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Abril de 2009 Página 1 de 2

Bisturí ultrasónico en cirugía cardiotorácica

Guillermo Careaga Reyna, MD*

El bisturí ultrasónico, utilizado para hacer incisiones y hemostasia simultáneamente, es eficiente en cirugías otorrinolaringológicas y cardiotorácicas.

El bisturí ultrasónico -también llamado armónico- es un dispositivo diseñado para efectuar incisiones y hemostasia simultáneamente. Su desarrollo se fundamenta en el control de ondas ultrasónicas de alta densidad, y la utilización de energía mecánica para el corte y la coagulación del tejido. Se usa en los tejidos blandos, con el fin de controlar la hemorragia y reducir al mínimo la lesión térmica, y no se recomienda para incidir hueso ni para la oclusión tubárica con fines anticonceptivos.

El bisturí ultrasónico realiza la hemostasia local a través de la vibración de un cristal piezoeléctrico que crea una energía, la cual es transmitida a los tejidos y rompe los puentes de hidrógeno que unen las proteínas tisulares, y forma un coágulo que ocluye los vasos. Mediante un sistema que al activarse hace vibrar una hoja 55 000 veces por segundo, de 60 a 100 μm (frecuencia de 55,5 kHz), con una temperatura local menor de 100 °C, se pueden hacer incisiones nítidas y coagulación con un mínimo daño tisular.

El mecanismo para el corte tiene dos fases simultáneas. En la primera, una hoja afilada que vibra produce un corte real, y en la segunda, a través de un proceso conocido como cavitación, se crean zonas de baja presión en la punta de la sonda vibratoria, que transforman el agua intracelular en gas a 37 ºC, y ocasiona la misma explosión celular que se observa con la energía electroquirúrgica. A diferencia del electrocoagulador y el bisturí de láser, que alcanzan temperaturas de 150 a 400 ºC, las cuales producen mayor daño estructural, el bisturí ultrasónico logra temperaturas máximas de 100 °C, por lo que puede utilizarse como complemento o en sustitución del bisturí convencional (de acero), de la electrocirugía o el láser.

Entre las ventajas del bisturí ultrasónico se encuentran su precisión, la producción de un mínimo daño a los tejidos adyacentes a la zona operatoria, no produce humo ni carbonización de los tejidos, y no utiliza electricidad en su mecanismo de acción.

Algunas de sus limitaciones técnicas se pueden subsanar mediante la experiencia adquirida con el uso de este sistema. Por ejemplo, hay que estabilizar el tejido, por lo que se requiere mayor destreza en la manipulación de las adherencias, sobre todo en cirugía cardiaca. Además, es necesario comprimir los vasos con el tejido adyacente para coaptarlos.

Desde su aparición, el bisturí armónico ha demostrado su eficiencia en diferentes especialidades. En otorrinolaringología, diversos estudios comparativos con otras técnicas de amigdalectomía han demostrado que el bisturí ultrasónico reduce la hemorragia intraoperatoria y las eventuales hemorragias postoperatorias.

Muñoz Espejo y su grupo de trabajo demostraron que en cirugía laparoscópica, para efectuar colecistectomías, aun cuando hay signos locales de un proceso inflamatorio agudo, que habitualmente presenta una posibilidad mayor de hemorragia, el bisturí ultrasónico ayudó a la liberación de adherencias del proceso crónico, la disección del pedículo vesicular y la separación del lecho hepático, y así se consiguió una adecuada hemostasia, tanto de las adherencias como del lecho hepático [1].

En cirugía cardiotorácica, la combinación de técnicas mínimamente invasivas con este tipo de bisturí son una opción que redunda en mayor beneficio del paciente. Primero, el bisturí armónico permite hacer incisiones quirúrgicas pequeñas (figura 1), o técnicas videoasistidas, y segundo, evita el uso de la derivación cardiopulmonar (circulación extracorpórea) en la cirugía cardiaca. Esto último ha tenido gran aplicación en la cirugía de revascularización miocárdica, donde en casos bien seleccionados se logra evitar el daño potencial que puede producir la circulación extracorpórea. Además, en este tipo de procedimientos, en los cuales habitualmente se utiliza la arteria mamaria interna para revascularizar el territorio irrigado por la coronaria descendente anterior, el empleo del bisturí ultrasónico para la disección de esta arteria permite que el vaso sufra menos lesión térmica, y es de mayor utilidad.

Acerca del autor

Guillermo Careaga Reyna, MD*

*Jefe del Departamento de Cirugía Cardiotorácica y Asistencia Circulatoria. UMAE, Hospital General “Dr. Gaudencio González Garza”, Centro Médico Nacional “La Raza”, IMSS. México, D.F.
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