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Febrero de 2008 Página 2 de 5

Bombas de infusión de jeringa

Instituto ECRI

Algunas bombas de infusión tienen ahora sistemas para reducir los errores en la dosificación (DERS), conocidos también como “tecnología inteligente” o “bombas inteligentes”, que les advierten a los usuarios los errores que pueden dar lugar a una sub o sobreliberación. Para implementar uno de esos sistemas, un hospital debe establecer las concentraciones y los límites de dosis mínimos/máximos estandarizados para los fármacos y electrólitos IV que se utilizan en cada situación clínica; luego se programan todas las bombas bajo esos parámetros. Para administrar una infusión, una enfermera selecciona la situación clínica y los ajustes de dosis preestablecidos para esa situación, tales como la cantidad de fármaco, las unidades de la dosis y el volumen del diluyente; algunas veces se debe introducir el peso del paciente. La bomba mostrará una advertencia si los parámetros programados dan como resultado una tasa que está por fuera de los límites predeterminados para el medicamento seleccionado. Mientras que algunas bombas le permiten al médico cancelar el aviso e iniciar el arranque de la bomba según lo programado (p. ej., establecer límites flexibles), otras requieren que los usuarios cambien los ajustes, de modo que la dosis esté dentro de los límites aceptables (p. ej., establecer límites rígidos). El nombre y la concentración del medicamento también se pueden exhibir durante la infusión.

Suministro de fármacos asistido por computador
Las infusiones para sedación o anestesia deben ser controladas cuidadosamente; demasiada medicación puede ser peligrosa, y una insuficiente puede aumentar el riesgo de dolor y/o despertar intraoperatorio. En las infusiones estándar, las bombas liberan la medicación a una tasa constante.

Puesto que el flujo es constante, la mayoría de los pacientes reciben la medicación más rápidamente de lo que ellos pueden metabolizar el fármaco, lo cual da como resultado una concentración de la dosis mayor que la requerida. Por otra parte, las concentraciones en la sangre pueden tardar varias horas en alcanzar un estado estable. Con el suministro de fármacos asistido por computador, las bombas liberan la medicación a intervalos. Una vez que se alcanza la concentración deseada (generalmente a partir de un bolo), la bomba automáticamente disminuye y aumenta la tasa de flujo, para prevenir la acumulación excesiva del fármaco.

Unas pocas bombas tienen la capacidad de infusión controlada hacia un objetivo, o TCI. Los dispositivos para TCI incluyen una bomba de jeringa y un microprocesador. Con la TCI, un paciente puede sentir los efectos del fármaco en minutos. Para calcular la tasa de flujo apropiada, el microprocesador utiliza los datos del paciente introducidos por el médico, tales como el peso y el género, conjuntamente con un modelo farmacocinético preprogramado.

Problemas reportados
Las bombas de jeringa deben generar presiones más altas, para forzar los líquidos viscosos a través de los filtros bacterianos o para infundir líquidos dentro de las arterias o en el espacio epidural. Aunque no hay un estándar que haga referencia a la presión máxima de la bomba, es poco probable que se requieran presiones de bombeo que sobrepasen las 15 libras por pulgada cuadrada (psi), aproximadamente 780 mm Hg.

Se estima que la infusión por gravedad (flujo-libre) –que puede ser perjudicial o mortal– es un acontecimiento de ocurrencia muy rara con las bombas y los perfusores de jeringa. La mayoría de las infusiones son administradas con jeringas desechables de plástico, cuyos émbolos son livianos y generalmente se ajustan fácilmente a sus cilindros.

Se puede presentar un intervalo en el que no hay liberación, si el bloque propulsor no está acoplado con la jeringa al iniciar el arranque de la bomba o el perfusor; las bombas con circuitos electrónicos de detección pueden garantizar la instalación correcta de la jeringa.

Cuando se ocluyen los tubos, el catéter se puede llenar de coágulos y debería ser reemplazado. Este es un motivo de especial preocupación en las unidades de cuidado intensivo neonatal, porque generalmente es difícil iniciar líneas IV en los recién nacidos. La mayoría de las bombas tienen alarmas, que detectan la oclusión y la detención del flujo, y alertan al médico. Estas alarmas minimizan el riesgo de inyecciones en bolo; sin embargo, es posible que algunas no se activen en menos de 15 minutos, con los ajustes de flujo bajo.

Consideraciones para la compra
Recomendaciones del Ecri Institute
Puede consultar en www.ecri.org las recomendaciones para los requerimientos mínimos de funcionamiento de las bombas de infusión.

Por lo general, las bombas de infusión de jeringa deben tener tasas de flujo ajustables, con incrementos de 0,1 mL/hr, y deben estar diseñadas para acoplar jeringas con tamaños hasta de 60 mL. Los hospitales deben buscar bombas que tengan un control de cebado/purga y que puedan funcionar adecuadamente dentro del 5% de la tasa de flujo y volumen presentados.

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