El intervencionismo revoluciona la medicina
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El intervencionismo revoluciona la medicina

Octubre de 2011

Equipo editorial de El Hospital, en colaboración con el profesor Mariano E. Giménez

Desarrollos en terapia invasiva mínima, cirugía percutánea e intervencionismo guiado por imágenes evitan cirugías extensas y prohibitivas con menor agresividad.

Intervencionista es todo aquel médico especializado que realice procedimientos terapéuticos con técnicas mínimamente invasivas, guiadas por imágenes diagnósticas. Lo que se llamó en un comienzo radiología intervencionista, y hoy terapia invasiva mínima, cirugía percutánea, intervencionismo guiado por imágenes, es una de las novedosas técnicas de tratamiento de mínima invasión, originadas en la radiología, en las que, a través de incisiones de menos de 3 mm y utilizando imágenes mediante fluoroscopia, ultrasonido, escanografía o resonancia magnética, el especialista se puede guiar por las vías vasculares, biliares o aéreas, para realizar diversos tratamientos, como oclusión de arterias que sangran, apertura de vasos cerrados, colocación de prótesis dentro de las arterias, venas, vía biliar, aérea, etc., para que funcionen de nuevo como normalmente deberían hacerlo, o también suministrar quimioterapia intraarterial, embolizar tumores, etc.

Esencialmente, evita cirugías muy extensas y muchas veces prohibitivas en pacientes en regular estado general, a quienes les soluciona problemas médicos con la menor agresividad posible, afirma Giménez. Por ejemplo:

  • La permeabilización de vías venosas para diálisis en pacientes renales crónicos facilita el cuidado de esos vasos, y cuando es necesario, la aplicación de catéteres translumbares ha permitido que estos enfermos puedan vivir mejor y por más tiempo.
  • El intervencionismo vascular aórtico ha permitido a pacientes de edad avanzada, que no podían ser operados por aneurismas muy importantes, tratarse en forma endovascular, y a las pocas horas o en pocos días ser dados de alta.
  • La colocación de stents en pacientes con tumores terminales o cáncer avanzado, para la administración de medicamentos.
  • Establecer vías para la extracción de células para trasplantes, como el de médula ósea.
  • La posibilidad de tratar patologías en carótida o aneurismas cerebrales.
  • A nivel periférico, permite abrir arterias que estaban cerradas, y tal vez evitar en muchos pacientes amputaciones de los miembros inferiores por problemas circulatorios.

Todo esto tiene un impacto positivo en:

  • Los pacientes, porque una simple operación es suficiente. Las complicaciones de los catéteres colocados por guía ecográfica o fluoroscópica han disminuido casi a cero; en muchos casos se tienen complicaciones de más del 10% de los casos cuando se colocan sin esta guía. La rehabilitación o la recuperación es mayor, la utilización de terapia intensiva es menos probable y el alta hospitalaria es más rápida.
  • La institución, porque debe haber un manejo más rápido de los pacientes en las salas. Sin embargo, como disminuye la inspección intrahospitalaria, debe establecerse un sistema de seguimiento ambulatorio en el domicilio del paciente por enfermería general, y el médico para aquellos que son dados de alta el mismo día o a las veinticuatro horas.
  • Los médicos, porque los obliga a aprender de manera permanente nuevas prácticas. Los radiólogos adquieren conocimientos quirúrgicos, los cirujanos, radiológicos, y hay mayor interacción entre las especialidades.

La especialidad nació en Estados Unidos, con el doctor Charles Dotter, radiólogo de Portland, Oregón, quien en la década de los 60 realizó los primeros procedimientos con ayuda de su amigo Bill Cook, que vivía en Bluminghton, Indiana, y que en el garaje de su casa le hacía los catéteres que él ideaba para hacer los procedimientos, y más tarde formó una empresa que llevó su nombre.

En América Latina empezó hace 25 años, con tres profesores pioneros que trabajan en Estados Unidos y España, los doctores Horacio D’Agostino, Wilfrido Castañeda Zúñiga y Manuel Maynar, quienes han formado avezados especialistas latinoamericanos.

Múltiples avances de la especialidad han surgido de médicos latinoamericanos. Por ejemplo, el desarrollo del stent metálico por Julio Palmaz, que ha revolucionado el tratamiento coronario vascular y de patologías no vasculares, y la idea y los primeros prototipos del stent de metal recubierto de aorta, por Juan Carlos Parodi, que cambiaron el tratamiento de los aneurismas de aorta y han salvado miles de vidas en el mundo.

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Acerca del autor

Equipo editorial de El Hospital, en colaboración con el profesor Mariano E. Giménez

Médico cirujano general, formado en radiología intervencionista en Estados Unidos. Lleva más de 20 años trabajando en Buenos Aires, Argentina. Ha sido por más de veinte años profesor de cirugía en la Universidad de Buenos Aires, en pregrado y postgrado. La Sociedad Iberoamericana de Intervencionismo - SIDI, de la cual es presidente, agrupa a los radiólogos intervencionistas de quince países de América Latina, España y Portugal. www.fundaciondaicim.org.ar

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