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Octubre de 2007 Página 1 de 2

Hipotermia perioperatoria

Monitorizar la temperatura central durante la anestesia permite detectar la hipotermia y facilita el control térmico durante y después del procedimiento.

La hipotermia perioperatoria acompaña todo proceso anestésico y raramente se diagnóstica y trata. Su prevención reduce los efectos indeseables directos durante la cirugía y la recuperación, y las complicaciones postquirúrgicas.

La temperatura corporal es rigurosamente controlada por el organismo. Variaciones de 0,2 a0,4 ºC del valor normal (37 ºC) generan respuestas termorreguladoras autonómicas, para el mantenimiento de las funciones metabólicas. Cuando hay cambios significativos de la temperatura central se compromete el metabolismo a tal grado que puede llevar a la muerte.

La primera respuesta simpática a la hipotermia central es la vasoconstricción de los cortocircuitos arteriovenosos, en especial en las manos, pies, orejas, mejillas y nariz. A través de este mecanismo, el flujo sanguíneo puede disminuir hasta cien veces.

Los escalofríos son contracciones musculoesqueléticas rápidas, involuntarias, tónicas, capaces de aumentar la producción de calor metabólico. La termogénesis con escalofríos es la forma más importante de producción de calor metabólico en respuesta al frío, en los adultos. La termogénesis sin escalofrío constituye el principal mecanismo termorregulador en recién nacidos y niños pequeños.

La hipotermia se puede clasificar en leve (34 a36 ºC), moderada (30 a34 ºC) y grave (< 30 ºC). La hipotermia no intencional ocurre con frecuencia durante el período intraoperatorio, por la inhibición directa de la termorregulación por los agentes anestésicos, por disminución del metabolismo o por la pérdida de calor debido a un ambiente frío en la sala de cirugía.

La mayoría de los anestésicos poseen acción vasodilatadora y todos alteran el control central de la temperatura. En la anestesia general, la hipotermia no produce vasoconstricción protectora, hasta que la temperatura central desciende de 2 a4 ºC de los valores normales; y la regulación de la temperatura se da por respuestas autonómicas. Los relajantes musculares disminuyen el tono muscular e inhiben el mecanismo del escalofrío, por lo que contribuyen a la hipotermia.

La inducción anestésica reduce un 20% la producción metabólica de calor y las respuestas fisiológicas termorreguladoras normalmente desencadenadas por la hipotermia. En los primeros 40 minutos se puede producir hipotermia moderada, con una caída de 1 a3 ºC en la temperatura central. La redistribución interna del calor es responsable del 81% de la disminución de la temperatura central en la primera hora después de la inducción anestésica, y del 43% en las horas siguientes. El gradiente se puede alterar por la temperatura ambiente, la cantidad de tejido adiposo y el uso concomitante de anestésicos.

La exposición al ambiente quirúrgico genera pérdida de calor por radiación (50%), conducción –el metal y el agua transfieren 50 veces más calor que el aire–, evaporación (30% por piel o respiración) y convección (15%). Durante la anestesia y la cirugía, el 85% del calor se pierde por convección y radiación, y el 15% por conducción y evaporación.

La hipotermia es tan común en la anestesia regional como en la general. Los pacientes sometidos a cirugía mayor con anestesia regional tienen un riesgo aumentado de desarrollar hipotermia grave.

Después de la anestesia disminuye la concentración de los anestésicos, se produce vasoconstricción y escalofríos, y se activan las respuestas termorreguladores.

Un 60% de los pacientes adultos sufren escalofríos postoperatorios, para disminuir el déficit de calor intraoperatorio y aumentar la temperatura central. Los escalofríos aumentan el consumo de O2 (de 200 a 600%), desencadenan una descarga simpática y producen taquicardia, acidosis metabólica, aumento del gasto cardíaco y del trabajo respiratorio, incremento de las presiones intracraneal e intraocular, e isquemia miocárdica, además de incomodidad extrema y dificultad en la monitorización.

La anestesia espinal inhibe el control central termorregulador, a través del bloqueo del sistema nervioso simpático periférico y de los nervios motores. La fase de hipotermia será desencadenada a una temperatura más alta, lo cual resulta en una disminución de la temperatura 50% menor que con la anestesia general. Los escalofríos durante la anestesia espinal ocurren en más del 40% de los pacientes, y pueden ser suprimidos con sedantes y opioides intravenosos.

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