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Febrero de 2007 Página 1 de 2

Fuentes de error en la administración intravenosa de medicamentos

Para reducir errores asociados a bombas de infusión, se ha desarrollado software que chequea dosis programadas y limitaciones de prescripción y localización.

Cerca del 90% de los pacientes hospitalizados reciben medicación intravenosa (IV), que es una fuente frecuente de error y eventos adversos. Los incidentes en los que están involucradas las bombas de infusión IV tienen el potencial de causar daño y hasta la muerte del paciente. La persistencia de estos errores ha obligado a los fabricantes a incorporar nuevas tecnologías de control y alerta.

Las bombas de infusión de uso general, también conocidas como terapia IV, bombas de infusión o bombas IV, se utilizan en las instituciones de salud para suministrar soluciones a través de la vía IV, de forma continua o intermitente, cuando se requiere mayor flujo que el permitido, por la gravedad, o con mayor exactitud. Estos dispositivos surgieron como una solución para los errores reportados por la administración IV de los medicamentos, e incorporan microprocesadores que impulsan la solución a través de una tubería, desde la fuente de solución hasta el paciente, y controlan con gran exactitud el flujo y el volumen que va a suministrarse.

En los hospitales es común identificar errores con las medicaciones IV, asociados con las bombas de infusión; estos tienen gran diversidad epidemiológica, y a menudo envuelven medicamentos con un amplio rango terapéutico. Es poco común que las bombas de infusión IV funcionen mal, excepto cuando están dañadas, o en raras instancias cuando hay problemas con los conectores de administración.

Los errores medicamentosos resultan a menudo por la programación incorrecta de la bomba, o porque el médico emite una orden incorrecta o inapropiada. Al respecto, Husch y colaboradores realizaron un estudio prospectivo y observacional, para determinar el tipo, la frecuencia y la severidad de los errores asociados con las bombas de infusión IV, y encontraron que 46% se debían al no registro de la tasa de infusión en la etiqueta de la solución, 16% por la administración de medicación no autorizada, 13% por error en la identificación del paciente, 9% por desviación de la tasa de infusión, 4% por el registro de una tasa incorrecta en la etiqueta que marca la solución, 3% por una medicación incorrecta y 1% por tardanza en la tasa de cambio de la medicación.

Como estrategia para reducir los errores con las medicaciones IV, asociados con las bombas de infusión IV, se ha desarrollado software que chequea las dosis programadas, así como las limitaciones específicas de prescripción y la localización clínica. Ciertos errores pueden reducirse mediante el establecimiento de protocolos claros de las órdenes de infusión y usando bombas con capacidad de calcular las dosis. Esto puede simplificar o aun eliminar los procesos de error del cálculo manual de las dosis. A pesar de ello, pueden ocurrir errores, por ejemplo, cuando se omite un punto decimal o se programa una unidad de dosis incorrecta (ECRI).

Para la reducción de error con la dosis hay sistemas de advertencia, llamados tecnología inteligente o bombas inteligentes (smart), para cuidar al usuario de órdenes incorrectas, errores en el cálculo o desprogramación, que generarían errores serios en el suministro. Los fabricantes afirman que las bombas inteligentes son capaces de advertir errores que potencialmente podrían interferir con la vida cada 2,6 días, en un promedio de 360 camas hospitalarias.

Para fijar las dosis mínimas y máximas para cada medicación, algunas bombas incorporan una biblioteca distinta de drogas predefinida, asignada para cada área del hospital o el tipo de paciente, en el módulo de programación. Cuando la bomba se programa y se sobrepasan estos límites, alertas visuales y auditivas suaves se accionan, para avisar que se ha incurrido en un error. El usuario podrá continuar con la administración a la tasa programada. Una alerta más fuerte no permite que la infusión continúe, y obliga a reprogramar, dentro de los límites definidos para el suministro de la medicación. La adición de la biblioteca y de estas alertas puede mejorar potencialmente la seguridad del paciente. Sin embargo, introducen cambios significativos en el proceso de programación e interacción del usuario con las bombas. Ante cualquier cambio en la utilización de las bomba de infusión en el hospital, Wetterneck y colaboradores recomiendan implementar un modelo de análisis de los efectos y las fallas, para detectar los problemas potenciales en el proceso de uso de la medicación y corregirlos a tiempo, y a la vez ayudar al personal que usará la tecnología a adaptarse a los cambios que ésta genera.

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