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Chicago, Illinois, Estados Unidos - Febrero de 2018

Dolor post quirúrgico podría asociarse a la genética y al manejo de medicamentos

La genética desempeñaría un papel importante a la hora de determinar si los pacientes experimentan dolor crónico después de la cirugía, según la ASA.

La Sociedad Americana de Anestesiólogos (ASA, por su sigla en inglés), señala que la genética puede desempeñar un papel a la hora de determinar si los pacientes experimentan dolor crónico después de la cirugía; también, que los opiáceos a menudo no son la respuesta a dolencias postoperatorias e incomodidad.

El dolor posquirúrgico crónico es una de las complicaciones más comunes y graves después de la cirugía. Si bien las estimaciones de los afectados por este síntoma varían de forma amplia, del 9 al 80 %, autores de un estudio dicen que es probable que millones de pacientes en todo el mundo sufran molestias alrededor del área de la herida quirúrgica meses o incluso años después de la cirugía, asegura la publicación de la Sociedad Americana de Anestesiólogos.

“El estudio no solo muestra que hay variaciones genéticas comunes entre las personas que pueden ayudar a identificar si tienen un alto riesgo de desarrollar dolor crónico después de la cirugía, sino que también ayuda a explicar por qué solo una fracción de los pacientes experimenta dolor persistente”, dijo el investigador principal Matthew TV Chan, en la Universidad China de Hong Kong, en China. “Hasta ahora, las variaciones genéticas asociadas con el dolor crónico postquirúrgico no han sido bien identificadas”.

Los investigadores recogieron muestras de sangre de 1.152 pacientes quirúrgicos para buscar variaciones genéticas en 54 genes relacionados con el dolor, que se ha demostrado están asociados con la sensación de malestar. Los sujetos fueron contactados un año después de la intervención para ver si tenían dolencias postquirúrgicas crónicas. El 21 % de la cohorte informó dolor posquirúrgico crónico, entre ellos, el 33 % calificó su incomodidad como grave.

Durante el período de seguimiento, las personas informaron dificultades con la actividad general, el estado de ánimo, el caminar, las relaciones con los demás, el sueño y el disfrute de la vida. Además de los factores genéticos, el estudio también encontró que los pacientes menores de 65 años de edad, los hombres y aquellos con antecedentes de dolor crónico tenían un riesgo mayor.

Con respecto a los opiáceos, la ASA recomienda limitarlos o evitarlos por completo y optar por alternativas para controlar la dolencia y la incomodidad. Muchas personas abandonan la sala de recuperación postoperatoria con una receta de 30 o más píldoras opiáceas que son muy adictivas (Vicodin, hidrocodona y oxicodona), alrededor del 6 % todavía las usan tres meses o más después del procedimiento.

“Nadie necesita una receta para 30 o 50 opiáceos, incluso aquellos que están en un gran sufrimiento y pueden beneficiarse solo deberían tomarlos por un día o dos”, dijo el presidente de Sociedad Americana de Anestesiólogos, James D. Grant. “Existen alternativas efectivas y muchas personas no necesitan ningún tipo de opioides o al menos deberían reducir drásticamente la cantidad que toman”, explicó.

Existen alternativas efectivas y muchas personas no necesitan ningún tipo de opioides o al menos deberían reducir drásticamente la cantidad que toman”,

explicó James D. Grant.

La adicción puede comenzar después de tomar solo unos pocos opioides. Desde el año 2000, las muertes por sobredosis de opioides en los Estados Unidos aumentaron 200 %, según la ASA.

La publicación aconseja que los opioides se tomen solo cuando se padece un dolor extremo. De la misma manera advierte que se administren las expectativas, es importante conocer que el malestar y la incomodidad después de las cirugías son normales.

También señala que se deben tener en cuenta las otras desventajas de los opioides, estos causan estreñimiento severo y a menudo, no controlan el padecimiento tan bien como las personas esperan. Además, pueden provocar hiperalgesia, lo que significa que realmente pueden aumentar la sensibilidad al dolor.

“La crisis de los opiáceos es enorme y afecta a todos. Tiene que parar y la reducción del uso de opiáceos durante la recuperación después de la cirugía es una gran parte de la solución”, dijo el doctor Grant.

“Aquellos que continúan con dolor intenso después de la cirugía deben consultar a un médico anestesiólogo u otro especialista sobre otras estrategias para controlar las molestias, incluido el ejercicio, los bloqueos nerviosos y los medicamentos no opioides”, puntualizó.


Palabras relacionadas:
Manejo del dolor, complicaciones después de la cirugía, dolor postquirúrgico crónico, manejo de opioides, pacientes con dolor crónico, dolor crónico postquirúrgico asociado a características genéticas.
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