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Diciembre de 2019

Estudio indica que sostener a bebés intubados es seguro

La investigación se llevó a cabo con 23 infantes observados durante 158 episodios en una unidad de cuidados intensivos pediátricos (UCIP).

Las preocupaciones sobre la seguridad de los pacientes neonatales y la extracción de dispositivos médicos, la falta de recursos y el desacuerdo sobre cuándo están lo suficientemente estables, son algunas de las barreras para las intervenciones de movilidad en la UCIP, en especial para los infantes. El estudio ‘Movilización temprana de bebés intubados por insuficiencia respiratoria aguda’, en el Hospital Infantil de la Misericordia en Estados Unidos, abordó estas barreras.

“Cuando se completó el estudio de 16 meses, la práctica de mantener a los bebés en la UCIP ya no era una ocurrencia rara y se había expandido a una amplia variedad de otros bebés críticos, incluidos los recién nacidos que se recuperaban de procedimientos quirúrgicos para enfermedades cardíacas congénitas complejas”, afirmó la coautora Laura Ortmann, quien realizó el estudio durante su residencia en Hospital Infantil de la Misericordia.

La movilidad temprana ahora se integra en la atención de pacientes críticos, desde neonatos prematuros hasta adultos, pero ha sido más lento para obtener la aceptación de aquellos más jóvenes. Los bebés intubados en la UCIP no tienen acceso a sus mecanismos normales de calma y con frecuencia requieren sedación para tratar la agitación y prevenir la extubación, señala News Medical.

En el estudio, los pacientes fueron examinados a diario para identificar a los recién nacidos intubados por insuficiencia respiratoria aguda secundaria, o cualquier enfermedad viral o bacteriana del tracto respiratorio inferior, con una duración esperada de ventilación mecánica de más de 48 horas. Los bebés fueron evaluados para asegurarse de que cumplían con 10 criterios diferentes relacionados con su salud individual, incluidos niveles definidos de oxígeno inspirado, presión inspiratoria y dosis de sedantes.

En los días en que cada paciente cumplía con los criterios de intervención, el objetivo era que el bebé fuera sostenido un mínimo de dos veces durante al menos una hora. No había límite para el número de veces por día o el tiempo. Los infantes fueron sostenidos con mayor frecuencia y por más tiempo que los mínimos establecidos en el protocolo, y la mitad de las sesiones duraban más de 90 minutos. Los signos vitales no fueron diferentes, lo que demuestra que la estimulación era fisiológicamente bien tolerada.

Los resultados se compararon con los registros médicos de un grupo de control histórico emparejado por edad y otras medidas. No hubo diferencias entre los grupos de control e intervención en la duración de la intubación, la duración de la estadía en la UCIP o la duración total en el hospital. El uso de sedantes fue significativamente diferente entre los dos grupos, pero esto probablemente tenga más que ver con los cambios en las prácticas de sedación que con la intervención.

El estudio estuvo limitado por un pequeño tamaño de muestra de bebés intubados por insuficiencia respiratoria primaria. Los investigadores solicitan más estudios que se centren en los resultados tanto infantiles como de los padres y que evalúen las poblaciones de pacientes de mayor agudeza.


Palabras relacionadas:
Pacientes en cuidados intensivos pediátricos, intervenciones de movilidad con infantes en unidades de cuidados intensivos, movilización temprana de bebés; levantar bebés intubados, seguridad en bebés críticos.
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