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Houston - Septiembre de 2017

Entrevista al desarrollador de dispositivo con biosensores que apunta a detectar el cáncer de mama

Por Carolina Sáenz

EVA es un dispositivo portátil, no invasivo, que no comprime el tejido mamario ni emite radiación. El Hospital conversó con el mexicano Julián Ríos.

Investigadores de México desarrollaron recientemente Eva, un dispositivo que apunta a la prevención en mujeres entre los 20 y los 70 años de edad. Es portátil, no invasivo, no comprime el tejido mamario y no emite ningún tipo de radiación.

Desde hace cerca de dos años Julián Ríos Cantú y sus colegas, cofundadores de Higia Technologies, empresa mexicana que desarrolla el Eva, pensaron en un brasier inteligente equipado con biosensores de tacto para mapear la superficie del seno que pudiera cuantificar diferentes factores de riesgo importantes para una mujer a la hora de un examen de auto exploración.

El color de los senos, la textura y la temperatura, estos fueron los agentes que empezaron a investigar. Sin embargo durante el proceso, el censado de color resultó muy falible. Se enfocaron entonces en la textura y la temperatura, en especial en el sensor térmico y parte de un fenómeno llamado angiogénesis, la producción excesiva de sangre alrededor de un tumor que éste necesita para crecer.

Sabíamos que si ya había un tumor o una masa anormal dentro de las glándulas mamarias tenía que haber más sangre y siendo este el principal fluido de calor en el cuerpo, tenía que haber más temperatura. La primera teoría era cuantificar esto, los cambios en la temperatura; por medio de algoritmos de inteligencia artificial se hizo una evaluación de riesgos, una detección oportuna”, dijo Cantú en entrevista con El Hospital.

El director ejecutivo de la empresa aclara que su producto no es un brasier, producen copas de brasier que se insertan bajo cualquier prenda deportiva y éstas van forradas por dentro con los sensores térmicos.

“Lo que se hace es tomar las copas y ponerlas dentro del brasier. En el smartphone se abre la aplicación y se llena un cuestionario breve como parte de protocolo médico, si las respuestas son favorables se puede proseguir. En este momento, se pone en funcionamiento un contador de 60 a 90 minutos que obtiene datos térmicos cada segundo sobre cómo se comporta el flujo de sangre en el seno, luego envía de manera inalámbrica por tecnología Bluetooth la información al smartphone y de ahí a una aplicación web, así se inicia el análisis de los datos”, explicó Cantú.  

El algoritmo de inteligencia artificial empieza a ver los cambios de temperatura, cómo se comporta a lo largo de los 60 minutos, compara con casos previos y al final emite una predicción con base en ello. “La temperatura en el seno de una mujer con cáncer fase tres, es en absoluto distinta a una en fase dos. Las curvas de conductividad térmica que se mapean, se comparan con una base de datos global y a partir de ello se da un diagnóstico”, comentó el investigador.

En la actualidad, el proceso acaba de terminar la fase preclínica, se corrieron simulaciones con el dispositivo y se aseguró que la utilización de la tecnología sea factible. Ahora empieza la fase clínica en la que se trabajará de la mano con varias instituciones y se realizarán pruebas en mujeres. El Instituto Mexicano del Seguro Social es uno de ellos, planean realizar pruebas clínicas a nivel nacional.

En palabras de Cantú, Eva debería ser utilizado por todas las mujeres de forma constante, semanal o mensual desde los 20 años de edad. La evaluación de riesgo que realiza el dispositivo depende de algoritmos y no de un médico, lo cual lo torna mucho más objetivo.

El alcance de la tecnología inalámbrica es bastante amplio, por lo que se puede estar hasta 30 metros de distancia del dispositivo y aún así los datos se almacenarán.

La otra versión que se contempla, que estaría en hospitales o clínicas es una alámbrica que se conectaría a un computador y la mujer solo tendría que estar estática mientras se realiza la sesión.

En Latinoamérica, entre que una mujer se detecta una protuberancia por auto exploración física hasta que obtiene cita con un médico y recibe el tratamiento adecuado, pueden pasar hasta ocho meses con un cáncer incubándose dentro del seno. La comercialización del Eva podría empezar a finales del 2018.


Palabras relacionadas:
Detección temprana de cáncer de mama, dispositivos portátiles y no invasivos para el diagnóstico de cáncer de mama, tratamiento de cáncer de seno, inteligencia artificial, dispositivo de detección de cáncer de mama, Eva, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, desarrollos universitarios.
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