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Agosto de 2005 Página 1 de 5

Desarrollo genital bajo la lupa

Adelvi Nieto / Fanny Carrero / María M. Pérez, / Víctor García / Bestalia Sánchez de La Cruz

En la práctica clínica, el ultrasonido es una herramienta clave en ginecología, específicamente en la evaluación de la pelvis femenina en niñas y adultas.

Por su inocuidad y por ser una técnica no invasiva, de fácil ejecución, rápida, segura, indolora y relativamente económica, el ultrasonido cada vez se utiliza con mayor frecuencia en patologías que anteriormente ameritaban exploraciones radiológicas o bajo anestesia para su evaluación. Proporciona imágenes en diferentes planos (coronal, sagital, etc.) en tiempo real, y su uso en niños es ideal, por su escaso tejido adiposo.

Es importante destacar que aun cuando la técnica constituye un valioso auxiliar para el diagnóstico, no sustituye a la anamnesis ni a la exploración física detallada. Entre sus desventajas se cita la necesidad de vejiga llena, lo cual resulta incómodo, incluso en mujeres adultas. Para ello se deben administrar líquidos por vía oral o por cateterismo vesical --el cual debe evitarse, en lo posible--.

Como los niños se mueven mucho, se requiere la ayuda de la madre o el uso de maniobras de distracción, como juguetes o sonidos, y en algunos casos sedación con hidrato de cloral, 50 mg/kg/peso por vía oral, media hora antes del estudio.

Las indicaciones del US incluyen:

  • Valoración de la anatomía normal, incluyendo aquellos cambios que ocurren desde el nacimiento hasta la pubertad, como consecuencia de la variación del influjo hormonal.

  • Valoración de problemas clínicos, como amenorrea, dolor pélvico, tumores abdomino-pélvicos y sangrado genital.

  • Evaluación de anomalías congénitas del desarrollo genital, como malformaciones müllerianas y ambigüedad genital.

  • Valoración de trastornos endocrinológicos, como pubertad precoz o retardada y alteraciones en la menstruación.

  • Seguimiento de pacientes en quienes se practicó cirugía conservadora por tumores pélvicos benignos o malignos [5].

Consideraciones técnicas
En la actualidad contamos con equipos en tiempo real, con buena resolución y mayor escala de grises. Igualmente, disponemos de transductores de alta frecuencia e incluso de sondas multifrecuencia, que disminuyen la necesidad de cambiar de transductor durante la evaluación [4]. Generalmente se utilizan transductores sectoriales o convexos de 5-7,5 MHz para lactantes y preescolares, y de 3,5-5 MHz para escolares y adolescentes.

Como las ondas ultrasónicas poseen las propiedades de la luz (focalización, reflexión, refracción y absorción) y son capaces de viajar a través de elementos líquidos o sólidos, pero no pueden hacerlo en el aire o el vacío, se coloca un gel sónico entre la piel y el transductor, que facilita su transmisibilidad.

La vía más utilizada en pediatría es la transabdominal, para la cual debe colocarse a la paciente en decúbito supino, y se requiere una vejiga urinaria adecuadamente distendida, que actúa como "ventana" acústica y a la vez desplaza las asas intestinales llenas de aire fuera de la pelvis, facilitando la visualización de los genitales internos. Esto se logra con la administración de líquidos por vía oral antes del estudio o por llenado retrógrado mediante cateterismo vesical.

Otras vías son la transperineal, translabial, transrectal y transvaginal, en pacientes no vírgenes.

Consideraciones anatómicas
El conocimiento de la embriología, la anatomía y la fisiología normal, así como de los cambios que ocurren en las diferentes etapas de la infancia, dan al observador una mejor visión de lo que es normal y esperado, y de lo que no es normal, lo cual permite un mejor análisis de los problemas del tracto genital femenino pediátrico [4].

En la edad infanto-juvenil, los genitales internos presentan cambios predecibles en su conformación, de manera que el conocimiento del aspecto sonográfico del útero y los ovarios, y de sus variaciones en las diferentes etapas de maduración sexual, resultan de importancia fundamental.

Recién nacida:
Útero
el cuerpo uterino está aumentado de volumen, debido a la influencia estrogénica materna, y tiene una proporción cuello-cuerpo de aproximadamente 1:1. Su forma es generalmente tubular [3] (figura 1); sin embargo, algunos autores lo han descrito semejante a una "espada", con los diámetros antero posterior (AP) y transverso del cuello dos veces mayores que los del fondo [4]. El diámetro longitudinal varía entre 23-46 mm, y el diámetro AP, entre 8-21 mm.

El miometriopresentamayor ecogenicidad, en comparación con la vejiga llena, y es homogéneo; en sus bordes se pueden visualizar formaciones anecóicas delgadas y tortuosas, que representan los vasos miometriales. El endometrio es prominente, con un área central ecogénica. Puede visualizarse fluido en la cavidad endometrial, en el 23% de las recién nacidas [4].

Acerca del autor

Adelvi Nieto / Fanny Carrero / María M. Pérez, / Víctor García / Bestalia Sánchez de La Cruz

Los autores son médicos del Servicio de Ginecología Infanto-Juvenil, del Hospital de Niños J. M. de los Ríos, en Caracas, Venezuela
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