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Abril de 2009 Página 2 de 2

Bisturí ultrasónico en cirugía cardiotorácica

Guillermo Careaga Reyna, MD*

Por otro lado, en el abordaje mínimo o por cirugía videoasistida para procedimientos quirúrgicos pleuropulmonares, el bisturí ultrasónico se utiliza desde 1996. En este tipo de procedimientos, es posible que se presente fuga de aire a través del parénquima pulmonar tratado quirúrgicamente. Sin embargo, con el uso del bisturí ultrasónico para resecciones lobares o segmentarias pulmonares, a través de cirugía videoasistida, en una serie de pacientes intervenidos quirúrgicamente en Japón entre el 2003 y el 2006, se observó que la intervención duró en promedio 224,5 minutos, con una pérdida sanguínea de 116,7 ml, y permitió retirar el drenaje torácico, en la mayoría de los casos, al tercer día postoperatorio [2].

Además, si se ha utilizado la electrocirugía para resecciones tumorales pulmonares de 2 cm o menos, clasificadas como T1 N0 M0, con abordaje videoasistido, el uso del bisturí ultrasónico es una opción viable, ya que en manos experimentadas es posible la resección total con tiempos quirúrgicos razonables [2, 3, 4].

En nuestra experiencia -aunque en etapa inicial- en cirugía videoasistida, con el fin de ofrecer procedimientos seguros, eficaces y con menor morbilidad, es posible la combinación de toracoscopia y el uso de bisturí ultrasónico, para la toma de biopsias pulmonares, lobectomías, decorticaciones, con menor lesión estructural.

Si bien el bisturí ultrasónico ha probado su eficacia, es fundamental que el cirujano, después de retirado el instrumento, inspeccione detalladamente el lecho quirúrgico para verificar si la hemostasia es adecuada, pues de lo contrario deberá utilizar las técnicas apropiadas para lograrla, como puntos con material de sutura, complemento con sellos hemostáticos u otras, de acuerdo con el caso.

No se puede concluir esta revisión sin mencionar que las intervenciones mínimamente invasivas, como cualquier otro procedimiento quirúrgico, solo deben ser realizadas por cirujanos con experiencia en cada procedimiento, que estén familiarizados con las técnicas y conozcan las posibles complicaciones y riesgos antes de realizarlas.

Derivado del constante avance tecnológico, es posible que el instrumental utilizado para procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos varíe, según las modificaciones o adaptaciones que se hagan a las técnicas o a la diversidad de fabricantes, por lo que se recomienda que quien empiece a utilizar estos procedimientos y recursos tecnológicos sepa cómo funcionan y se usan, sus ventajas y desventajas, la compatibilidad de los componentes y las marcas, su impacto sobre la fisiología del paciente, los riesgos de lesión al paciente o al personal que los utiliza, y los costos, entre otros aspectos, pues las fallas que ocurran con el procedimiento pueden ser imputables a la inexperiencia del cirujano o del equipo humano que colabora con él.

Es necesario contar en la sala de operaciones, o a disponibilidad inmediata, con personal capacitado (técnicos o ingenieros biomédicos), para prevenir o en su caso resolver los problemas de funcionamiento de los diferentes equipos que se utilicen en la cirugía mínimamente invasiva, sobre todo si se complementa con otros sistemas, como el bisturí armónico, además de programas de mantenimiento preventivo y correctivo.

Fin.

Acerca del autor

Guillermo Careaga Reyna, MD*

*Jefe del Departamento de Cirugía Cardiotorácica y Asistencia Circulatoria. UMAE, Hospital General “Dr. Gaudencio González Garza”, Centro Médico Nacional “La Raza”, IMSS. México, D.F.
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