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Marzo de 2020

Automedicación para COVID-19 genera nuevos retos en la resistencia antimicrobiana

Los antibióticos solo funcionan contra infecciones bacterianas, no contra virus como El COVID-19, ni sus síntomas.

La resistencia a los antibióticos prolonga las estancias hospitalarias, incrementa los costos médicos y aumenta la mortalidad. Con al menos 70.000 muertes anuales en el mundo y la posibilidad de alcanzar 10 millones de fallecimientos para el año 2050, la resistencia a los antibióticos (RAM) es señalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como uno de los Desafíos de la Salud Mundial a combatir en esta década.

La evolución en la producción de antimicrobianos se ha acompañado de un incremento marcado de la resistencia de bacterias, hongos, parásitos, incluso virus, tales como el COVID-19, una posibilidad que podría dificultar el tratamiento de esta pandemia que ya ha dejado más de 6.400 víctimas mortales alrededor del mundo.
Según la OMS, Latinoamérica es la tercera zona geográfica con mayor número de defunciones para 2050 por esta causa y se estima que el daño económico causado por la RAM podría ser comparable al de la crisis financiera mundial de 2008-2009, debido al aumento de los gastos en atención sanitaria, impacto en la producción de alimentos, el comercio, así como el aumento de la pobreza y la desigualdad.
 
Ante el pánico colectivo que ha generado la expansión de este virus, varias personas han empezado a tomar medicamentos sin receta médica para atender los síntomas de una 'gripe normal', ingiriendo antibióticos para la "infección" en la garganta. Este panorama no es favorable para la lucha de resistencia antimicrobiana (RAM) que enfrenta el mundo actualmente. 

La OMS ha sido reiterativa con esta situación y enfatiza en que no se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento de la COVID-19. Solo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico.

De acuerdo con el organismo mundial, "aunque algunos remedios occidentales, tradicionales o caseros pueden proporcionar confort y aliviar los síntomas de la COVID-19, no hay pruebas de que los medicamentos actuales puedan prevenir o curar la enfermedad". La OMS no recomienda la automedicación, en particular con antibióticos, para prevenir o curar la COVID-19. 

Panorama de la RAM en la región:

El panorama de la RAM en países de todos los niveles de ingresos, es alarmante, según la OMS, esta hace que enfermedades comunes se vuelvan intratables y que procedimientos médicos conlleven a mayores riesgos.

La resistencia antimicrobiana amenaza con enviar los tratamientos actuales, a décadas anteriores en las que no se habían descubierto los antibióticos, una época en la que incluso las cirugías de rutina eran peligrosas.

En México, el último informe de la Red Hospitalaria de Vigilancia Epidemiológica (RHOVE) 2015, de la Secretaría de Salud, que contempla 378 hospitales, registró 61,969 casos de Infecciones Asociadas a la Atención en Salud (IAAS).

Por otro lado, En Estados Unidos, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que cada año, 2 millones de pacientes sufren una infección hospitalaria y contribuyen a la ocurrencia de 99.000 muertes anuales.

Colombia, por su parte, cuenta con estadísticas que revelaron un promedio histórico para el período 2002 – 2006 con una tasa de IAAS que fue del 13,9% x 1000 días/estancia, mientras que en Bogotá el índice global de IAAS fue de aproximadamente 2,4 por 100 egresos hospitalarios, según el Boletín Epidemiológico Distrital de Infecciones Intrahospitalarias.

Además, el Ministerio de Salud, en 2013, señaló que la proporción de infecciones intrahospitalarias en Colombia fue de 1,25 a nivel nacional, siendo Antioquia, Bogotá, Santander, Tolima y Valle del Cauca los departamentos con tasas más altas.

Cabe destacar que otros países de la región le han dado prioridad a este tema. Argentina fue uno de los primeros en implementar una estrategia nacional para el control de la RAM. Es así que en 2015 se creó la Comisión Nacional para el Control de la Resistencia Antimicrobiana (CoNaCRA)

Chile cuenta con un plan dirigido desde el Ministerio de Salud, el cual es de cumplimiento obligatorio por todas las instituciones públicas y privadas y busca la prevención y control de las IAAS, así como disminuir las tasas de infecciones asociadas a procedimientos de atención en salud y los brotes epidémicos.

Palabras relacionadas:
COVID-19, coronavirus, resistencia a los medicamentos (RAM), Organización Mundial de la Salud (OMS), resistencia de los virus al tratamiento, coronavirus en Latinoamèrica.
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Marlon Alberto
02 de junio de 2020 a las 23:48

Los virus y las infecciones es una controversia, la pregunta es: Los antibióticos solo funcionan contra infecciones bacterianas, no contra virus como El COVID-19, ni sus síntomas. Entonces por lógica, cuando un virus entra a nuestro organismo en teoría ya tenemos el virus en nuestro cuerpo pero en práctica nuestro cuerpo se infecta, entonces: porque no tratar al paciente con antibióticos si el virus se volvió una infección infectando nuestros pulmones y creando neumonías? Entonces no creen que es razonable tratar al paciente con un antibiótico para tratar la infección por causa de un virus?. Pienso que en este tema del virus e infecciones debemos ser más prácticos y lógicos y no ser tan doctrinales, si lógicamente nuestros cuerpos se infecta y nos invade una infección a causa de un virus, y no decir que los antibióticos solo son exclusivamente para uso bacteriano como lo dice la OMS. Incluso hay médicos que tienen miedo de usar algún antibiótico por lo que dice la OMS.

Nain
21 de junio de 2020 a las 21:20

Estoy d acuerdo con el comentario si los microorganismos ya sean virus,bacterias y parasitos, crean infecciones en el cuerpo y algunos organos en donde atacan las bacterias complicando el cuadro clínico entonces es d lógica formular antibióticos previos cultivos antibiogramas.

Luis
28 de junio de 2020 a las 10:18

Caballeros, si investigan, aprenderán que una diferencia clave entre los virus y las bacterias es que las bacterias por su estructura son consideradas seres vivos mientras que los virus no. Son dos cosas completamente diferentes, por su idea principal de que se puede matar uno con el medicamento para el otro está errado. Es como querer eliminar un dolor de cabeza con una pastilla para el dolor estomacal solo porque ambas eliminan dolores de nuestro cuerpo.

Ola
04 de julio de 2020 a las 15:51

Al atacar el virus se debilita el sistema inmunológico, y esto es aprovechado por las bacterias y se da la infección bacteriana que requiere antibioticos. Ojo

David
12 de septiembre de 2020 a las 17:59

El utilizar antibióticos contra una infección NO bacteriana es completamente inútil, mas cuando la persona sin conocimiento previo en el tema en cuestión se auto medica. El problema con tu punto de vista es que las personas no saben que antibiótico utilizar ni para que bacteria lo van a usar, lo que termina provocando que en el mejor de los casos no sirva, y en el peor que al consumir esos antibióticos la persona sufra efectos adversos que al estar infectados de COVID-19 sean mas propensos a tener complicaciones, sin mencionar que podría volver resistentes a las bacterias en su cuerpo a ese medicamento poniéndose en un riesgo aun mayor y también arriesgando a los que lo rodean. Si un caso de COVID-19 es critico y la persona esta internada en un hospital probablemente los médicos, que si tienen el conocimiento previo, le suministrarían antibióticos si y solo si la persona también se viera infectada por una bacteria.


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