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Septiembre de 2016 Página 1 de 6

Cómo conseguir agua de calidad óptima en el laboratorio usando una fuente fiable de agua purificada

Stéphane Mabic, Cecilia Devaux

El agua en el laboratorio, además de usarse para lavar el material de vidrio, sirve también como agua de alimentación para sistemas que producen agua ultrapura.

Resumen

La calidad del agua en el laboratorio es una de las principales preocupaciones de quienes intentan llevar a cabo experimentos precisos y eficientes. La etapa de ultrapurificación que produce agua de tipo I, o ultrapura, suele recibir una gran atención, ya que este tipo de agua se utiliza en aplicaciones «cruciales» del laboratorio. Sin embargo, el proceso global de purificación del agua implica no solo la etapa de ultrapurificación final, sino también una fase de pretratamiento. Dado que en esta última se elimina la mayor parte de los contaminantes que hay en el agua del grifo, solo puede conseguirse agua de calidad óptima en el laboratorio si es posible confiar en que la etapa de pretratamiento produzca agua purificada que satisfaga las especificaciones.

En este artículo se presentan datos científicos que respaldan la recomendación de elegir, frente a otras tecnologías, una combinación de ósmosis inversa (RO, por su sigla en inglés) y electrodesionización (EDI) para la producción de agua purificada. Se presentan y comentan los resultados de experimentos que demuestran la influencia de la fuente del agua purificada sobre la calidad del agua ultrapurificada (llamada también agua ultrapura o de tipo I).

Introducción

El agua purificada es esencial en todos los laboratorios. Además de utilizarse para lavar el material de vidrio y preparar disoluciones para ensayos no cruciales, sirve también como agua de alimentación para los sistemas que producen agua ultrapura. El agua ultrapura se utiliza en las aplicaciones o experimentos cruciales, como la LC-MS, la cromatografía iónica y la ICP-MS, por nombrar unas pocas. En muchos laboratorios se desatiende el proceso de producción de agua purificada, lo que afecta gravemente a la calidad del agua ultrapura. Para ilustrar esta cuestión, se comparó mediante cromatografía de líquidos de alta eficacia (HPLC, por su sigla en inglés) la calidad del agua ultrapura procedente de sistemas de purificación idénticos alimentados con dos fuentes diferentes de agua purificada. Los resultados se muestran en la Figura 1.

Figura 1.

Figura 1. Cromatogramas UV del agua ultrapura que se produjo a partir de dos fuentes diferentes de agua purificada. Arriba: La procedencia del agua purificada era la desionización de servicio (SDI). Abajo: La procedencia del agua purificada era una combinación de ósmosis inversa y electrodesionización. Se utilizaron sistemas de purificación idénticos.

En la Figura 1 puede observarse que, aunque se utilizaron sistemas de ultrapurificación idénticos, la calidad del agua ultrapura no era la misma. El cromatograma superior muestra un pico a los 15 minutos, lo que sugiere contaminación orgánica. El pico de contaminación está ausente en el cromatograma inferior, lo que indica una mejor calidad del agua ultrapura. La única diferencia en las muestras de agua ultrapura era la procedencia del agua purificada que alimentaba al sistema de ultrapurificación. Es evidente que el pretratamiento usado para el cromatograma superior no eliminaba de manera eficaz los compuestos orgánicos. Los resultados del sencillo experimento que se acaba de describir sugieren una verdad muy importante que suele ignorarse en muchos laboratorios: el proceso de producción de agua purificada es crucial para conseguir una calidad óptima del agua de laboratorio. El proceso de producción de agua purificada se denomina también «pretratamiento». En un sistema completo de purificación de agua en un laboratorio, es decir, desde el agua del grifo hasta el agua ultrapura, la etapa de pretratamiento elimina el 95-99% de los contaminantes originalmente presentes en el agua (Figura 2). Claramente, un pretratamiento ineficaz afectará a la eficiencia y la productividad del laboratorio.

Figura 2.

Figura 2. Proceso de purificación completo en el laboratorio. La etapa de pretratamiento produce agua purificada y elimina el 95-99% de los contaminantes originalmente presentes en el agua del grifo. El agua purificada puede ser de tipo II o bien de tipo III, dependiendo de la tecnología usada en el proceso de purificación. La de tipo III es de menor calidad y suele obtenerse mediante ósmosis inversa (RO). El agua de tipo II se produce utilizando una sola tecnología (por ejemplo, destilación, desionización) o combinando varias tecnologías (ósmosis inversa más desionización, por ejemplo).


Palabras relacionadas:
Uso de laboratorio, agua purificada para uso en laboratorio, usos del agua en un laboratorio

Acerca del autor

Stéphane Mabic, Cecilia Devaux

Investigadores de Merck Millipore, Lab Water, St.-Quentin-en-Yvelines, Francia. Autor para correspondencia: Stéphane Mabic, stephane.mabic@merckgroup.com
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