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Agosto de 2004 Página 1 de 3

Diagnóstico y tratamiento de las lesiones anteriores y posteriores del labrum superior

Nam, Ellis K. / Snyder, Stephen J.

Anatomía, biomecánica y clasificación de las lesiones SLAP que describen un patrón de lesiones que involucran el labrum superior.

El uso de la artroscopia para el tratamiento de las enfermedades del hombro ha llevado a un adelanto importante en nuestra comprensión de las anomalías del hombro. El lente de 20 aumentos del artroscopio ha permitido la identificación de lesiones antes ignoradas por las técnicas "abiertas" convencionales, como la ruptura del labrum o reborde glenoideo superior cerca de la inserción del tendón de la porción larga del bíceps.

La primera descripción de desgarros de labrum que comprometían el cuadrante superior de la cavidad glenoidea fue hecha por Andrews et al. [1] en 1985. El estudio, que reportaba 73 deportistas de lanzamiento con el brazo elevado, identificó desgarros de labrum localizados específicamente en el cuadrante anterosuperior de la cavidad glenoidea, cerca del origen de la porción larga del bíceps. Los autores propusieron la teoría de que el tendón del bíceps actuaba "arrancando" el labrum. En 1990, Snyder et al. [28] acuñaron el término de lesiones SLAP (del inglés, superior labrum anterior and posterior) para describir un patrón de lesiones más extensas que involucraban el labrum superior, extendiéndose de adelante a atrás respecto al anclaje del tendón del bíceps. Sin embargo, a diferencia de la lesión descrita por Andrews et al., el mecanismo más común de lesión fue la carga con compresión, con el hombro en posición de flexión y abducción. Las lesiones labrales superiores pueden ser fuente de dolor considerable y de discapacidad en personas activas. El propósito de este artículo es revisar la anatomía, biomecánica, clasificación, diagnóstico y recomendaciones actuales de tratamiento, así como la literatura sobre lesiones SLAP.

Anatomía
Histológicamente, el labrum glenoideo está compuesto por tejido fibrocartilaginoso, diferente al cartílago articular hialino adyacente de la cavidad glenoidea y a la cápsula fibrosa de la articulación [23]. Además, puede haber delicadas fibras de elastina esparcidas en la matriz fibrocartilaginosa. Al igual que en otros tejidos cartilaginosos, con el envejecimiento hay una disminución del número de condrocitos. El flujo vascular del labrum proviene de ramas de las arterias supraescapular, circunfleja de la escápula y circunfleja posterior del húmero. El labrum recibe su flujo sanguíneo de vasos capsulares o periósticos y no del hueso subyacente [6]. De forma parecida a la de los meniscos de la rodilla, la vascularización es característicamente más abundante en la periferia que en el centro, aunque la penetración vascular ocurre de manera radial y circunferencial [6,23]. Las porciones anterior, anterosuperior y superior del labrum tienen vascularización disminuida con relación a otras porciones del labrum. El labrum anterosuperior, así como los labrums que tienen configuración "meniscal", poseen penetración vascular directa sólo hasta su inserción periférica [6].

Desde una perspectiva amplia, el labrum inferior es característicamente una estructura fibrosa redondeada, en continuidad con el cartílago articular. Sin embargo, el labrum superior puede tener una apariencia de menisco con una inserción laxa a la cavidad glenoidea. En la posición de las 12 horas, el tubérculo supraglenoideo está aproximadamente 5mm medial al borde superior de la cavidad glenoidea [32]. El tendón de la porción larga del bíceps se origina en el tubérculo supraglenoideo y en el labrum superior. No es infrecuente que una porción significativa del tendón se origine en el labrum superior con sólo una pequeña porción insertada en el tubérculo supraglenoideo. [22]. Se deben apreciar las variaciones normales de la anatomía del labrum para diagnosticar con exactitud sus anomalías.

En 1994, Williams y Snider et al. [33] describieron el "complejo de Bufford", un hallazgo anatómico raro pero normal. En esta variante, que se presentó en 1,5% de sus pacientes (3 de 200), un ligamento glenohumeral medio de aspecto "tendinoide", se origina directamente en el labrum superior, en la base del tendón del bíceps, con ausencia de tejido anterosuperior. La fijación quirúrgica del ligamento glenohumeral medio tendinoide, direccionado incorrectamente a la cavidad glenoidea anterosuperior, resulta en limitación dolorosa de la rotación externa y la elevación. Sin embargo, la falla en apreciar un labrum superior patológicamente laxo con esta variante anatómica, puede volver el ligamento glenohumeral medio incompetente (Fig. 1). Otro hallazgo más común, observado en 12% (24 de 200 pacientes), fue el "foramen sublabral". Esta lesión también se asocia frecuentemente (75%; 18 de 24) al ligamento glenohumeral medio tendinoide con una fijación al labrum anterosuperior, pero con un "agujero" de tamaño variable debajo de él.

Acerca del autor

Nam, Ellis K. / Snyder, Stephen J.

Ellis K. Nam, MD y Stephen J. Snyder, MD. Southern California Orthopaedic Institute; Van Nuys, California
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