Promocione sus productos o servicios con nosotros
Agosto de 2008 Página 1 de 3

El laringoscopio: vigencia y modificaciones desde su comienzo hasta hoy

El laringoscopio fue desarrollado para el otolaringólogo, pero los avances en anestesia del siglo XX hicieron que también fuera esencial para el anestesiólogo.

El interés de los médicos por visualizar las cuerdas vocales puede ser rastreado hasta los años 1700 [1]. Existe discrepancia en cuanto a la especialidad médica que originó el interés por la visualización de la laringe, lo cual puede inclusive ser confuso, debido a que generalmente el laringoscopio se asocia con la intubación y la especialidad de anestesia. Sin embargo, es justo pensar que inicialmente el laringoscopio fue desarrollado como una herramienta para el otolaringólogo; luego, los avances en anestesia del siglo veinte hicieron que este aparato y su destreza de utilización fueran esenciales para el anestesiólogo.

Aunque el crédito de haber desarrollado el primer laringoscopio es motivo de controversia [1], a Manuel García (1805-1906), profesor de la Academia Real de Música de Londres, generalmente se le da el crédito de su descubrimiento [2]. Motivado por el interés de visualizar las cuerdas vocales en funcionamiento, desarrolló una herramienta que utilizó dos espejos y para la cual el sol servía como fuente de luz externa. García pudo visualizar sus propias laringe y traquea durante la inspiración y la vocalización, y su descubrimiento se llamó autolaringoscopia. En 1895, Alfred Kirstein se basó en una experiencia de inserción traqueal inadvertida con un esofagoscopio, para desarrollar un laringoscopio rígido con luz transmitida, el cual se llamó autoscopio [2]. Combinando una fuente de luz eléctrica en el mango con hojas de metal de distintas formas, la epiglotis podía elevarse para observar la glotis. Muchas modificaciones se realizaron después que el primer autoscopio fuera descrito en 1895, lo cual llevó a mejoras en la visualización y a reducción de las complicaciones con el laringoscopio rígido. Consecuentemente, Kirstein se ha conocido como el pionero de la laringoscopia directa. Los aparatos básicos de Kirstein y las técnicas se utilizan ampliamente en la práctica de la anestesiología y la laringología [1].

En 1941, Robert Miller introdujo una hoja de laringoscopio recta, diseñada para avanzar hasta un punto más allá de la epiglotis [2]. Esta hoja requería apertura limitada de la boca, pero también dejaba espacio para manipular el tubo endotraqueal. Dos años después, Robert Macintosh describió una hoja con curvatura, esbozada para ejercer la fuerza en la base de la lengua y la epiglotis [2]. En un intento por visualizar la laringe y facilitar la inserción de un tubo endotraqueal, cientos de hojas con tamaños y formas distintas se han fabricado o sugerido. Sin embargo, todas las hojas son modificaciones de las dos formas generales, rectas o de Miller, y curvas o de Macintosh.

El laringoscopio rígido moderno plegable fue patentado por la compañía Foregger, Co. (Long Island, NJ, EE. UU.) [3]. Básicamente tiene dos componentes, un mango con baterías y un gancho con la hoja de metal, que presenta una lámpara pequeña en el extremo distal. La hoja se rota a la posición de 90° para hacer contacto con el mango y encender la luz. Los esfuerzos para mejorar la visión adecuada de la glotis han llevado a producir otras versiones, como el Siker (1956), con superficie altamente pulida para revelar una imagen espejo de la glotis; el Huffman (1968), con un aparato de clipeo para refractar una imagen a 30° de la línea de visión, y el laringoscopio articulado McCoy (1993) [2, 4].

El advenimiento de la tecnología de fibra óptica eliminó la necesidad de alambres, lámparas y contacto de la hoja con el mango, para producir una fuente de luz más segura y brillante. La adaptación de esta tecnología a los laringoscopios rígidos se ha combinado con diseños específicos para intubación y formas más anatómicas. Algunos ejemplos de estos equipos son el laringoscopio Bullard, el WuScope y el Upsherscope Ultra, los cuales resultan en mejor exposición de la glotis, aun en situaciones demandantes; requieren de práctica por parte del médico en vías aéreas normales para lograr destreza; además, pueden ser conectados a una pantalla de video [2]. Con el tiempo, algunos han sido retirados del mercado, como el WuScope, y compañías muy reconocidas han perfeccionado la tecnología incluyendo mejoras significativas, que responden a las sugerencias de los clientes; por ejemplo, se ha patentado la lámpara halógena HPX con mezcla de alta presión en gases de halógeno y xenón, para producir una iluminación de luz blanca que refleja los verdaderos colores, más clara y duradera.

Los esfuerzos para mejorar el laringoscopio rígido se han incentivados por la dificultad de obtener una línea de visión directa entre el ojo del médico y la laringe con el laringoscopio convencional. En los últimos años se han introducido cambios significativos; específicamente, se ha incorporado tecnología de video y óptica para aumentar su función, y facilitar así la obtención de la línea de visión.

x
Notas complementarias

Sección patrocinada por

Otras noticias de Anestesia, urgencias y cuidado intensivo

Documentos relacionados