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Abril de 2017 Página 1 de 3

¿Es la radiografía simple verdaderamente importante en el diagnóstico de tumores óseos?

Juan Fernando Llano*, Juan Fernando Moreno*, José Gabriel Lotero**, Jorge Mario Sastoque**

A pesar de las limitaciones de la radiografía y las ventajas de la RM, sigue siendo la placa junto con la edad del paciente el estudio de elección para la aproximación en tumores óseos.

Los tumores de hueso y articulaciones son neoplasias raras. En Estados Unidos se estima que en el 2014 se diagnosticaron alrededor de 3.000 casos de cáncer de hueso/articulación de los cuales aproximadamente 55 % fueron de sexo masculino y 45 % femenino. Estos 3.000 casos corresponden aproximadamente a un 0.18 % del total de casos de cáncer diagnosticados en Estados Unidos en el mismo año [1,2]. Cuando se tienen en cuenta solo niños y adolescentes el porcentaje puede subir a 4 % y 7 % respectivamente [3,4].

Diagnóstico por radiografía
Las características más importantes para la evaluación de los tumores óseos incluyen la localización del tumor, la edad del paciente y las características radiográficas de la lesión [5, 6, 7]. 
La radiografía es la modalidad de elección en el abordaje inicial para el estudio de tumores óseos. Esta técnica permite generar una imagen sumando la densidad de todos los puntos de una lesión en una imagen de dos dimensiones (8, 9, 10, 11).
Los aspectos a evaluar al abordar una radiografía cuando se analiza una lesión ósea incluyen: localización, edad, márgenes, reacción perióstica, tamaño, mineralización y compromiso de tejidos blandos (5, 12, 13, 14, 15, 16).

Localización: Al evaluar una lesión ósea solitaria se deben tener en cuenta la localización de la lesión en el esqueleto y la ubicación específica de la lesión en el hueso afectado. La consideración de estos factores ayudará a reducir los diagnósticos diferenciales (Tablas 1 y 2) [5, 12, 17, 18, 19).

Tabla 1

 

Tabla 2

Edad: La edad es el factor más importante para practicar un diagnóstico diferencial cuando un radiólogo se enfrenta a una lesión ósea [20]. Esto es principalmente importante en los extremos de la vida ya que en los pacientes de edad media hay un solapamiento mayor de los posibles diagnósticos, lo que forja más difícil el enfoque de estas lesiones. En general en los pacientes adultos hay mayor probabilidad de malignidad que en los niños [17]. El sexo es un factor importante en la mayoría de los casos con excepciones ya establecidas en donde hay mayor riesgo para las mujeres que incluyen tumor de células gigantes [1.5:1], encondroma [1.5:1], displasia fibrosa [1.2:1] y osteosarcoma parostal. [1.7:1] (Tabla 3) [5, 9, 21, 22]

Tabla 3

Márgenes: Es la característica que más se relaciona con la agresividad del tumor y es indicador de la tasa de crecimiento del mismo [8, 23, 24, 25, 26]. Las lesiones óseas menos agresivas son las tipo I o geográficas que son de forma ovoide y que a su vez se dividen en tres subtipos según las características de sus bordes: A: Bordes nítidos con anillo esclerótico (Fig. 1A), B: Bordes nítidos sin anillo (Fig. 1B) y C: Lesión lítica de bordes mal definidos (Fig. 1C). Las lesiones tipo IA son las menos agresivas, las B son de naturaleza indeterminada y las IC son las de mayor agresividad.

Las lesiones tipo II y III son lesiones no geográficas y de bordes mal definidos.

Figura 1.

Figura 1. A: Lesión lítica de bordes nítidos con anillo esclerótico que compromete la cabeza humeral. B: Lesiones múltiples líticas de bordes nítidos en diáfisis femoral en donde no se observa anillo esclerótico. C: Lesión lítica en la metaepifisiaria de la tibia derecha de bordes mal definidos.

Las lesiones óseas tipo II (Fig. 2) se describen como lesiones apolilladas y se componen de múltiples focos osteolíticos que varían en forma y tamaño.

Figura 2

Figura 2. A y B) Lesión apolillada de la tibia proximal tipo II.

Las lesiones óseas tipo III (Fig. 3) son las más agresivas y se describen como lesiones permeativas, múltiples y de carácter lítico, generalmente sin áreas de respeto entre las mismas [17].

Figura 3

Figura 3. Lesión litica mal definida de aspecto permeativo del humero distal tipo III.

Reacción perióstica: Esta representa compromiso de la región cortical más extensa por el tumor o su anillo reactivo [23, 27, 28, 29, 30]. La reacción perióstica puede ser positiva en donde el periostio se eleva por formación de nuevo hueso o puede ser negativa cuando el hueso es retirado como es el caso en la reabsorción subperióstica en el hiperparatiroidismo [17, 31]. Existen varios tipos de reacción perióstica que incluyen: sólida o unilaminada, multilaminada o en cebolla, espiculada o en sol naciente y triangulo de Codman. La interrupción del periostio en los procesos multi o unilaminados sugieren procesos agresivos que rompen el periostio [5].


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Acerca del autor

Juan Fernando Llano*, Juan Fernando Moreno*, José Gabriel Lotero**, Jorge Mario Sastoque**

*Médico radiólogo del Instituto de Alta Tecnología Médica de Antioquia, de Medellín, Colombia. **Residente de radiología de la Universidad CES, de Medellín, Colombia.
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