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Abril de 2011 Página 1 de 2

Disposición de residuos líquidos infecciosos, entre la eficiencia y el costo-beneficio

Condensado por Liliana Támara, MD

De la adecuada recolección, transporte y disposición de desechos dependen la seguridad y reducción en costos de funcionamiento en una institución de salud.

Una evaluación, llevada a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 22 países en desarrollo, puso de manifiesto que la proporción de establecimientos de salud pública que no utilizan métodos adecuados de evacuación de los desechos varía entre el 18 y el 64% [3].

Teniendo en cuenta su potencialidad infecciosa, los desechos líquidos provenientes de las salas de cirugía pueden ser infecciosos si entran en contacto con sangre líquida o semilíquida, semen, secreciones vaginales, líquidos cefalorraquídeo, sinovial, pleural, peritoneal o amniótico, saliva, secreciones purulentas y placentas, entre otros [4]. Los demás, si no contienen concentraciones de fármacos o sustancias radioactivas, pueden manejarse como líquidos no peligrosos, y verterse a los sistemas de alcantarillado comunitarios.

El manejo de los residuos líquidos infecciosos incluye tener equipos eficientes para limpiar derramamientos, recoger los líquidos, desecharlos y limpiar los recipientes [5]. Su adecuada recolección en las salas evita resbalones y caídas del personal asistencial y de limpieza. Este primer paso se puede asegurar mediante el uso de tapetes que absorben los líquidos derramados, la aspiración, succión y recolección en contenedores [6], o la absorción mediante solidificantes. En la actualidad existen combinaciones de estos dos últimos, que permiten que escenarios con alta producción de líquidos, los cuales han entrado en contacto con sangre u otros líquidos corporales, permanezcan secos y sean seguros para el personal de salud [7]. En cualquier caso, el personal de limpieza deberá seguir siempre todas las recomendaciones de bioprotección.

En general, los contenedores deben ser elaborados con materiales que eviten filtraciones, de color rojo, marcados como material peligroso, con el símbolo correspondiente de riesgo biológico y con una etiqueta de residuo biológico líquido, y se deben cerrar herméticamente. Si se reutilizan, deben ser descontaminados de una manera periódica y apropiada [8].

Los métodos para desechar los líquidos infecciosos en salas de cirugía varían, de acuerdo con los volúmenes contaminados con materiales sanguíneos y otros líquidos corporales. Entre ellos se encuentran:

  • La desinfección química y el vertimiento a sistemas de alcantarillado (glutaraldehído activado con sales de estaño a un pH alcalino, o hipoclorito de sodio). Este método exige el uso de contenedores para el proceso de desinfección, y bioprotección del personal de salud. El hipoclorito tiene bajo costo (un centavo de dólar por litro). Cuando se usa glutaraldehído se deben tomar precauciones, dada su toxicidad, y si se dispone de una planta de tratamiento con microorganismos no se puede utilizar a altas concentraciones, porque puede eliminar las bacterias del sistema.

  • La desinfección térmica por sistemas de autoclave a vapor y la disposición de los residuos resultantes como desechos no peligrosos al sistema general. Este método exige una alta inversión inicial y el uso de contenedores, además de la bioprotección del personal de salud en el primer punto del proceso; facilita el manejo de los residuos en el sitio, y tiene bajos costos a largo plazo; permite la reducción del volumen de residuos hasta del 80%, y con él no existe emisión de productos tóxicos. Es ideal cuando hay desastres en los que se recortan los mecanismos de transporte [9].

  • La solidificación, incineración y enterramiento ofrece alta seguridad para el personal de salud y de limpieza, y la comunidad. Implica una alta inversión inicial de la planta de incineración o costos permanentes si se contrata con terceros; los productos solidificadores que se emplean tienen alto costo (US$ 1,2 por litro); hay emisión de dioxanos a la atmósfera si la incineración no se hace a altísimas temperaturas, y se debe hacer tratamiento de aguas residuales, previa evacuación a los sistemas de alcantarillado [10].

  • Con las plantas de tratamiento, a través de sistemas de desagüe se eliminan inmediatamente los desechos líquidos de las salas de cirugía, pero requieren una alta inversión inicial, costos de mantenimiento y seguimiento técnico.

La solución universal para el tratamiento de los desechos no se ha inventado; por lo tanto, la decisión final debe hacerse basada en las mejores alternativas disponibles, dependiendo de las condiciones locales, más que de una política global. Se deben tener en cuenta los siguientes aspectos [11]:

  • La cantidad de residuos producidos.
  • La disponibilidad de sitios apropiados para el tratamiento y disposición.
  • La existencia de un transporte adecuado.
  • La disponibilidad de recursos humanos, financieros y materiales.
  • Las regulaciones ambientales (Convención de Basilea, 1989; Convención de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes, 2001).
  • Las condiciones de pluviosidad y los niveles de aguas subterráneas.

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