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Abril de 2006

Ecocardiografía 3D en tiempo real: ¿lista o no?

Moore, G. Wayne, BSEE, MA // Mazzaro, Luciano, M.Sc.

Los sistemas actuales de ecocardiografía 3D en tiempo real dependen del usuario y la configuración, para crear una imagen clínicamente aceptable.

Han pasado ya más de tres años desde la introducción de las imágenes 3D en tiempo real en el terreno de la ecocardiografía. Como ocurre con cualquier tecnología nueva de imágenes después de que cede el entusiasmo inicial comienza un escrutinio serio sobre su viabilidad clínica.

El valor teórico de tomar y mostrar conjuntos de datos de ultrasonido cardiaco 3D en tiempo real es claramente entendido; si el médico tiene estos datos, no necesita hacer supuestos matemáticos ni interpolaciones mentales (por ejemplo, reconstrucción cognitiva) de las complejas estructuras del interior del corazón.

Igual a como ocurrió con la transición de los estudios de modo M a mediados de los años 70, y con las imágenes 2D de finales de los 70 hasta la fecha, la 3D debe proporcionarle al médico información adicional, actualmente no disponible con las imágenes 2D, que le permita una detección más temprana del proceso de la enfermedad o un mejor manejo del paciente; por ejemplo, la planeación quirúrgica, una vez diagnosticada la enfermedad. Sin esta información adicional la 3D seguirá siendo una novelería sin valor, secundaria en las tendencias de la ecocardiografía actual. Sin embargo, a pesar de los reportes prometedores, es de aceptación general que las imágenes de ultrasonido cardiaco 3D actuales no proporcionan ninguna información clínicamente significativa, que no se pueda obtener ya con las imágenes 2D estándar. Esto se refleja, en parte por lo menos en E. U., en la falta de reembolso específico para los estudios de ecocardiografía 3D.

Los fabricantes de ultrasonido también perciben que las capacidades cuantitativas representan la clave para destrabar el verdadero potencial clínico de la ecocardiografía 3D. Sin embargo, hay numerosas barreras técnicas y físicas, que hacen que este objetivo les sea esquivo.

Tal como está ahora, la ecocardiografía 3D en tiempo real se encuentra limitada por tres factores críticos: (1) la incapacidad de los sistemas actuales de crear una onda acústica volumétrica verdadera emanada por el transductor (sonda); (2) el limitado acceso acústico disponible en un estudio de eco, por ejemplo, la cantidad de espacio intercostal disponible en el cual puede caber la sonda, y (3) la última tecnología de visualización en pantalla, que actualmente es inherentemente bidimensional.

Los sistemas actuales son altamente dependientes de la interacción del usuario con los controles del equipo de ultrasonido, las configuraciones de pre y post procesamiento, etc., para crear una imagen clínicamente aceptable. Con 3D este problema se amplifica, debido a los límites en la tecnología descritos anteriormente. En consecuencia, la imagen 3D resultante puede estar sobreexpuesta o sobreprocesada, con la consiguiente distorsión de la geometría de la estructura que se está observando, con lo que se frustra el objetivo original del examen 3D.

La dificultad en entender la física compleja y la interrelación entre las configuraciones del control del sistema y la imagen 3D resultante, la constituye el hecho de que pueden diferir de un fabricante a otro, ya que no hay estándares actuales para la toma y presentación de ecos 3D.

La American Society of Echocardiography está trabajando diligentemente para establecer los criterios y protocolos de las imágenes 3D, así como lo ha hecho con las otras modalidades principales de la ecocardiografía. Sin embargo, debido en parte a los rápidos cambios en los abordajes tecnológicos y en los sistemas más nuevos que llegan al mercado, ha faltado la colaboración de los fabricantes en este esfuerzo.

Lo que afianzará la aceptación de la ecocardiografía 3D en el futuro, como la principal modalidad de imágenes serán ambas, la superación de las limitaciones tecnológicas esbozadas en este artículo, y razones clínicas sólidas, tales como el desarrollo de algoritmos automatizados, que calculen los parámetros de desempeño cardiaco, así como el volumen ventricular izquierdo de final de diástole (LVEDV), el volumen ventricular izquierdo de final de sístole (LVESV), la fracción de eyección (EF) y el índice de desincronización. Esto ocurrirá; el asunto no es si la ecocardiografía 3D se volverá la modalidad de imágenes dominante en este campo, sino simplemente cuándo. Con los rápidos avances en tecnología acoplados a la disminución de los costos de los equipos electrónicos (Ley de Moore), la ecocardiografía 3D llegará a ser la tendencia dominante durante esta década.

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