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Noviembre de 2004 Página 1 de 3

Guías de transporte de pacientes críticos

Guías para minimizar los riesgos en el transporte de pacientes críticos llevados a otra institución para recibir tratamientos o procedimientos especializados.

La decisión de transportar un paciente en estado crítico se basa en un balance riesgo/beneficio. Con frecuencia los pacientes críticos son movilizados dentro del hospital o llevados a otras instituciones para recibir tratamientos o procedimientos especializados, no disponibles en el lugar donde se encuentran.

Si el paciente no se va a beneficiar del procedimiento diagnóstico o terapéutico especializado, la decisión de transportarlo debe reconsiderarse, pues en muchos casos este hecho aumenta la morbilidad y la mortalidad.

Cuando se ha decidido que es necesario transportar al paciente, lo adecuado es tratar de minimizar los riesgos, mediante una planeación cuidadosa, el empleo de personal calificado y la disponibilidad de equipos adecuados para identificar y tratar las posibles complicaciones. Sin embargo, las condiciones no son siempre ideales; en este caso, tanto el hospital remitente como el receptor deben desarrollar un plan contingente, teniendo en cuenta los siguientes elementos:

  • El proceso debe ser coordinado por un equipo multidisciplinario, constituido por médicos, enfermeras, terapeutas respiratorias, administradores hospitalarios y personal paramédico.

  • El equipo debe estudiar las necesidades de la institución, poniendo énfasis en las características demográficas de la población, el volumen de pacientes transportados y los recursos disponibles, incluyendo personal, medios de comunicación y equipos médicos.

  • Con esta información, se debe desarrollar e implementar un plan.

  • El plan debe evaluarse regularmente, mediante pruebas de calidad, y modificarse según las necesidades.

Transporte INTRAhospitalario
Las guías de procedimiento de las UCI deben especificar protocolos para el transporte de pacientes a otras secciones del hospital, puesto que la movilización a radiología o salas de cirugía es a veces necesaria, pero potencialmente peligrosa.

Los procedimientos deben ser organizados y eficientes, teniendo en cuenta cuatro factores básicos: comunicación, personal, equipos y monitoreo.

1. Preparación previa al transporte, coordinación y comunicación: cuando un nuevo equipo se va a hacer cargo del paciente, se debe proveer continuidad en su cuidado; por ello, es indispensable que médicos y enfermeras de la unidad remitente se comuniquen con quienes lo recibirán, para revisar la condición en que se envía y los planes de tratamiento durante la operación. Por regla general, la unidad receptora confirma a la remitente que está lista para recibir al paciente. En este momento, médicos y personal paramédico son notificados, para calcular el tiempo y preparar los equipos necesarios. La historia clínica debe documentar la indicación para el transporte y el estado del paciente durante el tiempo que permanece fuera de la unidad de origen.

2. Personal acompañante: se recomienda que todos los pacientes críticos sean acompañados por al menos dos personas. Por lo general, una de ellas es una enfermera de cuidados intensivos; la otra puede ser una terapeuta respiratoria, un técnico u otra enfermera. Si el paciente está en estado inestable, se recomienda que un médico entrenado en reanimación cardiopulmonar se una al grupo.

3. Equipo acompañante: en el transporte de todos los pacientes debe haber: oxímetro de pulso, tensiómetro, monitor cardiaco, desfibrilador y medicamentos básicos de reanimación, como epinefrina y antiarrítmicos. En casos especiales, no sobra considerar otros fármacos, como sedantes y analgésicos; líquidos intravenosos y bombas de infusión; equipo de intubación de vía aérea, el cual debe ser del tamaño adecuado para cada paciente. Por razones prácticas, las mascaras con ambú son las más utilizadas para el transporte de pacientes dentro del hospital. Los ventiladores mecánicos transportables están ganando popularidad, pues se pueden programar para proveer ventilaciones por minuto y las concentraciones de oxígeno deseadas. En quienes requieren ventilación mecánica endotraqueal, la posición del tubo se debe revisar, y fijar antes del transporte.

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