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Noviembre de 2003 Página 4 de 7

Artroscopia: procedimiento diagnóstico y terapéutico en auge

Restrepo, Alberto /Meléndez, Rodrigo /Arango, Juan Ignacio

Otras articulaciones
El desarrollo de las técnicas, instrumental y el mayor grado de entrenamiento ha llevado a que otras articulaciones, que antes solo eran abordadas por cirugía cruenta, cuenten ahora con la posibilidad del diagnóstico y tratamiento artroscópico.

A nivel de la articulación del hombro, la artroscopia se utiliza para la remoción de cuerpos libres articulares, biopsias y sinovectomías, drenaje y desbridamientos, manejo de lesiones de la porción superior del labrum tipo SLAP (Superior Labrum Anterior to Posterior), desgarros del manguito rotador, descompresión del espacio subacromial y, en manos experimentadas, para la estabilización de insuficiencia antero-inferior de la articulación.

Las bondades de la artroscopia también se han demostrado a nivel del codo. Sin embargo, la proximidad de estructuras neurovasculares y el tamaño pequeño de las articulaciones han demandado una refinada técnica quirúrgica. Es útil para la remoción de cuerpos libres, desbridar fibrosis post-traumática, evaluación y tratamiento de la osteocondritis disecante del capitellum y de la cabeza radial, resección de osteolitos, sinovectomía, irrigación y lavado de artritis séptica y evaluación articular en caso de dolor de difícil interpretación.

La anatomía quirúrgica de la articulación del tobillo dificultaba la recuperación temprana por los métodos abiertos tradicionales. Eran necesarias varias incisiones para poder acceder al aspecto lateral-medial-anterior y posterior de la mortaja tibio peroneo astragalina. Reportes desde 1931 demuestran el desarrollo vertiginoso de la artroscopia en esta articulación(23). Por artroscopia del tobillo se pueden manejar fracturas osteocondrales y remoción de cuerpos libres, resección de osteolitos marginales secundarios a trauma o a procesos degenerativos, liberación de tejido fibroso post-traumático, alteraciones de la sinovial y para la realización asistida de artrodesis tibioastragalina(24,26).

Contraindicaciones
Una de las pocas contraindicaciones para la utilización de la técnica artroscópica es la herida y ruptura masiva de la cápsula articular. De hecho, el procedimiento no está contraindicado incluso con rupturas que se sospeche no sean importantes. En estos casos es suficiente la monitorización manual de la masa muscular gemelar durante la cirugía, para establecer a tiempo la aparición de un posible síndrome compartimental por extravasación de líquido.

De resto, podemos hablar de contraindicaciones relativas, más relacionadas con alguna patología de base en el paciente que al procedimiento en sí mismo. En estos casos, las precauciones que se puedan tomar para prevenir complicaciones dictaminarán la viabilidad del procedimiento.

Vemos tal vez más como contraindicaciones el no contar con el equipo apropiado o la experiencia necesaria para la realización del tipo de procedimiento escogido. De hecho, allí reside un porcentaje de las complicaciones de las cirugías artroscópicas, el cual, lógicamente es muy difícil de cuantificar, pero la experiencia nos indica que la afirmación es cierta aunque no podamos sustentarla con cifras.

Complicaciones
Tradicionalmente, a la cirugía artroscópica se atribuye un índice de complicaciones muy bajo. Una cifra de 1,68%, publicada por Small en 1988 para cirugía de rodilla, sigue siendo aceptada actualmente(27). Las complicaciones que se encontraron, en orden de frecuencias, fueron: enartrosis 60,1%; infección (entre superficial y profunda) 12,1%; enfermedad tromboembólica 6,9%; complicaciones anestésicas 6,4%; falla del instrumental 2,9%; distrofia simpática refleja 2,3% (figura 5); lesión ligamentaría iatrogénica 1,2%; y fractura y lesiones neurológicas 0,6% cada una. En una revisión posterior del mismo autor, en 1993, los resultados eran similares a los anteriores incluyendo las cifras para la artroscopia del hombro. La complicación más común seguía siendo la enartrosis y el procedimiento con más complicaciones la liberación del retináculo externo(28).

El daño iatrogénico al cartílago articular es igualmente una posible complicación para tener en cuenta. No existen datos al respecto, puesto que en la mayoría de los casos estas lesiones pasan desapercibidas, no solo por su poca repercusión clínica inmediata y aún tardía, sino además por no ser reportadas. Pero los cirujanos que practicamos esta técnica y en ocasiones podemos revisar procedimientos de otros colegas sabemos de su presencia. A veces estas lesiones son atribuibles al estrecho margen de maniobra que presentan ciertas articulaciones, bien por su configuración anatómica normal (caso del tobillo) o por no tener buen grado de apertura por la rigidez ligamentaria innata propia de cada individuo.

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Notas complementarias

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