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Septiembre de 2004 Página 1 de 4

Cirugía micrográfica Mohs en el tratamiento de tumores cutáneos

La técnica de cirugía micrográfica Mohs permite un mapeo panorámico de la lesión logrando la preservación del tejido sano y una alta tasa de curación.

En noviembre del año 2000 se celebró por primera vez una reunión conjunta del Colegio Americano de Cirugía Micrográfica y Oncología Cutánea Mohs y la Sociedad Americana de Cirugía Dermatológica, en Denver, Colorado. Cada organización ofreció conferencias en su área de mayor experiencia, y se realizaron otras conjuntas en las áreas de interés mutuo. Presentamos aquí un resumen de las conclusiones en esta reunión.

Historia de la cirugía micrográfica Mohs
Esta técnica, desarrollada por Frederick Mohs, parte de la combinación del antiguo principio de matar células cancerígenas mediante el uso de agentes químicos, con el concepto moderno de asegurar un margen quirúrgico adecuado alrededor del tumor. El investigador de la Universidad de Wisconsin descubrió que el cloruro de zinc preserva la arquitectura del tejido además de destruir las células neoplásicas, permite examinar los bordes de la pieza quirúrgica en el microscopio, y así determinar la completa destrucción y escisión del tumor.

Mohs desarrolló una pasta de cloruro de zinc mezclada con una de antimonita y Sanguinaria canadensis, y la aplicó sobre la piel afectada. Después de fijar el tejido, resecó el tumor y lo examinó en el microscopio. Si los márgenes quirúrgicos todavía estaban afectados, repetía el procedimiento.

Aunque esta pasta se podía aplicar de una manera controlada y predecible, y ofrecía un campo quirúrgico sin sangre, no era una técnica perfecta. El proceso de fijación era demorado pues la pasta requería un buen tiempo para secar, y con frecuencia la curación era dolorosa, ya que los químicos generaban una marcada respuesta inflamatoria con edema, eritema y secreciones, que por lo general obligaban al cirujano a dejar la herida cerrar por segunda intención.

Mohs llamó al procedimiento "cirugía química", y publicó el primer artículo en 1941, en la revista Archives of Surgery, en donde presentó los resultados del procedimiento en 440 pacientes. La reacción de la comunidad médica fue de escepticismo y rechazo. Mohs fue censurado por la Sociedad Médica de Wisconsin en respuesta a un reportaje periodístico acerca de su cirugía química. Sin embargo, después de presentar su trabajo en la Reunión Anual de la Academia Americana de Dermatología en 1946, el procedimiento despertó el interés de los dermatólogos.

En 1953, Mohs dejó de utilizar el cloruro de zinc para fijar el tejido y empezó a usar su técnica en tejido fresco, en lesiones de los párpados, en las que los químicos podría afectar el ojo y era peligroso esperar tanto tiempo en el proceso de secado. Para acelerar el proceso, resecaba el tejido, lo congelaba y observaba los márgenes en el microscopio.

Al ver los excelentes resultados de Mohs, Theodore Tromovitch comenzó a utilizar la técnica de tejido fresco en diversas circunstancias. Los resultados a largo plazo fueron publicados por el Colegio Americano de Cirugía Química y en la revista Archives of Dermatology, convenciendo a la comunidad médica de la seguridad del procedimiento sin necesidad de usar el fijador. Hasta este momento la importancia del fijador en la eficacia de la técnica era desconocida, pero el éxito del procedimiento en tejido fresco demostró que lo que hace efectiva la técnica de Mohs es que asegura la exterminación de las células tumorales en su totalidad.

En 1985, el Colegio Americano de Cirugía Química cambió su nombre a Colegio Americano de Cirugía Micrográfica y Oncología Cutánea, y reconoció la primacía de la técnica Mohs en tejido fresco. Al no usar la pasta fijadora, no se creaba tanta inflamación en la piel y la herida se podía reparar inmediatamente. Esto despertó la curiosidad e interés de los dermatólogos, y las técnicas quirúrgicas escisionales y reconstructivas se empezaron a enseñar en las residencias de dermatología.

Antes de 1966, los médicos debían pasar tiempo con el doctor Mohs si querían aprender la técnica, hasta que Perry Robbins, fundó un programa de sub-especialización en cirugía Mohs, en la Universidad de Nueva York. En la actualidad existen 62 programas de especialización en cirugía Mohs.

Hoy en día, la combinación de cirugía micrográfica Mohs y reconstrucción de la herida es el tratamiento estándar de muchos tumores cutáneos.

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