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Septiembre de 2002 Página 1 de 4

Avances en anestesiología pediátrica

Importantes innovaciones que contribuyen hacia una anestesiología de mayor calidad: la farmacología, el monitoreo y el manejo del dolor en recién nacidos.

A pesar de que la anestesia se aplica a niños desde hace cerca de 150 años, la anestesia pediátrica fue reconocida por primera vez como una disciplina independiente hace menos de medio siglo. En este breve lapso ha mejorado continuamente la atención de los lactantes y niños afectados con una amplia gama de trastornos, desde bebés de 400 g que han logrado sobrevivir, hasta niños sometidos exitosamente a transplantes por insuficiencia de algún órgano. Importantes innovaciones han contribuido a la evolución hacia una anestesiología de mayor calidad y son estas innovaciones el tema de este trabajo: la farmacología, el monitoreo y el manejo del dolor en recién nacidos.

Reducción de la concentración alveolar mínima en recién nacidos
Anestesiar a un recién nacido constituye uno de los mayores retos de la anestesiología pediátrica. La comprensión de su farmacocinética, al igual que las respuestas farmacodinámicas, ha sido crucial para garantizar la alta calidad de la atención anestesiológica. Estudios realizados durante la década de 1970 sugirieron que los recién nacidos no toleraban anestésicos potentes por inhalación, como el halotano, debido a que estos agentes deprimen su miocardio con mayor intensidad que en niños mayores. Hasta ese momento, los médicos habían asumido que los requerimientos de anestésicos o MAC (definido como la concentración alveolar mínima que evita movimientos en el 50% de los pacientes durante la incisión de la piel) de un recién nacido eran similares a la de los niños mayores. No obstante, existía la hipótesis de que la sensibilidad del miocardio de un recién nacido (calculada mediante la medición de la presión sanguínea) a anestésicos por inhalación podía ser explicada por un exceso de anestésico. De esta forma, en 1983 se comenzó a calcular el MAC del halotano para recién nacidos, como un grupo independiente de los niños de entre 1 y 6 años de edad (1). Se encontró que el MAC para recién nacidos no era el mismo que el de los niños mayores, sino 20% menor. Por otra parte, se encontró que a iguales valores de MAC, las respuestas hemodinámicas al halotano en recién nacidos y niños mayores era similar. Esta observación no solo era aplicable al halotano, sino que también tenía vigencia para el isoflurano y el desflurano (2,3). Aunque haya evidencias de que el miocardio del recién nacido es menos dócil y contiene menos proteínas contráctiles que el de los niños mayores, los potentes anestésicos por inhalación no deprimen excesivamente el miocardio de los recién nacidos, siempre que se administre un MAC múltiple del agente apropiado para la edad.

Respuesta al estrés
Con el aumento de la supervivencia de los bebés prematuros aumentó el interés por cuantificar el MAC de los anestésicos por inhalación en recién nacidos de hasta 24 semanas. Se encontró que los recién nacidos prematuros necesitan anestesia para tolerar las operaciones quirúrgicas y que sus requerimientos dependen de su edad gestacional (4) (Figura 1). Mientras menos maduro es el bebé, menos anestésico necesita. Al mismo tiempo, Anand y sus colaboradores reportaron que incluso los niños muy prematuros pueden generar repuestas al estrés provocado por un estímulo quirúrgico, similar al de un adulto anestesiado "ligeramente" (5). Estos estudios demostraron que todos los bebés, independientemente de su peso o grado de maduración, necesitan anestesia general antes de ser sometidos a cirugía y que la dosis debe ser calculada según la edad.

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Notas complementarias

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