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Julio de 2004 Página 1 de 3

Evaluación de las cardiopatías congénitas con TAC multicortes

Gilkeson, R.C.

Por ser menos invasivo y de alta precisión, el TAC multicortes toma el lugar de la angiografía en el diagnóstico de cardiopatías congénitas en neonatos.

Las cardiopatías congénitas afectan aproximadamente a 800.000 personas en Estados Unidos, y se sospecha que se quedan sin diagnosticar más de 150.000 personas. A medida que los tratamientos quirúrgicos se van sofisticando, los pacientes con cardiopatía congénita están viviendo más tiempo y hay una población creciente de adultos que en otras épocas no habrían sobrepasado la infancia y que ahora viven prolongadamente [1].

El método tradicional de diagnóstico de las cardiopatías congénitas ha sido la angiografía por cateterismo. Aunque es efectiva para el diagnóstico, la angiografía es un procedimiento invasivo que en recién nacidos puede ser difícil de llevar a cabo. La evaluación de los defectos derechos e izquierdos puede requerir punción arterial y venosa.

Con los avances en ecografía 2D y Doppler, el ecocardiograma se ha convertido en el método de elección para tamizaje y diagnóstico de la cardiopatía congénita. Aunque el ecocardiograma es extremadamente efectivo en la valoración de la función valvular y de los shunts intracardiacos, tiene sus limitaciones. Particularmente, el examen de las porciones de la aorta ascendente y del arco aórtico, así como del corazón derecho y de las arterias pulmonares periféricas, puede ser problemático.

Los avances en las técnicas de imaginología de cortes seccionales han ocupado un lugar significativo en el diagnóstico de las cardiopatías congénitas. En este caso, la RMN es una modalidad extremadamente efectiva [2]. Es efectiva para delinear la anatomía y la función y, con gradientes más fuertes, se han hecho posibles estudios de perfusión cardiaca y pulmonar. Esto es especialmente importante en pacientes con patología de la arteria pulmonar. Desafortunadamente, la RMN está limitada por el tiempo significativo que se requiere para tomar imágenes efectivas a estos pacientes. Este tiempo prolongado requiere sedación en la mayoría de pacientes pediátricos e implica importantes aspectos de programación y logística en departamentos de gran actividad. La presencia de marcapasos cardiacos es una estricta contraindicación en pacientes con cardiopatía congénita.

Hay literatura escasa pero importante sobre el uso del tomógrafo Electron Beam CT (EBCT). Los tiempos rápidos de toma de imágenes permiten una excelente delineación de las estructuras cardiacas y la adición de un puerto cardiaco, permite el análisis funcional en una población de estos pacientes.

Tomografía multicortes
Los continuos avances en tomografía (MSCT, por Multislice CT) han hecho posible lograr diagnósticos precisos de las cardiopatías congénitas con esta modalidad [5]. La MSCT se ha convertido en un método potente e importante de examen en muchas instituciones y en nuestro hospital se ha vuelto un procedimiento de rutina. La velocidad de los escáneres más modernos hace del MSCT una alternativa obvia, incluso para los niños más pequeños: rutinariamente tomamos imágenes de lactantes y niños en menos de 10 segundos. Esta velocidad, por lo general evita la necesidad de sedación, lo cual constituye una ventaja importante para los cardiólogos y cirujanos que nos los remiten. Las fortalezas en la toma de imágenes de los TC son por lo general las debilidades de otras tecnologías. Particularmente, la evaluación de aorta, corazón derecho y arterias pulmonares, que frecuentemente es limitada con la ecocardiografía, no presenta problemas con la MSCT [6, 7, 8, 9].

La capacidad tridimensional hace posible que el MSCT muestre imágenes "anatómicas" de las cardiopatías congénitas. Esta capacidad es importante para los médicos que nos remiten sus pacientes. Debido a la complejidad importante de la toma de imágenes en niños con cardiopatía, la técnica de TC es crucial. El tema de la irradiación es una preocupación particularmente importante. En niños entre 6 y 12 años se utilizan 65 mA. Esa cantidad es significativamente menor que los 240-400 mA utilizados en estudios en adultos.

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