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Febrero de 2009 Página 2 de 2

El pulso tecnológico en cardiología

Luís Guzmán, MD

Así mismo, hay dispositivos que se pueden implantar en el paciente con insuficiencia cardiaca, para monitorear a distancia la función cardiaca o las presiones pulmonares. Al aumentar las presiones pulmonares se activa una alarma, y una enfermera, que trabaja en un servicio especializado al que está conectado el aparato, se comunica de inmediato con el paciente y le indica que aumente la dosis del diurético o disminuya el consumo de sal, para prevenir su descompensación y, por ende, su hospitalización.

La prueba de esfuerzo comenzó a realizarse en América Latina en la década de los setenta. Los primeros cicloergómetros eran bicicletas con un freno mecánico que mediante un sistema de pesas traccionaba una cinta de frenado; hoy los ergómetros se usan para medir la reserva coronaria, y son sistemas electrónicos computarizados, con software especializado y asientos aerodinámicos y ergonómicos, que permiten hacer el esfuerzo con más comodidad y seguridad. A la vez, se ha perfeccionado la prueba de consumo de oxígeno durante el esfuerzo, con la que se puede medir la reserva coronaria y la función del ventrículo izquierdo, para hacer el diagnóstico diferencial entre enfermedad pulmonar o cardiaca y precisar la necesidad de trasplante cardiaco.

Avances terapéuticos
Para Guzmán, los avances más significativos en la circulación extracorpórea incluyen un dispositivo para soporte aerodinámico en pacientes con insuficiencia cardiaca severa, la bomba centrífuga, el balón de contrapulsación aórtica o el corazón artificial, un procedimiento que en la actualidad es visto como transitorio y que en cuatro o cinco años se hará de manera definitiva.

Dos de los aparatos más importantes, que han completado lo que se inició con el marcapasos cardiaco, son el cardiodesfibrilador implantable y los resincronizadores. Los primeros marcapasos eran enormes aparatos, que se llevaban en la espalda de los pacientes, como una mochila, y se cambiaban una vez cada uno o dos años. Ahora tienen el tamaño de una moneda y duran entre doce y quince años. El cardiodesfibrilador implantable ha ayudado a prevenir la muerte súbita en pacientes con enfermedad coronaria o alteraciones en la función del ventrículo izquierdo, las cuales no siempre son de origen coronario, y los resincronizadores hacen que el corazón derecho e izquierdo funcionen de manera sincronizada, para que puedan impulsar la sangre hacia la aorta y la vena pulmonar con el mejor rendimiento.

Terapéuticamente hablando, uno de los adelantos más trascendentes, el bypass aortocoronario, fue desarrollado por el profesor René Favaloro, de Argentina, y marcó la entrada al tratamiento quirúrgico eficaz de la enfermedad coronaria.

Posteriormente, se empezó a reconstruir el ventrículo izquierdo después del infarto agudo del miocardio por la extirpación de la cicatriz, corregir cardiopatías congénitas, cardiopatías del adulto, y realizar cirugías de trasplante cardiaco. De estas últimas, la que más se está desarrollando en la fase preclínica es el implante celular o la manipulación genética, destaca Guzmán, que seguramente en los próximos diez años será lo que más novedades generará en cuanto a la regeneración del músculo cardiaco.

En el pasado existían procedimientos quirúrgicos tan complejos que ni se intentaban hacer, como la denominada cirugía del niño de bajo peso. Ahora, con las nuevas técnicas quirúrgicas, se pueden abordar enfermedades congénitas que antes eran prácticamente insolubles, y hay un gran número de pacientes portadores de cardiopatías congénitas tratados quirúrgicamente, que sobreviven muchos años y se enferman de las patologías comunes del adulto, como la enfermedad coronaria, arterioesclerosis, hipertensión arterial, las cuales muchas veces no son sencillas, ni igual la manera de tratarlas, lo que ha llevado a una nueva especialidad, la cardiopatía congénita del adulto.

La tendencia actual es hacer procedimientos menos invasivos. Para ello se han desarrollado dispositivos para el tratamiento de la comunicación interauricular, ducto arteriovenoso persistente, y más recientemente comunicaciones interventriculares, cardiopatías congénitas con shunt de izquierda derecha. Hace poco la FDA aprobó un dispositivo. para cerrar el apéndice auricular y tratar cierto tipo de arritmias o trombosis.

Otro de los dispositivos revolucionarios son las prótesis endovasculares, desarrolladas también por un médico argentino, el profesor Juan Carlos Parodi; las hay endoaórticas y torácicas, como las que se usan para tratar aneurismas disecantes de la aorta abdominal. Se colocan dentro de la aorta, por medio de un procedimiento híbrido, y el paciente sobrevive en las mejores condiciones.

Con respecto a estos dispositivos endovasculares, es esencial mencionar el reemplazo de válvulas cardíacas enfermas por prótesis valvulares que se colocan por cateterismo. Su utilización está aumentando rápidamente sobre todo para la válvula aórtica y seguramente en los próximos años será un recurso terapéutico muy eficaz, destaca Guzmán.

Fin.
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