prematuros.

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