Promocione sus productos o servicios con nosotros
Junio de 2017 Página 2 de 5

Avances en el diagnóstico de lesiones degenerativas del sistema músculo-esquelético

Francisco R. Espinosa, MD

La osteoartritis (OA) es una enfermedad actual importante. Los deportes incrementan el riesgo de lesiones articulares que pueden conducir a OA postraumática.

En el cartílago articular se reconocen distintas porciones dependiendo de su profundidad, y la orientación que adquieren las fibras de colágeno (figura 1). Así, se distingue una porción superficial, que abarca aproximadamente el 10 a 20 % del grosor del cartílago, donde las fibras de colágeno se disponen en forma paralela a la superficie del cartílago. La porción transicional, que corresponde al 40 – 60 %, donde las fibras de colágeno tienen una disposición aleatoria. En la porción radial correspondiente al 30 % aproximadamente, las fibras de colágeno tienen una disposición perpendicular a la superficie y es la porción donde el entrelazado de colágeno es más compacto. Por último, la lámina calcificada se relaciona con la zona en la cual el cartílago fusiona a la cortical articular ósea.

Esquema de las distintas porciones del cartílago articular, dependiendo de la orientación de las fib

Figura 1. Esquema de las distintas porciones del cartílago articular, dependiendo de la orientación de las fibras de colágeno. Foto: Cortesía del autor.

Los procesos de envejecimiento y degeneración del cartílago articular se asocian a pérdida de la capacidad reproductiva de los condrocitos, disminución de los proteoglicanos, el cartílago se vuelve más rígido y aumenta su contenido de agua. Estas alteraciones en conjunto determinan una pérdida de las características y funciones del cartílago haciéndolo menos resistente y proclive a lesionarse con ulceraciones y fisuras.

Las superficies articulares tienen una capacidad limitada para repararse posterior a una lesión y en respuesta a alteraciones mecánicas articulares. Las cisuras y desgarros del cartílago articular no sanan. Las fracturas que penetran hasta el hueso subcondral estimulan la respuesta reparativa que condiciona la formación de una superficie articular nueva.

Desafortunadamente, esta nueva superficie articular carece de la estructura y propiedades mecánicas del tejido no lesionado, por lo que es vulnerable a una rápida degeneración. Las superficies articulares también carecen de la habilidad para corresponder efectivamente a las cargas excesivas localizadas causadas por la inestabilidad articular postraumática o la incongruencia articular.

Se pueden encontrar varias clasificaciones de lesiones condrales tanto del punto de vista imagenológico como artroscópico. En este aspecto es importante la comunicación con los clínicos, especialmente traumatólogos, debiendo los radiólogos usar clasificaciones conocidas y usadas por los clínicos que interactúan con nosotros, y si es necesario adecuar las clasificaciones fundamentalmente artroscópicas a nuestros informes imagenológicos. Una de las clasificaciones más utilizadas por los médicos dedicados al tema de las lesiones condrales es la clasificación de la ICRS (international Cartilage Repair Society) (Cuadro 1). Esta clasificación artroscópica es fácil de extrapolar a nuestros estudios de imagen pues se basa fundamentalmente en la profundidad de la lesión.

Una de las clasificaciones más utilizadas por los médicos dedicados al tema de las lesiones condrale

Cuadro 1. Clasificación de la Sociedad internacional de la reparación del cartílago (ICRS, por su sigla en inglés) de las lesiones condrales. Foto: Cortesía del autor.

Osteoartritis

La OA es el síndrome clínico que resulta de una pérdida progresiva de cartílago articular acompañado por intentos de reparación del cartílago articular, remodelación y esclerosis del hueso subcondral, en muchas ocasiones con la formación de quistes óseos subcondrales y osteofitos marginales. Además de los cambios en la articulación sinovial, el diagnóstico del síndrome clínico de OA requiere de la presencia de signos y síntomas que incluyen dolor articular, restricción a los movimientos, crepitación con los movimientos, derrame articular y deformidad.

El signo más temprano de la degeneración articular que condiciona OA visible desde la superficie articular es la fibrilación o disrupción localizada de las capas superficiales del cartílago articular. Conforme la enfermedad progresa, las irregularidades en la superficie se convierte en hendiduras, una mayor superficie articular se vuelve rugosa e irregular y la fibrilación y deshilachamiento se extiende más profundo en el cartílago hasta que la fisura alcanza el hueso subcondral. A su vez que la fisura se extiende más profunda, el cartílago deshilachado en la superficie se desgarra y libera fragmentos condrales hacia el espacio articular, disminuyendo el grosor del cartílago. Al mismo tiempo, la degradación enzimática de la matriz extracelular disminuye aún más el volumen del cartílago. Eventualmente, la pérdida progresiva del cartílago articular expone hueso subcondral denso y a menudo necrótico.

Lesión del cartílago articular

Las actividades deportivas pueden condicionar lesiones en las articulaciones, al dañar las superficies articulares, a través de impactos únicos o repetitivos o mediante cargas torsionales, y estas lesiones pueden conducir a OA postraumática. Las cargas de impacto resultan de traumatismos aplicados directamente a la articulación o a un hueso que forma parte de una articulación. Las cargas torsionales resultan de la torsión o giro de las superficies articulares vecinas entre sí. Muchas de las actividades deportivas condicionan simultáneamente fuerzas de cargas y torsiones a las articulaciones. Las fuerzas de carga pueden dañar el cartílago articular. La mayoría de los estudios clínicos y experimentales relacionando la cara articular y la degeneración articular, se han enfocado en la articulación de la rodilla.


Palabras relacionadas:
Enfermedades degenerativas, degeneración de los huesos, lesiones condrales, prevención para enfermedades degenerativas.

Acerca del autor

Francisco R. Espinosa, MD

Francisco R. Espinosa, MD

Director general y organizador del Curso MSK México desde el año 2013. Responsable del área de músculo-esquelético en el Departamento de Radiología del Hospital y Clínica OCA en Monterrey, México, desde 1998. Co-fundador de RadioCare, empresa líder en teleradiología en México desde el 2009, reportando estudios de MSK de todo el territorio nacional y recibiendo residentes de radiología de diferentes hospitales de la ciudad.
x

Sección patrocinada por

Otras noticias de Imágenes diagnósticas y Medicina nuclear

Documentos relacionados