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Abril de 2016 Página 1 de 2

Actualización en cirugía laparoscópica abdominal

Lina Mechielsen, MD

Datos epidemiológicos demuestran que 5% de la población presenta hernias de pared abdominal, por lo que el tratamiento de esta condición es prioritario para la salud pública.

En los últimos años las técnicas laparoscópicas han demostrado sus potenciales ventajas en el tratamiento de la hernia inguinal, y diversos estudios han comprobado su idoneidad en subgrupos como las hernias recidivante y bilateral, motivo por el cual diversas sociedades médicas y guías clínicas la recomiendan como primera opción de tratamiento quirúrgico, condición que la avala para ser practicada con mayor frecuencia por parte de los cirujanos.

Un defecto en la pared abdominal a través de la capa musculoaponeurótica que puede protruir un saco se denomina hernia. Las hernias suelen ocurrir en forma espontánea, es decir, clasificarse como hernia primaria, o manifestarse en el sitio de una incisión quirúrgica previa, y se le categoriza como hernia incisional. De vez en cuando pueden ser asintomáticas para el paciente, excepto con maniobras de valsalva, al levantar objetos pesados, toser o defecar, o cuando se genera dolor y discomfort.[1]

De acuerdo con su localización, se clasifican en inguinales (70%), ventrales (10%), femorales (3%), y también umbilicales o posincisionales (5-10%). La hernia inguinal es un defecto que aparece en la pared abdominal, de gran prevalencia en la población adulta, y la frecuencia por género es de 27% en hombres y 3% en mujeres. Aunque ocurre en cualquier edad de la vida, es más frecuente en los hombres después de la quinta década de la vida (85%).[1]

Datos epidemiológicos demuestran que 5 % de la población presentan hernias de la pared abdominal, y sus complicaciones pueden ser el estrangulamiento (2-5%) y la obstrucción (2-20%). En Estados Unidos se han obtenido cifras de costos aproximados por US$ 3 mil millones anuales para su tratamiento. De estas, un 10% son recidivantes (70.000) y los índices de recurrencias en pacientes operados dos y más veces oscilan entre el 15 a 35%. La incidencia, por ejemplo, en Colombia se calcula en 100.000 casos anuales y se estima que entre el 15% y el 25% de las intervenciones que realizan los cirujanos generales corresponde a su corrección.[1, 2, 3]

Por lo anterior, el tratamiento de esta condición es prioritario para la salud pública, tanto por la carga de la enfermedad para los sistemas sanitarios como por constituir la afección que aporta el mayor número de intervenciones electivas en el mundo. En más del 80% de estas herniorrafias se emplean materiales protésicos y adicionalmente existe una necesidad de información sobre la carga de la enfermedad relacionada, particularmente en términos económicos.[2]

En el caso de las hernias inguinales, se produce la salida de una víscera abdominal, por lo general el intestino delgado, a través del conducto inguinal. La única solución es quirúrgica, por lo que es una de las causas de intervención más comunes en la actualidad, y representa el 20 % de las cirugías.[6]

Las hernias inguinales pueden ser directas o indirectas. Las que surgen arriba del pliegue inguinal son inguinales y las situadas abajo del mismo son crurales. El saco de una hernia inguinal indirecta pasa a través del anillo inguinal profundo, afuera de los vasos epigástricos inferiores y por último al escroto. El saco de una hernia inguinal directa sale directamente a través del piso del conducto inguinal, por dentro de los vasos epigástricos inferiores y rara vez desciende al escroto. Las hernias crurales casi siempre se presentan como una masa irreductible en el área del triángulo femoral.[5]

Aunque su detección mediante examen físico completo ocurre en muchos casos, en algunos otros, debido a obesidad, dolor o cicatrización de la pared abdominal, su diagnóstico se torna mas complejo. En estos casos, el uso de imágenes abdominales puede ser la clave. En el pasado se utilizaban radiografías convencionales o estudios con bario. Actualmente, la tomografía axial computarizada (TAC) es el procedimiento preferencial en el diagnóstico. Las ventajas principales del TAC abdominal son: mayor precisión en la identificación de las hernias de la pared abdominal y su contenido, diferenciación entre una hernia y otra lesión abdominal, y estudio concreto de la anatomía abdominal, así como de la vasculatura adyacente.[3]

Para la reparación de estas hernias se usan diferentes técnicas quirúrgicas. La convencional es la abierta, mediante la cual, ya sea con una sutura o una prótesis de malla, se corregirá el defecto de la pared abdominal. Una prótesis de malla es un material sintético que refuerza el tejido. En más del 80 % de estas herniorrafias se emplean materiales protésicos. Las complicaciones postoperatorias inmediatas locales se describen desde los inicios en que fue tratada quirúrgicamente esta patología, y la sepsis de la herida quirúrgica es la que aporta mayor dificultad, entre otras que se pueden presentar. Algunas estadísticas nacionales y extranjeras señalan índices de sepsis alrededor del 7,7%. [1, 2]


Palabras relacionadas:
Prodecimientos laparoscópicos, laparoscopia, electrocirugía, técnicas de laparoscopia, técnicas de cirugía laparoscópica, laparsocopia quirúrgica

Acerca del autor

Lina Mechielsen, MD

Médica y máster en Investigación. Asesora editorial de El Hospital.
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