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Febrero de 2007 Página 1 de 2

Diabetes: prevención y manejo de complicaciones

Manrique Cornejo, Marcela

Las complicaciones de la diabetes y su impacto sobre el uso de los recursos, han motivado estudios que enfatizan la prevención y el estilo de vida saludable.

Junto con el control de la glicemia es necesario intervenir en otros factores que afectan a los pacientes diabéticos, para evitar complicaciones mayores, como enfermedades cardiovasculares y del riñón, entre otras. En este propósito desempeñan un papel determinante la implementación de protocolos especiales de cuidado y prevención en las instituciones de salud, tanto como la voluntad de cada paciente, que se debe concienciar y educar con respecto a los cuidados que debe seguir para mantenerse lo más saludable posible.

Las asociaciones americanas de corazón y diabetes, con base en diversos estudios, han publicado guías para la prevención de enfermedades cardiovasculares en personas diabéticas, las cuales ponen énfasis en el manejo de un saludable estilo de vida (hábitos alimenticios, peso corporal y actividad física), combinado con control de presión sanguínea, lípidos, consumo de tabaco y glucosa, y con cuidados en el uso de anticoagulantes.

La preocupación por las complicaciones que la diabetes ocasiona en los pacientes, así como su impacto en los recursos físicos y económicos de las instituciones de salud, ha desembocado en otros estudios, que se han encargado de enfatizar el papel de la prevención. Por ejemplo, un análisis que se hizo en Europa con 24.155 personas --a quienes se les establecieron cinco metas en el régimen alimenticio y la actividad física-- mostró que ninguno de aquellos que cumplió con la totalidad de las metas desarrolló diabetes en un período de cuatro años, y que la incidencia de esta enfermedad se incrementaba a medida que disminuía el número de metas alcanzadas. Los cálculos del estudio predicen que con solo lograr el cumplimiento de una meta en toda la población, se reduciría en 20% la cantidad de personas con diabetes [1].

Sin embargo, todo no sería prevención. También es imperativo realizar el tratamiento integral al paciente diabético, y registrar su diagnóstico de diabetes en su historia clínica cuando es tratado en los hospitales por otras enfermedades, pues un estudio hecho en Estados Unidos comprobó que si bien 20% de los diabéticos que salen de una hospitalización vuelven a ser hospitalizados en el mes siguiente a su egreso, cuando el diagnóstico de diabetes no es registrado en la institución, el paciente tiene 36% de probabilidades de ser rehospitalizado [2]. En los Países Bajos, otro estudio mostró que el tratamiento integrado de la diabetes debe incluir otros módulos de cuidado --muchos de estos genéricos--, para atender las complejas demandas de los pacientes, ya que el impacto en el uso hecho por ellos de las unidades médicas, se incrementa de igual manera en patologías relacionadas con la diabetes que en las que no lo están [3].

Integralidad
Dado que los diabéticos tienen más riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares con eventos mortales, la prevención y el control de estos riesgos resultan labores fundamentales, y son idénticas las recomendaciones tanto para pacientes con diabetes tipo 1 como con tipo 2.

Los primeros factores que se deben cubrir están en el estilo de vida, ya que una adecuada nutrición y unos hábitos de actividad física regular ayudan a controlar lípidos, reducen la presión sanguínea y forman parte integral del control de glicemia y peso. Esto, con educación al paciente, evaluaciones regulares e intervención conductual, mejora los resultados a largo plazo.

La presión sanguínea alta es riesgosa para enfermedades micro y macrovasculares. En diabéticos, niveles de presión sistólica ≤140 mm Hg reducen el riesgo de mortalidad, pero no de eventos cardiovasculares, por lo que algunos estudios sugieren mantenerla en 135, 130 e incluso en 120. La presión sistólica recomendada es ≤ 80 mm Hg.

Bajar la presión sanguínea es un objetivo para reducir riesgos de enfermedades cardiovasculares, por lo cual deben usarse antihipertensivos, si es necesario. Se ha demostrado que los inhibidores ACE tienen mejores resultados en pacientes diabéticos que los bloqueadores de calcio, así como los inhibidores ACE y los bloqueadores del receptor de angiotensina (ARA) reducen la presión sanguínea, además de retardar el avance de la enfermedad del riñón.

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