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Abril de 2006 Página 1 de 2

Evaluación del trauma abdominal

El ultrasonido abdominal focalizado, la laparotomía diagnóstica y la tomografía han modificado notablemente el diagnóstico y manejo del trauma abdominal.

La atención del paciente con trauma abdominal debe realizarla idealmente unequipo multidisciplinario, en los primeros 3 a 5 minutos de la llegada del paciente a la institución, de manera sistemática y claramente definida, para brindar el cuidado rápido y apropiado, la estabilización del paciente y la selección de acciones que se ajusten a las necesidades requeridas para su recuperación y prevención de complicaciones.

Para determinar la severidad del trauma, definir el tratamiento y asignar los recursos se deben evaluar ciertos parámetros fisiológicos, como la frecuencia respiratoria, la presión sistólica, la apertura ocular, la respuesta verbal y motriz, y la escala de coma de Glasgow.

El paciente con trauma abdominal se debe operar inmediatamente cuando hay una indicación clara, como hipotensión, peritonitis o evisceración significativa, o si necesita más de dos unidades de sangre asociadas a trauma.

Con la mejor disponibilidad y habilidad de las técnicas radiológicas, el manejo no quirúrgico se ha convertido en una opción exitosa de las lesiones hepáticas y esplénicas por trauma abdominal, en las que el tiempo es esencial.

La escogencia del examen diagnóstico del trauma abdominal depende del sitio de la lesión, su mecanismo (cerrado o penetrante), los hábitos corporales, el nivel de cooperación del paciente y los hallazgos en la radiografía de tórax.

El trauma abdominal cerrado, de alta o baja energía, se asocia con frecuencia a otras lesiones sistémicas, lo que dificulta su diagnóstico. Su manejo requiere conocer el mecanismo de lesión. El diagnóstico y tratamiento dependen de si el paciente está hemodinámicamente estable o inestable, y a menudo se requieren ayudas diagnósticas complementarias al examen físico.

Pruebas como el ultrasonido abdominal focalizado (FAST), la laparotomía diagnóstica (LD) y la tomografía computarizada (TC) han modificado notablemente el diagnóstico del trauma abdominal y, por consiguiente, su manejo.

Paciente hemodinámicamente inestable
Una vez excluidos la cavidad torácica y los compartimentos faciales (muslos) como el origen de la hemorragia en el paciente hemodinámicamente inestable, se debe establecer si el sangrado está en la cavidad abdominal, por medio del examen físico, lavado peritoneal diagnóstico (LPD) y FAST.

LPD y FAST son herramientas para investigar precisa y rápidamente el trauma abdominal, pero no sirven para evaluar el retroperitoneo. La presencia de fracturas en las costillas bajas, columna o pelvis incrementa la tasa de falsos negativos.

Se estima que el 20% al 25% de los pacientes con hemoperitoneo agudo no tienen signos y síntomas en las primeras horas de ocurrida la lesión abdominal. Por esta razón, o cuando hay duda diagnóstica, se debe realizar LPD o FAST.

El LPD consiste en la colocación de un catéter en la cavidad abdominal y la aspiración con una jeringa conectada a él. El LPD es altamente sensible (98%); si se aspiran más de 10 cc de sangre, es un confiable indicador de sangrado significativo intraabdominal.

El FAST tiene una sensibilidad del 70 al 95% en identificar líquido libre en la cavidad abdominal.

Paciente hemodinámicamente estable
Es importante establecer la presencia o no de lesión e identificar el órgano intraabdominal lesionado en el paciente hemodinámicamente estable. Las lesiones de órganos sólidos, hígado y bazo, son las más frecuentes.

A pesar de los avances en tecnologías diagnósticas, el EF continúa siendo la herramienta más importante para la evaluación del trauma abdominal en el paciente estable. Cuando el examen abdominal es normal y confiable, se debe realizar examen físico cada 6 horas, por 24 horas, en busca de algún cambio sutil que indique posible lesión intraabdominal examen físico revela signos claros de irritación peritoneal, se debe hacer LD. Ante cualquier duda diagnóstica en la valoración clínica abdominal se debe practicar LPD, FAST y TC abdominal.

La TC con alta resolución desempeña un importante papel en identificar el órgano específico intraabdominal lesionado y en cuantificar la severidad de la lesión del órgano en particular. Tiene una exactitud diagnóstica del 92 al 98%. La TC con triple contraste (oral, intravenoso y rectal) es altamente precisa para la mayoría de los órganos. Sin embargo, las imágenes de TC solo proporcionan una idea de cómo aparecen las estructuras en el momento exacto del escáner, por lo que se recomienda repetirla antes del egreso del paciente del hospital, ya que un vasoespasmo en el momento del trauma puede hacer que el cirujano subestime la extensión del trauma. La TC tiene baja sensibilidad para lesiones intestinales, diafragmáticas y pancreáticas, y costos significativos, además de limitaciones logísticas, como la dificultad de su disponibilidad las 24 horas del día y de personal especializado.

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