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Febrero de 2008

Alergia al látex: aumento global de la incidencia

Es importante identificar los grupos de riesgo de alergia al látex e implementar medidas preventivas por parte de las instituciones de salud.

Debido al alto grado de utilización de elementos fabricados con látex, en ambientes médicos (guantes, torniquetes, sondas, tubos de drenaje, jeringas, cánulas, máscaras, manguito para la toma de presión, tapones de viales, tela adhesiva, vendas elásticas, elementos para infusión endovenosa, etc.) y en la vida cotidiana (cintas adhesivas, ropa elástica, guantes, vendajes adhesivos, chupos para biberones, suelas de zapatos, juguetes, pelotas, preservativos, etc.), y su manipulación, ha aumentado la incidencia de alergia al látex globalmente.

La alergia al látex es frecuente en las personas con exposición crónica de carácter ocupacional, como trabajadores de la salud y de las industrias de caucho; en individuos con anomalías congénitas del tracto genitourinario, espina bífida, parálisis cerebral, cuadriplejía, o en pacientes sometidos a hemodiálisis, por exposiciones repetidas durante procedimientos y cirugías; también se pueden presentar reacciones cruzadas en personas alérgicas a las nueces, el aguacate, el banano, la papaya, las cerezas, el kiwi y el durazno.

Hasta el momento se han identificado 13 alérgenos (Hev) componentes del látex, y la sensibilización a ellos depende de la vía de contacto, la cual puede ser cutánea, percutánea, inhalatoria, mucosa (oral, vaginal o rectal) o parenteral.

Las manifestaciones clínicas de la alergia al látex pueden ser localizadas o llegar a ser sistémicas, e incluyen:

Dermatitis irritativa: No se asocia a alergias.

Hipersensibilidad tardía tipo IV: dermatitis alérgica de contacto, causada por hipersensibilidad a los aditivos de la goma usados en el proceso de producción; aparece dentro de las 24-48 horas después de la exposición de la piel o las mucosas en una persona sensibilizada; es más frecuente en individuos atópicos. Se diagnostica mediante la prueba del parche o la de escarificación de Prick.

Hipersensibilidad inmediata tipo I: como respuesta específica a los componentes proteicos presentes en el látex, la IgE se une a las membranas de los mastocitos y basófilos, desencadenando la liberación de histamina y otros mediadores sistémicos. Se presenta durante los primeros minutos de exposición, con urticaria, rinitis, conjuntivitis, espasmo laríngeo y bronquial, hipotensión y anafilaxia, que puede ser fatal. Es frecuente con el uso de guantes de examen con polvo, durante cirugías, partos, inserción de catéteres y otros procedimientos, especialmente en individuos atópicos. Se diagnostica midiendo los niveles de IgE por radioinmunoensayo o la prueba de ELISA.

Para minimizar la exposición al látex, evitar riesgos de sensibilización primaria, hacer un adecuado seguimiento de los pacientes pertenecientes a grupos de riesgo, y proteger a los empleados y pacientes sensibilizados, se recomienda crear comités interdisciplinarios y diseñar e implementar protocolos de manejo, según las características y las necesidades específicas de cada hospital.

Para eliminar los aeroalérgenos se recomienda el uso de guantes de látex sin polvo, o idealmente sustituirlos por manufacturas con polímeros sintéticos (policloropreno, poliisopreno) o elastómeros (estireno, neopreno) o por otros materiales, como silicona o vinilo. Algunos de estos guantes tienen propiedades elásticas muy parecidas al látex natural, aunque son más costosos y requieren ser cambiados cada hora. En estudios realizados con personal hospitalario se demostró un descenso de los niveles de IgE específica después de reducir la exposición al látex.

El diagnóstico y la educación de los pacientes y sus familiares son fundamentales. Se deben buscar antecedentes de alergias a dispositivos médicos o a frutas, y tomar medidas de precaución para los pacientes con espina bífida. Aquellos en riesgo deben ser manejados en un medio libre de látex, con precaución al trasladarlos a otras áreas del hospital.

Se deben colocar avisos de alerta en la puerta de la habitación del paciente e informarle a todo el personal de la institución que es alérgico al látex. No administrar medicamentos envasados en frascos multidosis con tapón de caucho, y en todos los procedimientos emplear dispositivos libres de látex.

Desde 1999, la FDA exige a todos los fabricantes que coloquen etiquetas de advertencia en los dispositivos médicos que contienen látex, para garantizar la seguridad en los procedimientos. Los hospitales deben tener equipos de resucitación, máscaras y dispositivos de acceso intravenoso libres de látex.

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