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Noviembre de 2004 Página 1 de 3

Abordaje del cáncer de próstata

Revisión sobre las nuevas pautas para diagnóstico y tratamiento del cáncer de próstata de acuerdo con lo planteado en el último Congreso Europeo de Radiología.

El cáncer de próstata (Ca-P) es un tipo de lesión que crece lentamente. En cuanto a frecuencia y como causa principal de muerte por cáncer en los hombres, ocupa el segundo lugar en ambos casos. Además, aparece más a menudo en mayores de 65 años.

Entre los factores de riesgo se han identificado los siguientes: antecedentes familiares en el padre, el hermano o el tío (U.S. Pharm 2004; 8: 54-56), la exposición a soldadura, baterías o electrotipos y una dieta alta en grasas. Los hombres casados parecen tener mayor riesgo que los solteros.

Según crece el tumor, pueden notarse ciertos síntomas: dificultad para comenzar a orinar o para terminar; reducción de la fuerza del chorro de orina; goteo postmiccional; disuria; polaquiuria, nicturia, eyaculación dolorosa; hematuria; tenesmo vesical, y dolor continuo en la parte baja de la espalda, tensión suprapúbica o en la zona superior de los muslos.

Diagnóstico
La Asociación Americana de Cáncer estableció que el tacto rectal debe hacer parte del chequeo físico anual recomendado para los hombres mayores de 40 años de edad. Masas sospechosas, texturas anormales o durezas, requieren investigación posterior.

La determinación de los niveles del antígeno específico de próstata (PSA), una proteína perteneciente a la familia de las calicreínas, descubierta por Wans en 1978, y que se encuentra en el plasma seminal, en el suero y en el tejido epitelial de la próstata, ayuda al médico en el seguimiento de un paciente con problemas de la glándula.

Si bien se fijó un nivel de 4 ng/ml de sangre como el punto límite para hacer una biopsia, no todos los hombres con cifras elevadas tienen cáncer de próstata. Aproximadamente el 25% de aquellos con PSA entre 4 y 10, y cerca del 50% de los pacientes con niveles mayores de 10, presentarán Ca-P detectable por biopsia.

En la actualidad existe una polémica en cuanto a la conducta que se debe seguir ante valores de PSA menores de 4 ng/ml. En un estudio, al 15,2% de los hombres con niveles menores de 4 ng/ml se les detectó cáncer de próstata mediante la biopsia (U.S. Pharm 2004; 8: 54-56). Catalona, en un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, afirma que 82% de los cáncer de próstata en hombres de 60 años, y 65% en los mayores de esta edad, no son detectados usando el criterio de 4,1. Por ello, recomienda practicar la biopsia con PSA de 2,5. Otros investigadores aducen que si un hombre tiene un PSA de 2,5, debe ser controlado estrictamente, por la posibilidad de que el nivel aumente.

La densidad del antígeno prostático (PSAD) resulta de dividir la concentración de PSA sérico por el volumen de la próstata, determinado mediante ecografía transrectal (TRUS). El principio del uso de PSAD se basa en la producción de 0,3 ng/ml por gramo de tejido prostático normal o hiperplásico. Por consiguiente, el nivel sérico de PSA depende en gran parte del volumen de la próstata. Sin embargo, la PSAD no es recomendable como método primario en la selección de pacientes para biopsia prostática, pues ha habido disparidad en los resultados publicados.

Diversos estudios han mostrado que cerca del 15% de los cáncer de próstata no se detectan si no se practica un examen de la lesión focal por medio de una punción-aspiración con aguja fina (PAAF), bien sea transrectal y transperineal. La primera se realiza con una aguja fina, que se inserta directamente en la glándula a través del recto, guiada por ultrasonido endorrectal (con el cual se pueden detectar imágenes hipoecoicas y anecoicas, características del cáncer de próstata). En la biopsia transperineal se extrae una muestra de tejido prostático, mediante la inserción de una aguja fina a través de la piel entre el escroto y el recto.

Se recomienda extraer entre seis y ocho fragmentos de tejido prostático en cada paciente, aunque en algunos casos pueden requerirse hasta doce. Forjazn y colaboradores, en un estudio presentado en el XXXIV Congreso Mundial del Colegio Internacional de Cirujanos, concluyeron que los esquemas de seis y ocho biopsias son más eficaces ante niveles de PSA mayores de 10 ng/ml, que en los pacientes con niveles intermedios. Además, catorce fragmentos de biopsia pueden detectar 19% más lesiones en los pacientes cuyo tacto rectal resulta anormal, y 14,3% más que el esquema de ocho.

Paramananthan y colaboradores (BJU International 2004; 94 (3): 307) encontraron que en los pacientes con un PSA de 4 a 20 ng/ml y tacto rectal normal, la tasa de detección de cáncer de próstata aumenta con el número de biopsias tomadas (24% frente a 65,5%), sin incrementar la morbilidad total.

Como resultado histopatológico de la biopsia se puede establecer el puntaje de Gleason, el cual describe la severidad de la enfermedad. Entre mas baja es esta puntuación, menor será la probabilidad de diseminación del tumor (tabla 1).

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