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Febrero de 2018 Página 1 de 2

Electrocardiografía y su impacto en México

Carina Lucero Solis Andrade, IB, MSc

El electrocardiograma ha tenido avances notables y gran crecimiento en los últimos cinco años, haciendo al ECG muy indispensable en los hospitales mexicanos.

El electrocardiograma (ECG) es una prueba no invasiva para registrar la actividad eléctrica del corazón. Con este estudio es posible indagar acerca del ritmo cardiaco, el tamaño y funciones de las cavidades del corazón y el músculo cardiaco. El electrocardiograma es llevado a partir de electrodos que son colocados sobre la superficie de la piel [13].

Existen dos variaciones principales para realización de este estudio. La "prueba de esfuerzo" que se realiza mientras el paciente practica ejercicio de forma controlada, con el fin de determinar la tolerancia al esfuerzo tras un episodio de angina o infarto. La segunda es la "monitorización permanente" de 24 horas protocolo Holter, en la cual un aparato registra continuamente su ECG para el monitoreo de posibles arritmias esporádicas y dolores de tipo anginoso.

La duración de un estudio de ECG es relativamente breve: un electrocardiograma normal puede durar tres minutos, un ECG con posibles alteraciones del ritmo cinco minutos, y una prueba de esfuerzo entre media y una hora [13].

El primer registro de los potenciales eléctricos generados por el corazón fue descrito en 1887 [1] por Augustus Waller, quien utilizó un “electrómetro capilar de mercurio” desarrollado por el físico francés Gabriel Lippmann [2].

El “electrómetro capilar” estaba formado por un tubo de vidrio muy delgado parcialmente lleno con mercurio y ácido sulfúrico. El tubo estaba puesto en una serie eléctrica y la corriente eléctrica de la superficie del cuerpo pasaba a través del mercurio, causando que la columna de mercurio se expandiera o contrajera. La imagen del movimiento de mercurio podía proyectarse en un papel fotográfico produciendo un registro legible engrandecido. Sin embargo, este método no tenía amplia sensibilidad a la frecuencia (no podía registrar los potenciales de alta frecuencia) y por lo tanto tenía una inherente distorsión [1].

Willem Einthoven comenzó a utilizar el “electrómetro capilar”, sin embargo, insatisfecho con los resultados recurrió a diferentes instrumentos. Einthoven, “padre de la electrocardiografía” recibió el premio Nobel de Medicina en 1924 por sus estudios en la actividad eléctrica cardiaca [1].

Clement Ader fue un ingeniero francés que desarrolló un galvanómetro de cuerda para mejorar el registro del sistema de telégrafos y fue usado en las líneas extranjeras francesas en 1897. El movimiento de la antena del galvanómetro era de 0,02 mm de diámetro y registrado fotográficamente, un sistema parecido fue el que utilizó Einthoven para fabricar su galvanómetro. Con la utilización de esta nueva forma de capturar la actividad eléctrica cardiaca se eliminaron los problemas relacionados con la distorsión de la onda [1].

Einthoven creó un sistema de electrocardio- estandarización gráfica que se sigue utilizando en todo el mundo y presentó el tri-sistema bipolar axial con tres derivaciones (cables I estándar, I y III) o "derivaciones" para registrar el ECG y, por lo tanto, la uniformidad establecida del proceso de grabaciones [2]. También designó las etiquetas para los trazos “P”, “Q”, “R”, “S” y “T” con base en las convenciones de los geometristas de la época (Descartes) [2].

Las aplicaciones clínicas del electrocardiograma fueron aportadas en un artículo publicado en 1906, en el cual se describía un sistema de registro de electrocardiograma de un paciente que se encontraba a 1.5 km de su laboratorio. Es este artículo Einthoven también explicaba el bloqueo completo de corazón, bigeminy, “P mitrale” y la hipertrofia ventricular izquierda y derecha [1].

Después de los primeros estudios se comenzó a utilizar la electrocardiografía como una prueba clínica indispensable. La figura 1 muestra la comparación entre los registros del electrocardiograma a partir del “electrómetro capilar” y el “galvanómetro de cuerda” [1].

Comparación de los registros obtenidos con el “electrómetro capital” y el galvanómetro de cuerdas.

Figura 1. Comparación de los registros obtenidos con el “electrómetro capital” y el galvanómetro de cuerdas desarrollado por Einthoven (Barold, 2013). Foto: Cortesía del autor.

Usos y tipos de la tecnología

Actualmente, según las cédulas de especificaciones técnicas del Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC-Salud) de México, un órgano desconcentrado de la Secretaría de Salud del Estado Mexicano, y que provee información sistemática para la gestión y uso apropiado de las tecnologías de salud para la toma de decisiones y el uso óptimo de los recursos [3], existen seis tipos de electrocardiógrafos: básico, intermedio, avanzado, basado en PC y los sistemas de electrocardiografía para telemedicina con y sin PC [4].

Los electrocardiógrafos básicos son equipos portátiles que proporcionan trazos electrocardiográficos, normalmente en formato impreso, en una pantalla o en un soporte digital. Estos dispositivos pueden incluir funciones como registro monocanal o multicanal, con capacidad para almacenar datos e interpretarlos, y pruebas con la participación activa o pasiva del paciente. Sus usos se extienden a servicios dentro de una unidad médica en la consulta externa, hospitalización, medicina física, y rehabilitación, unidad de cuidados intensivos, urgencias, en especialidades médicas de cardiología, cirugía cardiovascular y torácica, medicina crítica, medicina interna y/o pediatría [5].


Palabras relacionadas:
prueba de esfuerzo, protocolo Holter, estudio de ECG, Augustus Waller, electrómetro capilar, Willem Einthoven, Clement Ader, galvanómetro de cuerda, sistema de electrocardio- estandarización gráfica, Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud, electrocardiógrafos básicos, Secretaría de Salud de México.

Acerca del autor

Carina Lucero Solis Andrade, IB, MSc

Carina Lucero Solis Andrade, IB, MSc

Ingeniera biomédica con enfoque en Innovación, por el Instituto Politécnico Nacional de México y Magíster en Política y Gestión del Cambio Tecnológico del CIECAS del mismo instituto. Representante para México en el Hub de Comercialización y Transferencia de Tecnología para las Américas 2017 de la Organización de los Estados Americanos. Directora de Desarrollo de Nuevos Negocios en la Agencia Especializada de Gestión Tecnológica y de Innovación RUBIKIE.
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