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Abril de 2006 Página 1 de 5

Consideraciones perioperatorias en anestesia

La gestión del anestesiólogo inicia antes del procedimiento quirúrgico, continúa durante la cirugía y recuperación, y se extiende hasta el egreso del paciente.

Los adelantos en la atención quirúrgica moderna se han complementado con un manejo anestésico que proporciona el máximo beneficio al paciente. En la última década, la práctica de la anestesia ha cambiado enormemente, con la proliferación de equipos para el manejo de las vías aéreas, el empleo rutinario de la analgesia controlada por el paciente (PCA), la mayor popularidad de la anestesia epidural, el desarrollo de dispositivos controlados por computador para la infusión de fármacos de corta acción, el uso creciente de fármacos inhalados y relajantes musculares reversibles rápidamente, la disponibilidad del monitoreo en línea de las diferentes funciones del organismo y la aplicación creciente del eco cardiógrafo transesofágico, por nombrar algunos ejemplos, afirman Backman y colaboradores en el capítulo 3 de los elementos de la práctica contemporánea [1].

En la evaluación preoperatoria, según la intervención quirúrgica planeada y la urgencia del procedimiento, a través de la revisión de los expedientes anestésicos anteriores, el interrogatorio del paciente, la familia o los paramédicos en los casos de emergencia, un cuidadoso examen físico y ciertos exámenes complementarios, el anestesiólogo identifica todos los datos fundamentales en relación con la anestesia del paciente y sobre su familia más cercana, las condiciones médicas significativas y las medicaciones que él está tomando (incluyendo psicofármacos y alcohol), establece el riesgo anestésico, decide el tipo de anestesia que aplicará, convoca a otros especialistas para desarrollar un plan anestésico adecuado, determina procedimientos, como ventilación adicional, transfusión, admisión postoperatoria (POP) en el hospital o en la unidad de cuidados intensivos (UCI), para monitorización que pueda necesitarse, y hace los arreglos tempranamente para que se puedan prestar. Cada uno de estos aspectos los informa claramente al paciente, al representante legal o a un familiar, a fin de obtener consentimiento para realizarlos, y también tranquilizarlos.

La presencia de ciertas condiciones médicas lo alerta ante la posibilidad de resultados quirúrgicos adversos. Por ejemplo, se ha demostrado que la insuficiencia cardiaca congestiva prolonga un 12% la estancia POP, la hipertensión arterial duplica el riesgo de eventos cardiovasculares (CV) IOPs, el asma quintuplica y el tabaquismo cuadriplica el riesgo de eventos respiratorios POP, y la obesidad multiplica por ocho el riesgo de eventos adversos relacionados con la intubación [1].

Para movilizar prontamente al paciente, reducir las infecciones nosocomiales y los costos de hospitalización, un número cada vez mayor de operaciones se realizan ambulatoriamente, en especial aquellas que se asocian a lesión fisiológica mínima (ASA I o II), a complejidad anestésica baja y a una sencilla recuperación. Los tipos de operación ambulatoria y de pacientes que se pueden atender, dependen de las instalaciones físicas, el equipamiento, la disponibilidad de salas de recuperación, camas de UCI u hospitalarias, la presencia de personal de enfermería con suficiente experiencia y el acceso a otros consultores.

Al igual que en los procedimientos hospitalarios, se deben seguir pautas de ayuno y los estándares de monitoreo IOP en la cirugía ambulatoria. Se utilizan anestésicos, narcóticos y relajantes musculares con vida media corta, que permiten una recuperación rápida. Se prefiere el uso de máscara laríngea (LMA), para el manejo de las vías aéreas en vez del tubo endotraqueal.

La urgencia de la situación dicta cuánto tiempo se puede llevar en la evaluación preoperatoria y la optimización del paciente. Cuando no es posible comunicarse con él, la información obtenida de los miembros de la familia y los paramédicos puede ser crucial. Cualquier factor que pueda complicar el manejo de las vías aéreas debe ser observado, así como la ingesta reciente de alcohol o de drogas. Los arreglos para monitorización POP en la UCI, si es apropiada, deben instaurarse tempranamente.

Debe establecerse una comunicación clara entre el equipo quirúrgico y el personal de anestesia, para poder formular un plan anestésico apropiado y la movilización inmediata de los recursos necesarios a la sala de operaciones, en caso de acceso IV difícil, traqueotomía de emergencia y reanimación cardiopulmonar.

Tipos de anestesia
La anestesia se puede clasificar en anestesia general (AG), regional (AR) y monitorizada (AM).

La AG se define como un estado de insensibilidad caracterizado por la pérdida de conciencia, amnesia, analgesia y relajación muscular. Este estado se puede alcanzar con un solo anestésico o con una combinación de varios fármacos.

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