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Agosto de 2017 Página 1 de 3

Imágenes moleculares en cáncer, un gran avance oncológico de la última década

Juan Manuel Muñoz, MD

La nueva técnica permite predecir las respuestas tumorales e incluso explicar por qué dos tumores, dentro de una misma clasificación, son diferentes.


El desarrollo de imágenes moleculares es uno de los más grandes adelantos en el diagnóstico y tratamiento del cáncer en los últimos 15 años. La calidad de imágenes y su resolución definitivamente ha mejorado la capacidad del diagnóstico. Estos nuevos progresos permiten predecir las respuestas tumorales e incluso explicar por qué dos tumores dentro de una misma clasificación se comportan biológicamente de manera diferente.

A raíz de esto surgen dos ciencias que son complementarias, como son la biología molecular y la tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés). Las dos están emparentadas porque estudian el metabolismo y los mecanismos de agresividad y de resistencia tumoral a los tratamientos. Las imágenes del PET/CT vienen a complementar a las convencionales, con mayor exactitud en el diagnóstico y el comportamiento biológico del tumor. Por su parte, la tecnología PET/TAC es capaz de localizar los residuos tumorales cuando los marcadores se elevan y los estudios de imagen son negativos o no son concluyentes.

En casos complejos, es posible ubicar el sitio más accesible a la biopsia, donde ésta puede tener el mayor rendimiento, pues escoge el sitio de mayor actividad y agresividad tumoral. A través del PET/CT se pueden planificar los campos de radioterápica, permitiendo dar dosis más elevadas a las zonas de mayor actividad tumoral. Es la tecnología supremamente efectiva, avanzada y  más costo eficiente.

Si a los tratamientos o las imágenes convencionales, se suman los estudios moleculares, las ventajas y beneficios serán enormes en todos los campos, incluidos importantes ahorros económicos para el mismo sistema de salud, recursos que pudieran destinarse para beneficio de otras patologías.

El paciente, como nuestro primer objetivo, es el receptor directo de estos nuevos desarrollos. Las imágenes moleculares son menos invasivas, más exactas y con menos efectos colaterales.

Nosotros recibimos pacientes que no están bien diagnosticados, lo que conlleva a incremento de recursos, es decir mal uso de los mismos, con prejuicios para el paciente, en detrimento de su tratamiento y de su calidad de vida.

En este orden de ideas, la imagen molecular viene a ser el sueño hecho realidad para el oncólogo, pues otra de las grandes ventajas es que permite individualizar cada caso.

Esta nueva tecnología ayuda a predecir la respuesta histológica de un tumor en concreto tras un solo ciclo de quimioterapia, identificar el grado de agresividad de cada tumor, dentro de un mismo estadío, y dividir a los pacientes que responden de los que no a los tratamientos o si un enfermo va a tratamiento o sólo a vigilancia.

En el primer grupo, tanto el paciente y su terapeuta, saben que hay una adecuada respuesta a la terapia médica, existe más supervivencia y un mayor lapso libre de enfermedad. Sin embargo, en el segundo grupo, al no existir repuesta, se evita exponer al paciente a los efectos colaterales de una quimioterapia que no produce cambios y permite al terapeuta, cambiar a ciclos de segunda línea, de forma precoz, mejorando la supervivencia del paciente a largo plazo.

Si se determina que un tumor no responde a un tratamiento, resulta completamente inoficioso y lamentable someter a un paciente a terapias que por el contrario le van a generar efectos colaterales, degradando su calidad de vida, sin contar los sobrecostos en todos los aspectos, además de los económicos, para el paciente, su familia y el sistema de salud.

Estas evidencias no sólo son parte de nuestra experiencia en el manejo de pacientes, sino que se ratifican cada día. A través de todos los estudios sobre costo-eficiencia a nivel mundial, se ha determinado que el uso de estas tecnologías equivale a una utilización racional de la medicina, con impacto directo en toda la cadena, desde el paciente, pasando por su familia, el grupo médico, las aseguradoras y el mismo sistema de salud.

La experiencia es mucho más rica y satisfactoria con el uso de las imágenes del PET. En la actualidad trabajamos con patologías neurológicas, en diagnóstico y diferenciación de las demencias, en la identificación de focos de epilepsia, en tumores cerebrales metastásicos e incluso, en enfermedad de Parkinson y movimientos anormales.


Palabras relacionadas:
Imágenes moleculares en cáncer, imágenes diagnósticas en oncología, avances en oncología, nuevas tecnologías para la detección de cáncer, tratamiento de tumores cancerígenos

Acerca del autor

Juan Manuel Muñoz, MD

Juan Manuel Muñoz, MD

Médico nuclear. Director del servicio de Medicina nuclear del Centro Médico Imbanaco, de Cali, Colombia.
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