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Octubre de 2008

Impacto de la posición del cuerpo en la toma de la presión arterial

Revisión de diversos factores posturales que influyen en los resultados de la medición de la presión sanguínea en los adultos.

La presión sanguínea es un signo vital estándar, que se evalúa de rutina en las salas de emergencia. La Asociación Americana del Corazón ha recomendado de preferencia la posición del brazo y del brazalete cuando se mide la presión sanguínea, pero no hay una recomendación formal cuando se mide la presión sanguínea ortostática [1].

La hipotensión ortostática se define como una diferencia mayor o igual a 20 mm Hg sistólica, o mayor o igual a 10 mm Hg diastólica, entre las mediciones del paciente de pie o en posición supina. Guss y colaboradores midieron la presión en ambas posiciones, con el brazo perpendicular y paralelo, y encontraron que la posición del brazo tiene un impacto significativo (p < 0,0001) en la determinación de los cambios posturales en la presión sanguínea. La combinación de brazo paralelo cuando se está en posición supina y perpendicular cuando se está de pie sobreestima significativamente los cambios ortostáticos. Recomiendan mantener constante la posición del brazo en ambas posiciones, cuando se evalúan los cambios ortostáticos de la presión sanguínea [1].

La Organización Mundial de la Salud recomienda que la presión sanguínea sea medida de rutina en posición sentada y supina, seguida de la posición de pie, haciendo que el brazo del paciente se coloque a nivel de la aurícula derecha en cada posición. Netea y colaboradores evaluaron la influencia de la posición del brazo y del cuerpo en la medición de la presión sanguínea en pacientes diabéticos, y demostraron que las recomendaciones de la OMS son incorrectas en los pacientes diabéticos, ya que la presión sanguínea del paciente sentado es menor que la supina cuando el brazo se coloca a nivel de la aurícula derecha. Además, que la posición incorrecta del brazo, cuando se toma la presión en la posición de pie, resulta en una baja estimación de la prevalencia de hipotensión ortostática. Concluyen que para la medición de la presión arterial el brazo debe estar colocado a la altura de la aurícula derecha, sin importar la posición corporal [2].

Sin embargo, recientemente Eşer y colaboradores demostraron que las presiones diastólica (4,8 ± 6,0 mm Hg en el brazo derecho: P > 0,05) y sistólica (9,5 ± 9,0 mm Hg en el brazo derecho: P < 0,001) son significativamente más altas cuando el paciente está en posición supina, en comparación con las otras posiciones, como la sentada, por lo que recomiendan que la medición de la presión se haga con el individuo en posición sentada, con el brazo mantenido a la altura de la aurícula derecha [3].

Cuando se compara la presión sanguínea tomada con el brazo colocado sobre la cama (debajo del nivel de la aurícula derecha) o sobre una almohada, a nivel de la aurícula derecha, la presión sistólica (4,6 ± 6,1 mm Hg) es significativamente más alta que la diastólica (3,9 ± 2,8 mm Hg) [5]. Cuando, de acuerdo con las guías, el brazo se coloca a nivel de la aurícula derecha en ambas posiciones, la diferencia es aún mayor cuando este descansa sobre el escritorio o es soportado por el apoyabrazos de la silla. Más aún, en posición supina hay una pequeña diferencia significativa cuando se mide la presión colocando el brazo sobre una almohada de 5 cm de altura, en comparación con sobre la cama [5].

Son variados los factores que influyen en la toma de la presión sanguínea en las personas adultas jóvenes. Las guías para la toma precisa de la presión inconsistentemente especifican la posición del paciente, y que debe mantener ambos pies en el piso. Aunque hay más información sobre la posición de los brazos, Eşer y colaboradores demostraron que la presión sanguínea tiende a caer en la posición de pie, comparada con la sentada, supina y supina cuando la pierna está cruzada. La presión sistólica y la diastólica se incrementan significativamente cuando la persona tiene las piernas cruzadas a nivel de la rodilla, por lo que recomiendan instruir al paciente para que mantenga ambos pies en el piso, para eliminar una potencial fuente de error [3, 4].

El tratamiento de las alteraciones en la presión arterial depende de las mediciones realizadas durante la consulta médica; por esta razón, es necesario que los profesionales de la salud tengan siempre en cuenta la posición adecuada del cuerpo, para obtener datos más precisos.

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