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Noviembre de 2015 Página 1 de 2

Evaluación de linfomas con tomografía por emisión de positrones y computarizada

Jorge Luis Guerrero G., MD

Las técnicas de imagenología PET y CT combinan las imágenes anatómicas de los tejidos y permiten visualizar y cuantificar tejidos linfáticos tumorales.

Los linfomas son una neoplasia del sistema linfático, y como tal suelen afectar diferentes tejidos del organismo de manera localizada o sistémica. Se pueden originar de los distintos tipos de células linfáticas, como los linfocitos B, T o NK (Natural Killers) y en sus diversas etapas de diferenciación [1, 2].

Corresponden al 6% de las neoplasias y causan el 3% de las muertes por cáncer [2]. Desde 1832 se han descrito diferentes tipos de linfomas basados en criterios morfológicos [3]; básicamente se dividían en dos grandes grupos:

  1. Linfomas de Hodgkin: descritos por Thomas Hodgkin en 1832, afectan principalmente los ganglios. Son los menos frecuentes y, por lo regular, los de peor pronóstico.
  2. Linfomas no Hodgkin (LNH): son los más frecuentes, quizás por su posible asociación a tratamientos cada vez más comunes de inmunosupresión, procesos infecciosos virales, como VIH, Epstein Barr, hepatitis C, trasplantes de órganos, así como tratamientos con antibióticos, radiaciones, vacunas, y al incremento de la expectativa de vida de la población [4, 5]. Se originan de los linfocitos B o T, con gran frecuencia son extraganglionares y a pesar de su mayor prevalencia, tienen mejor pronóstico.

Desde el año 2008, la Organización Mundial de la Salud clasifica las distintas variedades del linfoma según su histología, base clínica, inmunofenotipo y genética, en cuatro grandes grupos de tipo celular:

  1. Neoplasias de células B maduras.
  2. Neoplasias de células T y NK maduras.
  3. Enfermedad de Hodgkin.
  4. Enfermedad linfoproliferativa postrasplante (ELP).

Cada uno de estos, a su vez, tiene un gran conjunto de subtipos, y existen más de 30 subtipos solo de LNH, lo cual significa una gran variedad de presentaciones, y no es el motivo de este artículo.

Por otro lado, el avance de la tecnología ha permitido obtener, con un equipo y en un estudio, dos tipos de imágenes del cuerpo y fusionarlas en una sola. La tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés) y la tomografía computarizada (CT, por su sigla en inglés) combinan las imágenes anatómicas de los tejidos obtenidas con la CT con las imágenes de los mismos tejidos que concentran y metabolizan en mayor o menor proporción la glucosa marcada con flúor 18. De esta manera permite no solo visualizar la anatomía de un órgano interno o detectar una lesión, sino que además posibilita visualizar y cuantificar en qué proporción estos concentran y consumen la glucosa marcada, es decir que mide su actividad o metabolismo.

Se sabe que las células tumorales se duplican de manera constante y por lo tanto requieren una gran cantidad de energía, obtenida de la glucosa. El tejido linfático tumoral es ávido por la glucosa, esto logra que la unión de PET-CT sea de gran utilidad en el estudio de los linfomas.

Se conoce también que debido a los diferentes grados de malignidad y actividad proliferativa de cada subtipo histológico, especialmente de los LNH, la avidez de la fluorodesoxiglucosa (FDG) por las células tumorales puede ser variable.

Además, se ha constatado una relación directa entre el grado de malignidad y la captación de FDG, siendo alta la avidez de los linfomas de Hodgkin y los no Hodgkin agresivos, lo que es muy ventajoso para su evaluación. Sin embargo, los indolentes o de bajo grado tienen menor avidez, lo que dificulta la determinación de su actividad por PET [6].

Teniendo en cuenta la velocidad de crecimiento tumoral, los linfomas se agrupan en dos categorías:

1. Indolentes o de bajo grado: se caracterizan porque las células tumorales se dividen y multiplican lentamente, por lo cual se dificulta y se tarda el diagnóstico inicial. Debido a lo lento del crecimiento tumoral, los pacientes con linfoma indolente pueden llegar a vivir muchos años con la enfermedad y por la misma razón el tratamiento habitual no puede curarlos en sus estadios avanzados.

Su avidez por la glucosa marcada con flúor 18 es menor y cuando se mide su actividad metabólica, el valor de captación estándar (VCE) máximo en promedio oscila entre 3 a 10.

2. Agresivos o de alto grado: se caracterizan porque las células tumorales se dividen y multiplican rápidamente, ya que si el paciente no recibe tratamiento oportuno, la enfermedad puede ser mortal en un plazo de seis meses a dos años. Sin embargo, en una fase temprana de la patología y con un adecuado tratamiento en el LNH agresivo, se puede conseguir la curación de los pacientes.

Tienen gran avidez por la glucosa marcada con flúor 18 y cuando se mide su actividad metabólica con el VCE máximo suele ser alta, frecuentemente mayor de 10 y el promedio es superior de 15.

Aplicaciones de PET-CT en linfomas


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Acerca del autor

Jorge Luis Guerrero G., MD

Jorge Luis Guerrero G., MD

Médico Radiólogo. Presidente de la Sociedad Peruana de Radiología.
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