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Noviembre de 2004 Página 2 de 3

Guías de transporte de pacientes críticos

Una vez el paciente llegue a su destino, lo adecuado es fijar los mismos parámetros ventilatorios proporcionados en la unidad de origen. Si la unidad que recibe al paciente, o el vehículo de transporte, no tiene los equipos necesarios para ventilarlo de la manera como se estaba haciendo, se debe intentar un medio alterno de ventilación, para asegurar su estabilidad. Si el enfermo no lo tolera, es necesario reexaminar los riesgos y beneficios del transporte. En caso de necesitar un ventilador portátil durante el transporte, este debe tener: alarmas para indicar si está desconectado, altas presiones de las vías aéreas y una batería de repuesto. También se requiere una fuente de oxígeno suficiente para media hora de administración. A la mayoría de adultos y niños se les administra oxígeno al 100%, pero en neonatos y pacientes con enfermedades cardiacas congénitas, las concentraciones de oxígeno deben calcularse, para satisfacer las necesidades particulares de cada individuo.

4. Monitoreo durante el transporte: en todos los pacientes se deben monitorear el electrocardiograma y la saturación de oxígeno de manera continua. También se deben revisar periódicamente la presión arterial, el pulso y la frecuencia respiratoria. En casos especiales se pueden realizar mediciones del CO2, de la presión de la arteria pulmonar, la intracraneana o la intraarterial.

Transporte INTERhospitalario
En pacientes que lo requieren, con frecuencia es necesario el transporte ínterhospitalario, para tratamiento y exámenes diagnósticos especializados.

El primer paso es determinar la estabilidad del paciente. Si está suficientemente estable, se calculan los riesgos y beneficios del traslado. Si se toma la decisión de llevarlo a cabo, el médico debe explicar los riesgos y beneficios de la transferencia, al paciente o quien lo represente.

Se recomienda documentar la discusión en la historia clínica y obtener un consentimiento firmado. En casos de emergencia --que no dan tiempo para obtener un consentimiento por escrito--, las razones para no hacerlo se deben documentar en la historia.

Para escoger el hospital al que se va a transferir al paciente, se deben tener en cuenta la distancia, los recursos, la disponibilidad de camas y la preferencia del enfermo.

1. Preparación previa al transporte, coordinación y comunicación: el médico remitente debe identificar y contactar al médico a cargo de admisiones en el otro hospital, para informarle de manera detallada la condición en que se encuentra el paciente, obtener una aceptación y confirmar cuando los recursos estén disponibles. En caso de que el enfermo viaje sin la compañía de un médico, se debe determinar quién se hará responsable del tratamiento durante el transporte.

El modo de transporte lo decide el médico que refiere, en consenso con el que lo va a recibir, con base en el estado del paciente, los equipos requeridos, el estado del tiempo y la disponibilidad de recursos.

La enfermera del hospital remitente debe contactar a aquella que se hará cargo del paciente en el nuevo hospital, con el fin de darle los datos pertinentes para el cuidado del paciente.

También deben enviarse una copia de la historia clínica y los resultados de laboratorio y radiología.

2. Personal acompañante: por lo menos dos personas deben acompañar al paciente, además del conductor del vehículo. Si la condición del enfermo es inestable, se requiere un líder del equipo, un médico o una enfermera, y preferiblemente alguien entrenado en transporte de pacientes críticos, con capacidad para manejar las vías aéreas y los líquidos intravenosos, e interpretar y tratar arritmias cardiacas y reanimación cardio-cerebro-pulmonar.

Si no es posible enviar un médico con el paciente, el personal paramédico debe tener los medios para comunicarse con el médico encargado. Si la comunicación es imposible, el equipo paramédico está autorizado para realizar intervenciones de emergencia, que pueden salvar la vida del paciente.

3. Equipo requerido: siempre se debe llevar el material necesario, para asegurar una adecuada ventilación y oxigenación; además, monitores de los signos vitales y agentes farmacéuticos para reanimación. Todos los elementos deben revisarse regularmente, para verificar que los equipos funcionen, que sean estériles y que los medicamentos no estén vencidos. Se recomienda que los medicamentos utilizados estén en envases de plástico, no vidrio.

4. Monitoreo durante el transporte: de manera constante se debe revisar la saturación de oxígeno y el ritmo cardiaco, en todos los pacientes críticos. La presión arterial y la frecuencia respiratoria se tomarán con regularidad. Al igual que en los transportes intrahospitalarios, en determinados pacientes se pueden hacer mediciones especiales.

Si el paciente se va a trasladar intubado, la posición y la fijación del tubo se revisarán, y se reconfirman los parámetros ventilatorios. Al igual que en transportes intrahospitalarios, el hospital remitente debe evaluar la posibilidad de continuar los mismos parámetros ventilatorios en el hospital receptor, si esto no es posible, se debe intentar un método alterno antes del transporte para asegurar la estabilidad del paciente.

Preparación del paciente para el transporte interhospitalario
El objetivo es transportar al paciente cuanto antes, en la condición más estable posible. Por lo tanto, cualquier procedimiento que pueda retrasarlo debe evadirse, si el objetivo no es estabilizar al paciente.

En todos los pacientes debe existir acceso venoso, antes de su transporte; si no es posible obtener un acceso periférico, se asegurará una línea central. También se utilizarán líquidos intravenosos y medicamentos inotrópicos, según las necesidades.

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