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Marzo de 2007 Página 1 de 3

Diagnóstico por imágenes de las lesiones traumáticas y no traumáticas del plexo braquial

Mónica Vallejo, MD

El plexo braquial se afecta por diferentes patologías como tumores, fibrosis por radiación o trauma. La mayoría de los casos se deben a lesiones traumáticas.

Introducción
El plexo braquial es una estructura neural mayor, que provee inervación motora y sensitiva a la extremidad superior. Es altamente vulnerable al trauma, debido a su localización superficial y a su posición entre dos estructuras con gran rango de movilidad, el cuello y el brazo. También puede estar comprometido por lesiones de estructuras vecinas, como el pulmón, los tejidos blandos del tórax, vasos y huesos [1].

El plexo braquial puede verse afectado a cualquier nivel por diferentes tipos de patologías, como tumores primarios o secundarios, fibrosis por radiación o trauma. Las lesiones traumáticas corresponden a la mayoría de los casos.

El propósito de este artículo es describir la anatomía y fisiopatología de las lesiones más frecuentes que afectan el plexo braquial, así como sus hallazgos en las imágenes diagnósticas, mielografía, mielografía-TAC (mieloTAC) y resonancia magnética (RM). Se plantea una aproximación diagnóstica imaginológica práctica en la evaluación y seguimiento de estas patologías.

Anatomía del plexo braquial
Los nervios espinales se derivan de raicillas ventrales (motoras) y dorsales, a partir de la médula, y emergen a nivel del foramen intervertebral. La división anterior de los nervios espinales de C5 a T1, con una contribución variable de C4, originan las raíces del plexo braquial, las cuales cursan entre los músculos escálenos anteriores y medios, en proximidad a la arteria subclavia. Las raíces se combinan para formar tres troncos principales, uno superior (C5-C6), uno medio (C7) y otro inferior (C8-T1) (figura 1) [3]. Cada tronco origina dos divisiones; la combinación de las divisiones anterior y posterior de los troncos principales forma tres cordones, los cuales son nombrados acorde con la relación anatómica con la arteria axilar (lateral, posterior y medial). Finalmente, los cordones se dividen en las diferentes ramas terminales segmentarias, que proveen inervación motora y sensitiva a la extremidad superior (figuras 2 y 3) [1, 2, 3].

Lesiones traumáticas del plexo braquial
Afectan principalmente a personas jóvenes, y los accidentes de tránsito, en especial los relacionados con motocicletas, son la causa más frecuente de la avulsión traumática de las raíces nerviosas [4].

El papel fundamental de las imágenes diagnósticas es realizar una evaluación precisa de la localización y la extensión de la lesión, con el fin de clasificarla como intra o extrarraquídea, pre o postganglionar, ya que de esto depende el pronóstico y el tratamiento quirúrgico del paciente [2, 4].

El concepto avulsión de la raíz a nivel intrarraquídeo se refiere a la avulsión desde la médula espinal, con ruptura de las raíces antes del nivel del foramen de conjugación. Cualquier lesión distal a esta zona se define como trauma extrarraquídeo [2].

En la columna cervical inferior, los nervios espinales y sus envolturas meníngeas se encuentran adheridos a las apófisis transversas, un mecanismo protector que no se encuentra en otra localización. Estas uniones fibrosas son más fuertes en C5-C6; por ello se avulsionan menos y se pueden romper a nivel extrarraquídeo. Si hay tracción en el nervio espinal, esta unión puede ser la primera en romperse. Luego de horas o días, y dependiendo del tamaño de la raíz, la proliferación celular puede formar un saco, que envuelve el desgarro y se denomina meningocele. Este puede no ser evidente en una mielografía si la proliferación celular no permite una comunicación entre el líquido cefalorraquídeo y el saco. Esto constituye una ventaja potencial de la RM, ya que esta es capaz de demostrar colecciones líquidas sin necesidad de que exista comunicación con el líquido cefalorraquídeo (figura 4) [2, 4].

Presentaciones clínicas de las avulsiones preganglionares
Existen detalles en la historia y en el examen físico que podrían indicar una lesión intrarraquídea. En general, las lesiones intrarraquídeas (preganglionares) traumáticas se asocian a fracturas y lesión vascular axilar o subclavia, que se presentan con dolor (causalgia), brazo totalmente paralizado (péndulo) y anestésico, la nuca inclinada hacia el lado sano y con signo de Horner, el cual sugiere una avulsión de las raíces nerviosas de C8 y T1, en donde se origina la cadena simpática. Otro ejemplo es la escápula alada, la cual sugiere una lesión intrarraquídea de C5, C6 y C7, raíz encargada de inervar el músculo serrato anterior a través del nervio torácico largo; esta es más evidente cuando se desarrolla la atrofia muscular y sobresale el relieve óseo.

Acerca del autor

Mónica Vallejo, MD

Residente de Imágenes Diagnósticas, Fundación Santa Fe de Bogotá, Universidad El Bosque
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