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Octubre de 2006 Página 1 de 3

Guía básica para la creación de un centro de entrenamiento en microcirugía

Andrades, Patricio

Patricio Andrades analiza los puntos más importantes a tener en cuenta para crear un laboratorio de microcirugía integral y útil para todas las especialidades.

La Microcirugía abarca campos tan diversos como la Cirugía Plástica y Reparadora, Cirugía de Cabeza y Cuello, Urología, Ginecología y Neurocirugía. Sin embargo, a pesar de tener grandes diferencias, todas estas especialidades utilizan, cada vez con más frecuencia, técnicas microquirúrgicas, como un instrumento más en el tratamiento de sus enfermos; por lo tanto, requieren que sus cirujanos en formación tengan un entrenamiento adecuado en este campo. Por ejemplo, en Cirugía Plástica, operaciones como reimplantes, colgajos libres e injertos nerviosos se realizan cada vez con más continuidad, por especialistas que muchas veces han tenido que aprender las técnicas microquirúrgicas en la práctica durante su trabajo clínico, con todos los problemas que esto puede acarrear para los pacientes, instituciones de salud y profesionales. Por todo lo anterior, es de vital importancia contar con un laboratorio de microcirugía y con un programa de entrenamiento en microcirugía, que les permita a los cirujanos dar sus primeros pasos en este difícil campo.

La organización, el financiamiento y la manutención de un centro de entrenamiento en microcirugía son difíciles y complejos, y la mayoría de las veces subestimados por administradores y personal médico. En este artículo analizaré los puntos más importantes que se deben tener en cuenta para crear un laboratorio de microcirugía ideal y para que se convierta en una parte integral de las distintas especialidades que requieren de esta disciplina en forma exitosa.

Objetivos
Lo primero es intentar determinar claramente cuáles van a ser los principales propósitos del laboratorio. Es fundamental establecer la orientación, es decir, si va a estar dedicado a una sola especialidad médica o a varias. También es importante aclarar si va a utilizarse solo para el entrenamiento o va a incluir la investigación. Y por último, es primordial fijar el nivel de enseñanza que se va a entregar; por ejemplo, para estudiantes, residentes, especialistas y otros profesionales de la salud. Lo ideal es, en un comienzo, contar con un centro que pueda abarcar las especialidades que más utilizan microcirugía, intentando cubrir las necesidades locales, en un ámbito universitario donde docencia e investigación se puedan combinar, y así hacerlo más atractivo para futuros visitantes, alumnos e instituciones financieras.

Financiamiento
Es uno de los elementos más importantes, pues es bastante elevado y debe provenir de distintas fuentes para poder sustentar el centro en el tiempo. El origen del financiamiento puede ser gubernamental, privado, proveniente de investigación o del uso para entrenamiento. Para mantener un laboratorio activo, estos fondos deben ser constantes y diversos, y en el presupuesto anual se deben incluir la manutención, materiales, empleados, animales, marketing, actividades de entrenamiento, conferencias y proyectos de investigación. Por supuesto que todo esto requiere del talento organizacional incesante de un diligente director, que sea capaz de perpetuar los fondos y que sepa mantener la comunicación entre el departamento clínico y el centro educacional en forma fluida.

Administración y personal
En la actualidad, la compleja regulación, tanto en la investigación animal como humana, está a tal nivel que ningún novato va a poder manejar a cabalidad esta burocracia. El director del centro debe tener experiencia en técnicas microquirúrgicas, en docencia, en protocolos de investigación, cuidado de animales y, lo más importante, en planificación financiera y marketing. Es recomendable que el director del centro sea consciente de los problemas administrativos, como, por ejemplo, de abastecimiento del laboratorio, la discusión de protocolos de investigación o de papeleo, que pueden ocurrir al lidiar con comités institucionales, y sea capaz de evitarlos o solucionarlos, si es que aparecen.

Cualquier laboratorio en el cual se ocupen animales de experimentación requiere de personal entrenado en su alimentación, limpieza y cuidado, como también en la esterilización del material quirúrgico, cuidado pre y postoperatorio, anestesia y asistencia quirúrgica. Un médico veterinario a tiempo completo no es necesario, pero sí uno de llamada, para visitas semanales y consultas de emergencias. A su vez, es muy importante contar con una secretaria, que tenga destrezas no solo en su campo, sino también en computación y fotografía, para ayudar en la recolección y el registro de datos, y mantener una adecuada organización del recinto. De más está decir la importancia que tiene el personal de aseo, que puede provenir del hospital asociado, ya que una de las claves para tener un laboratorio acreditado y productivo es poseer un lugar limpio y bien mantenido, con una documentación excepcional de todo lo que ahí ocurre.

Acerca del autor

Andrades, Patricio

Patricio Andrades, MD, es Fellow de Microcirugía Clínica, División de Cirugía Plástica, Departamento de Cirugía, University of Alabama en Birmingham, E. U. Es profesor asistente del Equipo de Cirugía Plástica, Departamento de Cirugía, Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
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