Promocione sus productos o servicios con nosotros
Febrero de 2008 Página 1 de 2

Calidad de imagen en radiografía: la técnica de kV fijo

Mauricio Vergara, MSC

La técnica de kV fijo requiere establecer una tabla de energías para cada tipo de imagen. La experiencia ha consensuado valores de uso general en radiología.

Introducción
A pesar de los grandes avances tecnológicos y diagnósticos en imaginología, la radiografía osteoarticular sigue siendo la imagen de mayor demanda en el mundo (sobre el 60%). Obtener imágenes de calidad diagnóstica en radiografía general, y osteoarticular en particular, es relativamente simple desde el punto de vista conceptual, y de fácil implementación en la rutina clínica. Infortunadamente, en nuestro medio existe la percepción de que esta actividad es más un arte, que una técnica que se adquiere con la experiencia. Esto ha generado una verdadera problemática con la incorporación de los sistemas de registro digital de estas imágenes, los cuales son controlados por un computador, que requiere instrucciones muy precisas para operar; las imágenes no mejoran con la experiencia y son independientes de las características individuales de los pacientes.

El objetivo básico en el registro radiográfico es obtener imágenes con una calidad uniforme. Esto permite al radiólogo acumular experiencia y diferenciar las imágenes “normales” de las “anormales”. Distintas radiografías de tórax con diversos grados de ennegrecimiento confunden al radiólogo y le dificultan su tarea diagnóstica. Este hecho fue captado por la escuela norteamericana en los años 40 (Arthur W. Fuchs) y permitió, en breve plazo, reglamentar la técnica radiográfica; se priorizó una imagen de calidad consistente sobre una obra de arte (antigua escuela europea). La reglamentación se basó en sólidos conceptos de física, sobre el proceso de adquisición de la imagen y su posterior registro en la película fotográfica. En este artículo repasaremos la metodología más usada en el mundo radiográfico y que es la asumida como modelo en los sistemas digitales: la técnica de kV fijo.

Fotones y tejidos
Los equipos de radiografía son máquinas para fabricar fotones (rayos X), diminutos paquetes de energía pura, sin masa ni carga eléctrica. La energía que transportan estos fotones varía desde 20 kV (miles de voltios) a 130 kV. El equipo incorpora un circuito para seleccionar la energía de estos fotones, y otro circuito para seleccionar la cantidad de fotones emitidos en un intervalo de tiempo (circuito de mAs o corriente de filamento).

El proceso de imaginología se inicia orientando el haz de fotones del tubo a un conjunto de tejidos del paciente. Al impactar los tejidos, los fotones enfrentan una malla de átomos. La calidad energética (sin masa ni carga eléctrica) de los fotones les permite transitar libremente entre los átomos, y tan solo ser interceptados cuando enfrentan directamente un átomo (absorción). En los tejidos de alta densidad (malla de átomos muy cercanos entre sí), la fracción de fotones absorbidos aumenta (figura 1). Esta situación puede modificarse con el circuito de kV del equipo, aumentando la energía de los fotones, pues a mayor energía hay menor absorción.

El recorrido que siguen los fotones en un tejido depende también del espesor de este último, el cual tiene una densidad específica. Al aumentar el espesor de un tejido se incrementa la cantidad de átomos que enfrentan los fotones (con una energía específica también) en su recorrido y, por lo tanto, asciende el número de fotones absorbidos (figura 2).

La posibilidad de que un número N de fotones incidiendo en un volumen de tejidos los atraviese, depende inicialmente de la energía kV y de la densidad de los átomos en dichos tejidos. Esta es constante en todo el espesor del tejido (coeficiente de absorción). Sin embargo, la cantidad de fotones que emergen del volumen de los tejidos disminuye con su espesor, pues el número de átomos que enfrentan los fotones crece, al igual que el número total de fotones absorbidos.

En otras palabras, si se quiere aumentar el número de fotones emergentes para un tejido dado (con una densidad y un espesor) y un haz de fotones específico (en número y en energía), solo hay que incrementar el número incidente (mAs). Este es el argumento que fundamenta la técnica radiográfica de kV fijo.

La imagen radiográfica
Cuando en un paciente se irradia un volumen (compuesto por tejidos de diferentes densidades y espesores), con un haz de fotones en cantidad (mAs) y energía (kV) preestablecidas, la distribución de la cantidad de fotones que emergen de este volumen es una representación (imagen) de los tejidos en su interior.

La energía de los fotones emergentes es muy alta para ser capturada por la retina (la atraviesan) y no la vemos. Para hacerla visible, esta energía se “captura” en una película fotográfica, la cual responde de manera similar a como lo hace el ojo humano con los fotones visibles (que son de baja energía). Se inicia un proceso de ennegrecimiento de la película, proporcional al número de fotones que inciden en ella.

Acerca del autor

Mauricio Vergara, MSC

Servicio Radiología e Imágenes, Clínica Santa María, Santiago de Chile, Chile.
x
jouberth
26 de febrero de 2016 a las 17:59

excelente articulo importante informacion saludos


Sección patrocinada por

Otras noticias de Imágenes diagnósticas y Medicina nuclear

Documentos relacionados