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Octubre de 2014 Página 1 de 4

Actualización del uso de hipolipemiantes para reducir el riesgo cardiovascular

Liliana Támara, MD. y Mauricio Burbano, MD.

Se presentan nuevas herramientas para el cálculo, bajo criterios estandarizados, del riesgo de accidentes cardiovasculares.

La Asociación Americana del Corazón y el instituto NICE del Reino Unido, actualizan sus guías para el control del riesgo cardiovascular y las indicaciones para  el uso de hipolipemiantes.

Generalidades

Las enfermedades cardiovasculares son la causa número uno de todas las muertes en el mundo1. En 2008 la Organización Mundial de la Salud estimó que 17,3 millones de personas murieron por enfermedades cardiovasculares; de las cuales 7,3 millones se debieron a enfermedad coronaria y 6,2 millones a enfermedad cerebrovascular. El 60% de estos fallecimientos ocurrió en países en desarrollo.

Además de las muertes, la enfermedad cardiovascular es responsable por el 10% de los años de vida saludable perdidos en los países con bajos y medianos ingresos, y el 18% en los de altos ingresos. A menos que se modifiquen los factores de riesgo, el panorama actual empeorará y se estima que los 47 millones de años de vida saludables perdidos en 1990, asciendan a 82 millones de años de vida saludables perdidos en 2020, lo que representa un incremento del 75% en tres décadas.

En Holanda, el tratamiento para la enfermedad cerebrovascular fue el segundo más costoso en ancianos después de la demencia, según datos de 1994. En ese momento se esperaba un crecimiento del costo en el orden de un 40% para año 2015. Según cifras del año 2000, en los Estados Unidos el costo per cápita acumulado en medicare para el tratamiento de la enfermedad cardiovascular en mayores de 65 años, pasaba de US $18.000  en hombres y US $11.000 en mujeres sin factores de riesgo, a US $38.000 en hombres y mujeres que tenían 3 o más factores de riesgo como la hipertensión arterial, hipercolesterolemia, tabaquismo, electrocardiogramas anormales, historia de diabetes o historia de infartos previos2.

Se estableció que los niveles altos de colesterol (≥190 mg/dl) son una de las principales causas de carga de enfermedad en países desarrollados y no desarrollados, incrementando el riesgo de enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular y otras enfermedades cardiovasculares3. En general se estima que la hipercolesterolemia causa 2.6 millones de muertes (4,5% del total) y 29.7 millones de años de vida saludable perdidos (2% del total)4. Una reducción del 10% en el colesterol sérico de hombres de 40 años de edad, ha sido asociada a una disminución del 50% en la incidencia de enfermedades cardíacas dentro de los 5 años siguientes. La misma intervención en hombres de 70 años, puede resultar en una reducción promedio del 20% en la incidencia de enfermedad cardíaca durante los siguientes 5 años5.

Los hipolipemiantes tipo inhibidores de la 3-hidroxi-3-metilglutaril-coenzima A (HMG-CoA) reductasa (estatinas) fueron la medicación más vendida en 2003, generando 13,9 millones de dólares en ventas. Por su parte, la aspirina continúa siendo el medicamento menos costoso para la prevención secundaria de enfermedad cardiovascular. A este respecto, un reporte de la Organización Mundial de la salud de 2002 indicó que el número de personas que mueren o quedan discapacitadas por enfermedad coronaria y cerebrovascular, puede ser reducido a la mitad con un uso más amplio de una combinación de medicamentos que cuestan solo catorce dólares al año.

Prevención de las enfermedades cardiovasculares

La mayoría de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse abordando factores de riesgo como el consumo de tabaco, las dietas poco saludables, la obesidad, la inactividad física, la presión arterial alta, la diabetes y la hiperlipidemia6. Prevenir a partir de acciones basadas en evidencia y lecciones aprendidas es el camino a seguir. Para ello se han establecido unas pautas como parte de la estrategia global para la prevención y control de las enfermedades no transmisibles, las cuales se enuncian en el cuadro 1.

Instrumentos para la medición del riesgo

En 2008 la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en Estados Unidos7 estimó que 33.6 millones de adultos mayores de 20 años tenían niveles de colesterol total sérico ≥240 mg/dl, con una prevalencia de 15%. Otros datos de prevalencia de hipercolesterolemia global y fraccionada por sexo y grupos poblacionales, provenientes de la citada encuesta, pueden ser apreciados en la tabla 1.

En julio de 2014 el Instituto Nacional para la Excelencia Clínica (NICE), del Reino Unido, publicó sus guías de manejo para la modificación de lípidos como un mecanismo de prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular8. Unos meses antes, en noviembre de 2013, el Colegio Americano de Cardiología (ACC) y la Asociación Americana del Corazón (AHC) habían actualizado sus guías para el manejo del riesgo cardiovascular9.

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